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El pulso de los docentes catalanes se enrevesa y su principal rostro lo sufre en sus propias carnes.

Iolanda Segura, portavoz nacional de Ustec-Stes, el sindicato que lidera las huelgas en las escuelas públicas y al que siguen institutos y escuelas infantiles pese a no representar a sus plantillas, vive entre la espada y la pared el enquistamiento del conflicto educativo.

Pasada la huelga del 8 de septiembre, día de vuelta al cole, la líder sindical ha ocupado parte de su tiempo en hacer pedagogía entre el colectivo sobre una jornada que, aprovechada para reactivar la lucha contra la Generalitat en el nuevo curso, apenas movilizó al 12% de los maestros de los centros públicos.

Según las cifras registradas por el Departamento de Educación y FP, solo uno de cada diez docentes faltaron a su cita con el millón de alumnos que volvieron a las aulas. Y pese a invalidar los cálculos oficiales de la conselleria y manifestar a golpe de micrófono el "éxito" de la convocatoria, Segura reconoce lo evidente ante los suyos: no pueden permitirse repetir estos números.

El conflicto, en un bache

En grupos de aplicaciones de mensajería instantánea con profesores, ha advertido de que un nuevo fiasco en las calles podría desarmar el pulso educativo. No solo eso, sino que también ha tachado de "performance" la protesta por carecer de objetivos claros, de acuerdo con la conversación a la que ha tenido acceso este medio.

"Es cierto que esta huelga ha lucido por el efecto mediático que ha tenido siendo el primer día de curso y el bajo seguimiento ha quedado justificado por la fecha que es, pero esta cifra no nos la podemos permitir en futuras huelgas porque no la podremos justificar", en palabras de Segura.

Repetir el pinchazo "puede perjudicar a la causa y la lucha", ha alertado, señalando que protestas como la del 8 de septiembre son "las que generan desgaste y desmotivación". De hecho, ha asegurado haber constatado "mucha indignación por parte de gente muy activa".

"Performance"

Una posición que le ha llevado a recibir críticas de una docente por "pesimista", a lo que la líder sindical ha echado más agua al vino: "Nosotros hemos ido a tope y hemos sido los primeros en animar a la gente a sumarse, pero una cosa no quita la otra: llámala vaga bolet o huelga performance, pero eso es lo que fue".

Pese a todo, la portavoz nacional de Ustec da por cumplido el objetivo --"lanzar un aviso de que el conflicto no se ha acabado y que la lucha sigue"--, pero pregunta a los suyos: "¿Qué excusa daremos si en la siguiente huelga tenemos una participación similar? No tendremos justificación y será vista como un fracaso y una desarticulación del movimiento".

Conversación tensa

Argumentos que, pese al "buen rollo" que pretendía transmitir, tampoco han convencido a algunos de sus interlocutores, que han interpretado el toque de atención de Segura como "poner palos en las ruedas". Otros hablan incluso de "menosprecio". A renglón seguido, la conversación degenera en discusión, acusando a los docentes críticos con su discurso de buscar polémica.

Segura hace tándem con David Caño, miembro del sindicato y de Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), quien apostilla sus mensajes: "No será fácil reabrir un nuevo escenario de negociación y por eso debemos poner todos los esfuerzos haciendo que las huelgas vuelvan a ser mayoritarias, y no solo de las personas más ideologizadas".

Manifestación educativa del 8 de septiembre de 2026 en la Vía Laietana de Barcelona, por el inicio del curso escolar Simón Sánchez

Sin objetivos definidos

Como explicó este medio, Ustec ha modulado su posición con un pequeño paso al lado en este curso educativo. Después de que los docentes forzaran a Segura a desvincularse del acuerdo de los 2.600 millones de euros que sí firmaron CCOO, UGT y Professors de Secundària, la organización ha hecho "autocrítica" y se ha abstenido de fijar los objetivos de la comunidad educativa.

Ese vacío lo ha ocupado la Assemblea Educativa de Catalunya (AEC), una plataforma que, sin ser un sindicato, representa ahora a la plantilla de profesionales de la educación pública del territorio. Ha creado una comisión de objetivos para definir las reivindicaciones que determinarán una eventual negociación con la Generalitat, y aún espera a que los centros debatan su propuesta y envíen sus enmiendas.

Esto sitúa a Segura en una posición reactiva, en la retaguardia hasta que las demandas cojan fuerza, para lo que llama a "trabajar a tope" para "establecer líneas rojas" y acordar las contrapartidas a aceptar por parte de la Generalitat. Las conversaciones con la consellera Niubó se retomarán en la mesa con los representantes sindicales el próximo 21 de septiembre y en la mesa sectorial el 8 de octubre.

Una profesora en un aula con alumnos de primaria EUROPA PRESS

"Jaula de grillos"

Hay quien, sin embargo, le encuentra lagunas al reparto de funciones. "Aquí hay un problema que tenéis que resolver [...] hacer lo que diga la AEC y al mismo tiempo reconocer que se toman decisiones estratégicas difíciles de entender es peligroso porque parecerá que no hay ningún liderazgo ni estrategia", se cuestiona un docente que responde al nombre de Xisco.

Otro, Ferran, rechaza ser representado por la plataforma de asambleas por carencias en la igualdad de participación en las asambleas: "A mí no me representáis, porque no hay consulta ni garantías. Allí lleváis la voz cantante gente que no ha sido votada por nadie. Yo canalizo mi participación a través de mi sindicato y sus estatutos".

Andrea, asimismo, acusa la sensación de caos del colectivo. "Las reivindicaciones parecen una jaula de grillos: algunos sindicatos han firmado, otros no, cada uno reclama cosas diferentes", asegura la docente, quien echa en falta "una buena dosis de realismo y sinceridad" por parte de los líderes sindicales.

Algunos quieren más dinero

Y aunque el ciclo de 17 huelgas del final del curso pasado permitiera amarrar una subida de sueldo de más de 5.000 euros anuales --que la firma del resto de sindicatos evitó que cayera por el no de los docentes en la consulta de Ustec--, algunos aún no entierran el tema salarial. Es más, insisten en que la lucha sindical vuelva a basarse en el bolsillo.

No es un tema cómodo para la comunidad educativa. Durante su trastabillada conversación, Segura dijo que "esto no va de sueldos", pero que "si en las asambleas se establece como una prioridad, se luchará por ello" con una cláusula de revisión salarial, por ejemplo. Tampoco hay consenso con ello y se pide ir más allá porque "cuánta gente puede perder más de 1.000 euros en huelgas como el año pasado y que no vaya a recuperarlos?".

A la búsqueda del pacto

Parte del colectivo cree que la huelga pinchó porque las reivindicaciones anteponían las mejoras educativas a las nóminas. Otros, sin embargo, le encuentran otra explicación y le auguran un mal futuro al pulso otoñal: "La gente está desmovilizada porque realmente sí que se han conseguido cosas [...] creo que esta continuación de la movilización está un poco injustificada".

Fuentes del Departamento de Educación señalan a este medio que está madurando la opción de ampliar el debate más allá de los sindicatos, invitando a participar a direcciones de centro, familias y representantes de estudiantes y partidos. El objetivo, tejer un gran acuerdo sobre la nueva educación catalana --con una reforma de la escuela inclusiva como piedra angular-- que asegure los recursos necesarios para ello.