Publicada

Oriol Junqueras está "muy satisfecho" con el camino recorrido desde que fue indultado en 2021, tanto por haber recuperado el mando en ERC como por el nuevo perfil pactista que ha construido en los últimos años, que además no parece penalizarle en las encuestas, sino más bien al contrario.

"Está en su mejor momento", insisten en el partido republicano, remarcando que "es cuestión de semanas" que llegue la amnistía que le permitirá volver a pelear por la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones, que es su principal obsesión y algo que siente que "Cataluña le debe".

Por lo pronto, el nuevo Junqueras ha optado por proyectarse como un líder pragmático, defensor de "grandes acuerdos transversales" y más cercano a los socialistas que a la derecha independentista, trabajando de la mano de Salvador Illa en la Generalitat y sosteniendo a Pedro Sánchez en Moncloa.

Él mismo ha liderado las negociaciones por los presupuestos catalanes, aprobados el pasado mes de junio en el Parlament junto al Govern y Comuns, o del nuevo modelo de financiación, que espera el OK del Consejo de Ministros para llegar al Congreso de los Diputados en las próximas semanas.

También ha sido capaz de reconducir el caso Rufián, convenciendo a su polémico portavoz en Madrid de abandonar su aspiración de liderar un frente de izquierdas nacional y de que vuelva a encabezar las listas de ERC en las elecciones generales, que se celebrarán, como muy tarde, a finales de 2027.

Asimismo, ha logrado neutralizar a la disidencia interna que, en nombre de la renovación, estuvo muy cerca de quitarle el poder del partido en su último congreso, manteniendo a algunos de ellos en puestos de responsabilidad y reduciendo al resto a la irrelevancia, sin demasiados problemas.

De vuelta a la Diada

En este contexto, Junqueras volverá a la manifestación independentista de la Diada el próximo viernes tras perderse las últimas cuatro convocatorias buscando el cariño de las bases, que es lo que creen que le falta para "acabar de consolidarse" como presidenciable de cara a los próximos comicios.

Fricciones con los últimos dos presidentes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) o excusas del tipo la lluvia —en 2025—, un contagio de Covid —en 2022— o la voluntad de no eclipsar a Pere Aragonès cuando este todavía era presidente datan su última aparición en la Diada en 2021.

De los abucheos al 'efecto Puigdemont'

En aquella manifestación, que se produjo apenas unos meses después de salir de prisión, Junqueras fue abucheado por buena parte de las bases independentistas. Le reprochaban sus primeros acercamientos a los socialistas y, detallan algunos de sus compañeros, fue "muy traumático" para él.

Su reto ahora es escapar del efecto Puigdemont, por el que su figura sigue todavía muy ligada al Govern que fracasó en su objetivo secesionista. Al menos para los convocantes, cada año más alejados de las siglas, el exvicepresidente sigue encasillado en la vieja política y no es parte de la solución.

El foco, puesto en Orriols

Está por ver, en cualquier caso, la reacción de la manifestación de este 11 de septiembre, a la que irá acompañado de la plana mayor de ERC. De igual forma, las expectativas de afluencia son bajas al no pasar el movimiento por su mejor momento y al tratarse de un viernes, ergo de un jugoso puente.

Ni los hechos de Elche, que sí motivaron un macrodespliegue de esteladas en el Camp Nou en la primera jornada de la Liga de fútbol, parecen impulsar una Diada que se acerque a las de principios de la pasada década. El foco, todo apunta, se lo llevará Sílvia Orriols, en la víspera, en el Fossar.