Gabriel Rufián tampoco tendrá libertad para diseñar la candidatura de ERC al Congreso de los Diputados en las próximas elecciones generales, que podrían celebrarse alrededor del mes de marzo si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no consigue aprobar los presupuestos este otoño.
El polémico y mediático diputado puso esta posibilidad sobre la mesa cuando, tras descartarse el frente de izquierdas que reclamó el curso pasado, Oriol Junqueras le perdonó —ERC estuvo en contra desde el principio— y le ratificó como "el mejor candidato posible" de ERC.
Esto viene —y quizás, también, la reivindicación de Rufián de mezclarse con Podemos, Bildu o el BNG— de un "clima irrespirable" en el actual grupo parlamentario, con un portavoz que apenas pisa Barcelona y que "no se habla" con buena parte de sus compañeros, según explican fuentes del partido.
La expectación generada en torno a la posibilidad de que Rufián liderara un proyecto nacional y esta crisis interna, que Junqueras conoce al detalle, llevaron a ambos a renegociar los términos de su relación política, con el diputado pidiendo formar su propio equipo en las próximas elecciones.
Compromisos de ERC
El líder de ERC, que solo piensa en presentarse a la presidencia de la Generalitat y en la aplicación de la amnistía que necesita para poder hacerlo, "se quitó de encima" a su portavoz en Madrid, prometiéndole alguna concesión, pero recordándole los "compromisos" que el partido no puede eludir.
Uno de estos puestos fijos será el de Francesc-Marc Álvaro, que entró como independiente en la candidatura de 2023 y constituyó hace unos meses Esquerra Democràtica junto al exconseller Carles Campuzano, una especie de partido asociado que le asegurará una plaza como diputado en 2027.
Según fuentes internas, Teresa Jordà, que fue la número dos en los pasados comicios por Barcelona, también tiene intención de repetir. Mientras, ERC destaca que en las candidaturas por Tarragona, Girona y Lleida deberán seguirse los procedimientos de selección en cada una de las delegaciones.
En este sentido, aunque el partido no se pondrá manos a la obra con las listas hasta que se convoquen las elecciones, también explican que repetirá la cabeza de lista por Lleida en 2023, Inés Granollers, "diputada que suele hacer de puente entre Rufián y el resto de parlamentarios".
El equipo, por encima
Respecto a los nombres que Rufián querría colar en la lista por Barcelona —teniendo en cuenta que hoy tienen cuatro escaños en esta provincia—, ha sonado con fuerza el de la diputada en el Parlament Ana Balsera, de Santa Coloma de Gramenet como él y, según detallan, "de su estricta confianza".
Junqueras, en cualquier caso, aspira a que esta cuestión resulte irrelevante; que todos acepten su rol y que sean capaces de "trabajar en equipo" — que es el principal reproche que le hacen internamente a Rufián, respecto a quien sus compañeros en Barcelona no suelen tener buenas palabras.
Esto último implica que el líder de ERC deba defenderle a menudo entre los suyos —otra de las críticas habituales es que hable en castellano en el Congreso, pudiéndolo hacer en catalán—, lo cual anima a Junqueras a confiar en que Rufián no ponga más pegas y cumpla su objetivo.
Carrera electoral a la vista
La formación, en esta línea, busca recuperar la fuerza perdida en 2023 —cuando pasó de 13 diputados a siete— y, de paso, volver a pasar por encima de Junts, con quien su portavoz se esmera en confrontar —a menudo, de forma airada— mucho más de lo que lo hace la propia ERC en Cataluña.
Este mismo otoño se votará el nuevo modelo de financiación —pactado entre ERC, el Govern y el Gobierno—, y los de Míriam Nogueras, necesarios para que se apruebe, no tienen intención de apoyarlo; algo que está llamado a aumentar la tensión entre portavoz y posconvergentes.
Podría ser, en cualquier caso, uno de los últimos grandes debates de la legislatura, por lo que todos, en cierta manera, empiezan a estar en modo electoral. Por momentos parecía que había nacido un nuevo gurú en la izquierda española, pero también en este espacio hay movimientos.
Rufián, que acompañó de incendiarias declaraciones sus actos con Emilio Delgado (Más Madrid), Irene Montero (Podemos) y Mònica Oltra (Compromís), acabó reculando. No del todo, pues sigue ofreciéndose a ir a mítines en otras latitudes si se construye un "proyecto ilusionante", pero sí. Y la sensación es que, más allá de que le invitaran a todos los platós, no le ha servido ni para decidir sus propias listas en las próximas elecciones.
