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El último sondeo de Ipsos publicado por La Vanguardia sitúa a Aliança Catalana como la primera fuerza en Cataluña empatada con el PSC, que seguiría por delante en votos (21,7 % frente al 17,9 %), en un nuevo mapa electoral que dejaría a la región en un escenario prácticamente ingobernable.

Buena parte del meteórico crecimiento del partido es en la provincia de Girona, donde se ubica el municipio de Ripoll, del que Sílvia Orriols es alcaldesa desde hace tres años.

La expansión política que comenzó en esta villa, traumatizada por la célula yihadista responsable de los atentados de las Ramblas de 2017, se ha propagado por toda la provincia, primero, y por toda Cataluña, después.

Si hoy se celebraran elecciones, el partido trumpista catalán obtendría ocho diputados en Girona, de un total de 17, lo que indica que se quedarían al borde de una supuesta mayoría absoluta. El resto de las sillas se repartirían entre Junts (3), PSC (2), ERC (2) y VOX (2).

Sumados, los escaños de Aliança y Vox representan casi el 59% del total. Prácticamente no hay constancia, en la Europa occidental o central, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, de un escenario parecido a escala regional.

Por poner en contexto, en la gran victoria en las elecciones de Sajonia-Anhalt, el partido Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo un histórico 43,8% de los votos, que se tradujo en el 46,9% de los escaños.

La cúpula de Aliança Catalana en su sede de Barcelona GALA ESPÍN Barcelona

En diversas circunscripciones legislativas del norte italiano, la suma conjunta de las listas de derechas ha llegado a concentrar entre el 58% y el 60% de los votos totales emitidos. Pero si se resta el peso de Forza Italia, derecha más clásica, la suma exclusiva de Meloni y Salvini se asienta en su máximo histórico regional en un 50,73% en el Véneto.

El único precedente similar a Girona podría encontrarse en Polonia, en el voivodato de Subcarpacia (Podkarpackie), situado en el sureste del país y considerado el bastión histórico del partido nacional-conservador Ley y Justicia (PiS), donde ha alcanzado cifras de voto abrumadoras de más del 60%.

¿Y España?

En España, hasta el momento el gran bastión de la derecha radical había sido el sureste mediterráneo. En la Región de Murcia, Vox llegó a ganar las elecciones generales de noviembre de 2019 con el 28,2% de los votos; formó parte del gobierno autonómico y hoy está en la oposición.

En Almería, municipios dedicados a la agricultura intensiva como El Ejido o Níjar registraron en 2019 picos en los que el partido verde alcanzó el 35,97% y el 34,96% de los sufragios.

Imagen de Santiago Abascal y un grupo de dirigentes de ultraderecha en Madrid Europa Press

Ahora, todo cambia. Girona pasará a ser la región española con más extrema derecha desde la muerte de Franco. Es decir, desde que hay democracia.

Lleida, la siguiente

En Lleida, otro bastión de los Orriolers, Aliança sería también la primera fuerza y obtendría 6 de los 15 escaños, a los que Vox sumaría uno más. Entre ambos, 7 de 15, casi la mitad de la demarcación. En 2024, Aliança y Vox tenían un diputado cada uno.

Desde que heredó el espacio de la extinta CiU, tanto Girona como Lleida habían estado dominadas por Junts.

Parlamento ingobernable

El resultado dejaría un Parlament de difícil encaje. El bloque que sostiene hoy al Govern (PSC, ERC y Comuns) sumaría 57 escaños, o 60 con la CUP, lejos de los 68 de la mayoría absoluta.

Tampoco llegaría el independentismo del procés (Junts, ERC y CUP), con 42. Solo superaría esa barrera si se contara a Aliança, que elevaría la suma a 72. Esa mayoría, sin embargo, sería difícil de traducir en acuerdos, pues sobre Aliança y Vox pesa un cordón sanitario de una amplia mayoría de partidos.

El Parlament, en un día de pleno Parlament de Catalunya

Por la derecha, las cuentas tampoco salen. Aliança, Vox, el PP y Junts sumarían 75 escaños, pero sin posibilidad de entendimiento entre ellos. El PP sí ha pactado con Vox a escala estatal, pero ni uno ni otro estarían dispuestos a acuerdos con el PSC.

Ni siquiera una sociovergencia entre PSC y Junts, que sumaría 46, se acercaría a la mayoría. Si a este bloque se le sumara Junts, sí que podrían alcanzar un pacto de Gobierno.