La Generalitat de Cataluña prepara un anteproyecto de ley para crear un "modelo propio de bienestar digital" para niños y adolescentes habida cuenta de los "daños irreversibles" que los móviles y las redes sociales provocan en ellos. La norma también pondrá coto a la inteligencia artificial (IA) en los centros educativos.
El president Salvador Illa ha presentado este martes en el Palau Centelles de Barcelona una guía elaborada por el Departamento de Salud que comanda Olga Pané y que cuenta con el apoyo de la conselleria de Educación y FP de Esther Niubó, basada en la evidencia científica de más de 700 artículos analizados durante dos años.
Problema de salud pública
Los estudios de los que bebe el documento empujan a la Generalitat a tratar la cuestión como un problema de salud pública. De hecho, se ha acreditado que la exposición a las pantallas puede derivar en un retraso en el desarrollo del lenguaje, dificultades en la percepción de la realidad y cambios en el funcionamiento cognitivo y emocional de los niños de hasta seis años.
Por su parte, los menores de hasta 11 años pueden sufrir malestar emocional, trastornos del sueño y dificultades en el aprendizaje. Asimismo, los síntomas hallados en adolescentes de 12 a 18 años implican una menor capacidad de atención, conductas violentas en redes sociales, una distorsión de la imagen corporal y hábitos no saludables.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, saluda a la consellera de Educación de la Generalitat de Catalunya, Esther Niubó
Sin redes sociales hasta los 15 años
La guía Las tecnologías digitales en la infancia, la adolescencia y la juventud, además de promover un uso más consciente y saludable con 60 medidas concretas, servirá de base para la elaboración del anteproyecto de ley. Este fijará límites legales al uso de dispositivos, redes sociales e inteligencia artificial en menores y la Generalitat prevé tenerlo listo en marzo.
Por ejemplo, restringirá el acceso a las redes sociales hasta los 15 años, en coordinación con el Gobierno de España y las autoridades de la Unión Europea, que trabajan en el desarrollo de normativas con el mismo objetivo.
La IA, desterrada de las aulas hasta los 14
La Administración catalana también se plantea prohibir la IA en el ámbito educativo hasta los 14 años e imponer la vuelta de las lecturas obligatorias en las aulas. Actualmente, los colegios tienen libertad para fijar una lista de lecturas o bien para fomentar la lectura autónoma, permitiendo a los alumnos que elijan qué leer, siempre bajo criterios educativos.
La consellera y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha aclarado en rueda de prensa la mañana de este martes que no se plantea eliminar la lectura autónoma, sino que Educación y FP establezca un número mínimo de obras literarias, tanto clásicas como modernas, para los centros.
Niños con ordenadores en el aula
Primera comunidad española
"Nunca antes habíamos acumulado tanto poder tecnológico y a la vez habíamos tenido tanto desconocimiento de este poder. Es un poder extraordinario que viene cargado de retos", ha alertado el president Illa, quien ha defendido que "ninguna plataforma digital ni multinacional tecnológica está por encima de ningún niño".
El Govern no permanecerá "impasible" ante esta situación y pretende hacer de Cataluña la primera comunidad autónoma de España que disponga de un modelo propio de blindaje digital de la infancia y de la adolescencia. "Haremos todo lo que sea necesario con los instrumentos que tenemos en la mano para proteger a los menores de las pantallas", ha agregado, tendiendo la mano a instituciones, empresas y asociaciones en la tarea.
Introducción progresiva en los 'smartphones'
En concreto, la guía elaborada por Salud se estructura en cinco etapas del desarrollo para acompañar el crecimiento de los menores en el entorno virtual. Para la primera infancia, de cero a los tres años, el documento desaconseja por completo la exposición a pantallas, salvo un uso ocasional en videoconferencias familiares supervisadas por un adulto.
Entre los cuatro y los seis años, la recomendación se limita a un máximo de 30 minutos algún día a la semana, siempre con acompañamiento y sin uso autónomo. De los siete a los 11 años, la guía plantea una introducción progresiva enfocada al aprendizaje de competencias emocionales y pensamiento crítico, priorizando equipos sin acceso directo a internet.
En la etapa de 12 a 15 años, insta a priorizar teléfonos móviles sin conexión, evitar las redes sociales y aplicar herramientas de supervisión parental para limitar tiempos y contenidos. Y a partir de los 16 años, el texto permite la llegada del teléfono inteligente y el acceso a las plataformas digitales, fomentando la autonomía, la responsabilidad y los hábitos de desconexión.
