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El debate sobre la financiación autonómica vuelve a estar sobre la mesa en España. El Gobierno espera aprobar en las próximas semanas un nuevo modelo que, por ahora, sólo cuenta con su apoyo, el de Cataluña y las Canarias.

Las diferencias de criterio entre las autonomías han impedido en los últimos años llegar a un acuerdo para consensuar una propuesta. Y esas discrepancias se han vuelto a reflejar este martes en el programa Sense Ficció de TV3, donde los presidentes de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el de la Generalitat, Salvador Illa, han evidenciado estar casi en las antípodas.

Ayuso ha criticado la elevada fiscalidad y el gasto del Govern en partidas, a su juicio, prescindibles. Entre ellas, aquellas relacionadas con cuestiones identitarias, como las "embajadas" de la Generalitat en el extranjero.

"La recaudación de Madrid es, con un millón de habitantes menos, de 145.000 millones de euros; Cataluña, 60.000 millones", sostiene Ayuso. Según añade, "Cataluña recauda 60.000, pero se llega a quedar 50.000. Nosotros, en cambio, tenemos un presupuesto de 30.000. Es decir, yo tengo que gestionar con 20.000 millones menos que Cataluña".

Unas cifras que no comparte su homólogo catalán, Salvador Illa, según el cual "estos números están mal hechos, no son ciertos". Así, rebate su reproche de disponer de "un presupuesto mucho mayor" en que la Generalitat tiene cedidas competencias en seguridad, como "cárceles y Mossos".

La dirigente del PP se muestra convencida de que, en Cataluña, el "sistema se está quedando dinero". Por ejemplo, en asuntos como las "embajadas" o los "sueldazos" que paga la Generalitat, "que aquí no tenemos ni de lejos".

Illa, sin embargo, justifica su gasto en delegaciones del Govern en el extranjero aduciendo que éstas suponen "un 0,1%" del presupuesto: "No llega a 20 millones de euros", sostiene. "A mí que me paguen todos los museos de Cataluña, como en otros sitios paga el Estado", le replica, reivindicando el "autogobierno".

Impuestos

Por lo que respecta a los impuestos, el programa apunta el menor coste fiscal de Madrid. En especial, en tributos como la franja autonómica del IRPF, los de Sucesiones, Donaciones, Patrimonio e Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) —6% en Madrid versus 10% en Cataluña—; y en el hecho de que Madrid no aplica ninguna tasa propia a sus ciudadanos y empresas, a diferencia de las 11 existentes en Cataluña.

En este sentido, Ayuso niega las acusaciones de "dumping fiscal" recibidas desde otras autonomías, y aduce que rebajar impuestos contribuye a dinamizar la economía y atraer inversiones y talento. Algo que los dirigentes de la Generalitat rebaten argumentando una mayor inversión en gasto social y una menor desigualdad económica en Cataluña.