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La comparecencia del presidente de la Generalitat Salvador Illa de este miércoles en el Parlament para dar explicaciones sobre el escándalo de las pruebas PISA --que excluyó a Cataluña tras quintuplicarse la muestra de alumnos exentos de hacerlas-- no ha convencido a la oposición, que se ha mostrado muy dura con el Govern en este primer pleno del curso.

Tras un nuevo show con cartelitos contra Sílvia Orriols, Illa tomaba la palabra con un poco de autocrítica y mucha voluntad de mirar hacia adelante. "Un tiempo nuevo", en sus palabras, en virtud del cual ha convocado a los grupos parlamentarios este viernes en el Palau de la Generalitat para tratar de alcanzar un gran pacto "de país" en materia educativa.

Esto llega tras la conferencia en la que anunció su intención de climatizar todos los centros educativos en 2031 y de llegar, aunque sin especificar cómo y cuándo, al 6% del PIB en la materia como marca la ley --dos de las principales reclamaciones, aunque hay más, de los docentes que han vuelto a empezar el año educativo en huelga tras un final de curso convulso.

Se seguirá debatiendo en el pleno monográfico que celebra el Parlament al respecto en octubre, pero el mensaje de la oposición, hoy, ha sido muy claro. Tanto respecto al escándalo de las pruebas PISA --básicamente, no se creen que realmente sucediera lo que ha explicado Illa-- como respecto a la consellera Esther Niubó, de quien han vuelto a pedir su dimisión.

Mònica Sales, presidenta del grupo parlamentario de Junts Parlament

Junts, a lo suyo

La primera en replicar al president ha sido Mònica Sales, jefa de filas de Junts, que le ha reprochado que "no hayan hecho nada en verano" para solucionar las demandas de los docentes, se ha referido a ella "la peor consellera de la historia" y ha acusado al president de querer tapar el escándalo de las pruebas PISA con cabezas de turco y "mucha propaganda".

Asimismo, la diputada ha acusado al Govern de climatizar primero los centros educativos de los municipios donde gobierna el PSC --más de la mitad, ha dicho, y con el horizonte puesto en las próximas elecciones municipales-- y, ha vuelto a reclamar el concierto económico como respuesta a la falta de inversión que todos los grupos coinciden en que debe resolverse.

Los socios, incómodos

ERC, tercer grupo de la cámara, ha improvisado en la misma dirección, acusando a Illa de mentir. El diputado Jordi Albert, encargado de la ponencia, ha denunciado, asimismo, opacidad a la hora de explicar los ceses de la secretaria general, que en un principio se había desvinculado del caso PISA y que Illa ha utilizado para ejemplificar las respuestas dadas por el Govern.

Los otros socios del ejecutivo, los Comuns de Jéssica Albiach, también se han mostrado incómodos ante las explicaciones del Govern, que consideran "insuficientes", y han aprovechado el escenario para reclamar que se bajen las ratios y poner el foco en la infiltración de dos agentes de los Mossos en asambleas docentes, pidiendo la dimisión del jefe de información.

La derecha pide 'mano dura'

En un pleno que se ha acabado pareciendo más al monográfico sobre educación del mes que viene que a otra cosa, PP y Vox han aprovechado para enmendar la totalidad del sistema educativo y pedir más autoridad del profesor, más cultura del esfuerzo y menos ideología, algo que también ha reivindicado Aliança Catalana, que ha pedido prohibir el velo en las aulas.

Alejandro Fernández (PP) GALA ESPÍN

Alejandro Fernández, que ha hecho mofa sobre la inauguración del eclipse del pasado verano por parte del presidente de la Generalitat, ha tendido la mano para llevar a cabo cambios estructurales en la materia. Ignacio Garriga, por su parte, ha optado por proyectar a Illa como "corrupto, igual que Pedro Sánchez" y se ha preguntado si los alumnos exluídos por el Govern en las pruebas PISA --un 23,8%, por el 5% que era permitido-- eran inmigrantes, asegurando que la llegada masiva de niños extranjeros baja el nivel de la educación.

Illa, decidido en su plan

Por lo demás, pocas conclusiones. Con un Govern con voluntad de pasar página de un episodio en que Illa ha reconocido "errores inacpetables", el próximo paso es una reunión con los grupos a la que, pese al tono en las réplicas de este miércoles, la mayoría de ellos acudirá. El objetivo, un gran acuerdo que permita impulsar la educación "durante una década".

En la contrarréplica, recordando un nuevo plan para recuperar la lectura obligatoria y prohibir la Inteligencia Artificial en las aulas hasta los 14 años, el president se ha comprometido a escuchar las propuestas y estudiarlas. Asimismo, ha ratificado su confianza en Niubó, asegurando que "los cambios de personas no servirían para nada, y no se harán". Y no ha querido dejar de recordar que, pese a los aspavientos de la oposición, el Govern ya se encontró la educación "muy deteriorada" tras más de una década con otras prioridades.