La Diada del próximo 11 de septiembre contará con un protagonista inesperado: Ramón Cotarelo. El politólogo madrileño será la estrella invitada en los actos de conmemoración de la festividad de Cataluña en Ripoll. Su alcaldesa, Sílvia Orriols, le ha elegido en sustitución del filósofo Bernat Dedéu —que se desmarcó a última hora para no ser relacionado con su partido, Aliança Catalana— para leer la glosa del acto institucional que se celebrará en el monasterio del municipio gerundense. Un encargo que el veterano profesor ha aceptado de buena gana.
La elección, aun como segundo plato, no ha sido casual. La buena sintonía entre Cotarelo y Orriols —a quien éste define como "la única independentista de verdad", junto al político Joan Puig— ha sido evidente en los últimos años. En especial, desde su ascenso a la alcaldía de Ripoll en 2023.
Buena sintonía con Aliança Catalana
Instalado en el secesionismo radical desde los inicios del procés, hace ya más de una década, el catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la UNED considera hoy a Aliança Catalana el único partido catalán que defiende a ultranza el unilateralismo, la confrontación directa y la ruptura total con España.
Desengañado con la vía pactista de Junts, ERC y la CUP, Cotarelo ha respaldado públicamente a Orriols frente a las críticas, sanciones y la "censura institucional" y mediática que —según él— recibe la alcaldesa de Ripoll por presunto discurso de odio. Unos postulados que, a tenor de los escritos en su blog y en sus redes sociales, Cotarelo parece compartir, en cuestiones como el impacto de la inmigración en la identidad y la lengua catalanas, la inseguridad, su rechazo frontal a España y la monarquía, y su repudio a la "islamización de Occidente", según sus palabras.
A sus casi 83 años, el acercamiento de Cotarelo a Aliança Catalana y su entorno se ha ido acentuando en los últimos tiempos. A mediados del año pasado, por ejemplo, ya participó en un acto de este partido en Figueres bajo el lema "Salvem Catalunya" —"salvemos Cataluña"—, compartiendo cartel con su actual candidato en Barcelona, Jordi Aragonès, y el influencer Sergi Maraña.
Ramón Cotarelo, en el cartel de un acto de Aliança Catalana en Figueres en junio de 2025
Ruptura con CUP, ERC y Junts
Atrás han quedado los tiempos en los que el controvertido profesor apoyó a los tres partidos que impulsaron el procés, hasta el punto de implicarse activamente con todos ellos. En 2015, Cotarelo aceptó una invitación de la CUP para ocupar un puesto simbólico en su lista electoral para el Parlament, aunque finalmente no pudo cumplir su deseo al no estar empadronado en Cataluña. Algo que sí pudo hacer realidad dos años después cuando, instalado ya en Girona, se incorporó a la candidatura de ERC como último de su lista en las autonómicas de diciembre de 2017.
Tras ello, Cotarelo devino un entusiasta seguidor de Junts por su defensa del independentismo más irredento. Y, en especial, de su líder, Carles Puigdemont, a quien desde su fuga a Bélgica tras el referéndum ilegal del 1-O y la declaración unilateral de independencia (DUI), continuó considerando "presidente legítimo" de la Generalitat. Una simpatía que se tradujo en la inclusión del politólogo en la candidatura de Junts para las elecciones generales de 2019, cerrando la lista por Girona.
Sin embargo, como ya ocurrió antes con ERC y la CUP, su romance con los posconvergentes fue poco duradero, y se fue desvaneciendo a medida que éstos optaron por negociar con el Gobierno del PSOE, facilitando la gobernabilidad y la investidura de Pedro Sánchez gracias a su apoyo parlamentario a cambio de cesiones al independentismo.
De Junqueras "el infame" al "enchufe" de la mujer de Puigdemont
La decepción de Cotarelo con los tres partidos que abanderaron el procés, y su visceralidad política, le llevó del amor al odio hacia todos ellos. Sobre todo, a ERC y su líder, Oriol Junqueras, a quien a finales del pasado agosto dedicó un post en su blog bajo el título de "El infame"; o a Gabriel Rufián, a quien, al igual que al primero, tilda de "traidor", "botifler" y, en su caso —en tono desdeñoso—, "español nacido en Santa Coloma".
Este tipo de descalificaciones –y otras peores– son habituales en sus escritos, donde con su lenguaje agresivo, vitriólico y, en ocasiones, sarcástico, no deja títere con cabeza. De sus críticas tampoco se libra hoy en día el propio Puigdemont, a quien recrimina su "autonomismo" y el "asqueroso enchufe" de su esposa, Marcela Topor, en la televisión de la Diputación de Barcelona. Un tema sobre el cual ha vuelto a escribir recientemente, en este caso para denunciar la "hipocresía" de la "partitocracia catalana" al criticar la contratación de la hija de Orriols como interina de la policía local de Ripoll. A su juicio, la alcaldesa "ha dado completas (y necesarias) explicaciones" sobre su "legalidad y rectitud", aunque, eso sí: él "no lo habría hecho así".
En contra de casi todo
El rechazo de Cotarelo a lo que considera establishment catalán es extensivo a todos los ámbitos: desde la derecha a la izquierda del espectro político, con críticas al actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa, por "españolista" y por su "falta de palabra" en cuestiones como su promesa de rebajarse el sueldo o su cambio de opinión sobre la amnistía —un defecto común, a su juicio, a "todo el mundo de la política"—; hasta contra las entidades independentistas con las que antaño colaboró, como la ANC, el "comedero" de Òmnium y el Consell de la República —a su parecer, demasiado pusilánimes— y los medios de comunicación.
Unos medios en los cuales Cotarelo tuvo en su día altavoz y un notable espacio mientras duró su romance con el procés. Entre ellos, TV3, donde desde 2015 a 2021 participó asiduamente como tertuliano en programas como FAQS o Més 324, y Catalunya Ràdio. Pero su estrella se apagó a medida que se distanció de Junts y del resto de formaciones separatistas, pasando de ser una suerte de intelectual de referencia para este movimiento a verse marginado del mismo. El propio Cotarelo atribuyó su ostracismo a supuestas presiones del Govern de ERC.
Malestar con Sánchez y su gestión en Ceuta
La hostilidad del veterano profesor hacia los dirigentes políticos va más allá de Cataluña. El Gobierno español, su presidente Pedro Sánchez, sus socios de izquierdas, y el "wokismo" en general, suelen estar también en la diana de sus vehementes ataques. No sólo por considerar insuficientes y oportunistas sus cesiones al independentismo y por no haber convocado un referéndum de "autodeterminación", sino por su política internacional y en materia de inmigración, entre otras.
Entre esos reproches se incluye la tibieza con la que Sánchez —a quien tilda de "pajarraco" y "comunista proislamista"— y su Ejecutivo están actuando frente a Marruecos ante el asalto de la frontera de Ceuta del pasado 30 y 31 de julio. Un episodio que compara con la Marcha Verde que el país alauita llevó a cabo en su invasión del Sáhara el siglo pasado.
En su opinión, la cuestión ceutí puede convertirse en una reedición del desastre español de 1898, cuando el país perdió sus territorios en Cuba y Filipinas. Algo que ha servido a Cotarelo para sacar a colación, con sarcasmo, las profecías del matemático nacionalista Alexandre Deulofeu, que en 1972 predijo la desintegración de España en el año 2029, dando con ello paso a la secesión catalana.
"Tenía razón Deulofeu, el imperio español se disuelve", sostiene Cotarelo en uno de los últimos posts de su blog Palinur —personaje de la mitología grecorromana cuyo nombre utiliza en ocasiones para referirse a sí mismo en tercera persona—. Aunque, eso sí: lamenta, y da por sentado, que "lo que no llegó a prever es que Cataluña se hundiría" con él.
