Rosa Maria Soberana, diputada de Aliança Catalana

Rosa Maria Soberana, diputada de Aliança Catalana

Política

La diputada de Aliança que se equivocó votando en el Parlament rompe su 'cordón sanitario' al Govern

Solo Vox plantará a Illa en la cumbre prevista este viernes en el Palau de la Generalitat, mientras el partido de Sílvia Orriols participará de una reunión con Illa por primera vez

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Aliança Catalana acudirá este viernes a reunirse con el Govern por primera vez en el marco de la cumbre educativa organizada junto a los grupos parlamentarios, que tiene el objetivo de negociar un gran acuerdo de mínimos en la materia que sirva para los próximos diez años, según detalló el president Salvador Illa en su comparecencia parlamentaria de ayer.

Lo hará, confirma el partido ultraderechista a este medio, la diputada por Lleida Rosa Maria Soberana, que ha sido noticia esta semana por apoyar en la junta de portavoces que Vox llamara "asesino" a Lluís Companys en el Parlament y salir poco después a pedir disculpas, alegando que se había equivocado durante la votación relativa a sancionar el comentario.

No formará parte de la cumbre Sílvia Orriols, con quien el presidente de la Generalitat acostumbra a confrontar en los plenos, pero sí lo hará su partido, rompiendo su cordón sanitario particular a los socialistas y dejando precisamente a Vox como única formación que planta al Govern en esta cumbre tras confirmarse que el PP sí estará presente en el encuentro.

Vox plantará a Illa

El partido de Ignacio Garriga, por su parte, ha enviado una carta a Illa declinando la invitación firmada por el propio líder de los de Santiago Abascal en Cataluña.

En la misiva, señala que su “no” responde al bloqueo parlamentario permanente del PSC —desde hace dos legislaturas y junto a la mayoría de grupos de la Cámara— pero también a la voluntad de “no normalizar a un partido que ha hecho de la mentira y la corrupción su forma de proceder en política”, en referencia a los casos que rodean al Gobierno central.

El 'president' Salvador Illa

El 'president' Salvador Illa Europa Press

La cumbre de este viernes, un formato que Illa ya utilizó para compartir sus medidas extraordinarias contra "guerra arancelaria" de Donald Trump y para detallar la nueva financiación pactada con el ejecutivo de Pedro Sánchez, contará, así pues, con los socios habituales del Govern —ERC y Comuns— más Junts, PP y la CUP.

De salida, posiciones contrarias

Con posiciones enfrentadas respecto a los problemas que rodean a la educación catalana —la mayoría de ellos volvieron a pedir la dimisión de la consellera del ramo Esther Niubó en el pleno del pasado miércoles, en que Illa explicó lo sucedido en torno a las pruebas PISA—, el primer paso será acercar posturas y compartir propuestas.

Esta es la principal voluntad del Govern, decidido a darle la vuelta a la situación con el mayor consenso parlamentario posible y buscando un acuerdo, insiste Illa, a largo plazo.

Proyectar unidad

Desde el plano político, también buscan proyectar unidad, al menos en cuanto a la voluntad de reformar la educación catalana. Y también pasar página del escándalo PISA —las explicaciones sobre lo sucedido no convencieron— o las huelgas docentes —que volvieron a darse en la primera semana de este curso tras un final del anterior muy accidentado—.

Respecto a esto último, el Govern ha insistido en que esta cumbre no sustituirá las negociaciones con sindicatos y demás representantes del sector, aunque muchos grupos se han propias sus reivindicaciones y así se lo trasladarán mañana al president.

Aliança, la novedad

Tras la cumbre, los grupos atenderán a los medios, como es habitual, desde el propio Palau de la Generalitat, previsiblemente anunciando que las propuestas de Illa les resultan insuficientes --al menos en el caso de los que no son socios habituales-- aunque, también con total probabilidad, con el compromiso de que el Govern estudiará con detalle las suyas.

Esta vez, la novedad la pondrá Aliança, especialmente una diputada que, según admiten sus compañeros de partido, sigue sin estar adaptada del todo a la política de primera línea.