Josep Lluís Trapero y Núria Parlon en primer plano con el complejo central de los Mossos d'Esquadra en el fondo

Josep Lluís Trapero y Núria Parlon en primer plano con el complejo central de los Mossos d'Esquadra en el fondo Crónica Global

Política

La marcha de Trapero expone las grietas en la cúpula de Interior

La ausencia del hasta ahora director general de la Policía durante la presentación de Ferran López y Sílvia Catà evidencia la distancia que se había abierto entre el ‘Major’ y la ‘consellera’ Núria Parlon

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La ausencia de Josep Lluís Trapero fue tan elocuente como los discursos pronunciados este miércoles en el Palau de la Generalitat.

El todavía director general de la policía catalana no asistió a la comparecencia convocada para presentar públicamente a su sucesor, Ferran López, ni a la futura comisaria jefa de los Mossos d’Esquadra, Sílvia Catà.

Una silla vacía que se convirtió en la primera evidencia pública de que su etapa al frente de la dirección política del cuerpo no había concluido del todo bien.

Trapero volverá a su anterior destino

Trapero comunicó su dimisión a finales de agosto, aunque la decisión no se ha sabido hasta este miércoles, coincidiendo con el anuncio de una profunda remodelación en la cúpula de Interior.

López asumirá la Dirección General de la Policía, mientras que Catà relevará al comisario Miquel Esquius, que se jubila, y se convertirá en la primera mujer que alcanza la máxima responsabilidad operativa de los Mossos d’Esquadra.

El presidente Salvador Illa, junto a la 'consellera' Núria Parlon, Ferran López y Sílvia Catà

El presidente Salvador Illa, junto a la 'consellera' Núria Parlon, Ferran López y Sílvia Catà

Los nombramientos se harán efectivos el próximo 15 de septiembre. Hasta entonces, Esquius seguirá al frente del cuerpo y se encargará del dispositivo policial de la Diada.

Trapero, en cambio, regresará a la División de Evaluación de Servicios (DAS), el destino de carácter técnico y burocrático en el que ya ejercía antes de que Salvador Illa lo recuperara para la primera línea política.

Una salida difícil de explicar

La salida se produce en el ecuador de la legislatura y en un momento en el que el Govern reivindica buenos resultados en la lucha contra la delincuencia común y la multirreincidencia.

Por eso, la dimisión resulta difícil de explicar únicamente desde el balance de gestión y abre numerosos interrogantes sobre las circunstancias que han precipitado la decisión.

Oficialmente, Interior se ha limitado a hablar de una determinación personal. La consellera Núria Parlon ha asegurado que le habría gustado que Trapero completara el mandato, pero ha rechazado especular sobre los motivos de su marcha.

Explicaciones muy vagas

Asimismo, la consellera tampoco ha querido pronunciarse sobre su relación personal con el Major: "No quiero entrar en especulaciones sobre relaciones personales", ha apuntado, para luego zanjar el asunto con una rotunda negativa a una supuesta pérdida de confianza.

"Hemos tenido una buena relación, pero ha habido cosas en las que no hemos estado de acuerdo. No creo que estas discrepancias de criterio sean la causa que lo hayan llevado a decidir esto", ha rematado.

La 'consellera' de Interior, Nuria Parlon, con el nuevo director general de la policía, Ferran López

La 'consellera' de Interior, Nuria Parlon, con el nuevo director general de la policía, Ferran López Lorena Sopêna / Europa Press

Sin embargo, ni las palabras de reconocimiento han disipado una pregunta que sobrevuela el relevo: ¿por qué abandonar ahora una responsabilidad de tanta relevancia si los objetivos fijados se estaban cumpliendo?

La respuesta podría encontrarse en los desacuerdos que, según distintas fuentes conocedoras del funcionamiento del departamento, habían ido aflorando durante los últimos meses. Especialmente, desde la crisis que se generó con la infiltración de dos mossas en una asamblea de docentes.

Varios episodios incómodos

La relación entre el director general de la Policía y la consellera se habría ido desgastando a medida que avanzaba la legislatura.

No por una única discrepancia, sino por la acumulación de criterios diferentes a la hora de afrontar, comunicar y asumir las consecuencias políticas de las últimas crisis.

Uno de los episodios que más tensión generó fue la infiltración de dos agentes de los Mossos en una asamblea de profesores que preparaban movilizaciones contra el Govern.

El caso provocó un fuerte desgaste político y terminó con la reprobación en el Parlament tanto de Parlon como de Trapero.

La 'consellera' Núria Parlon, y el director general de Mossos, Josep Lluís Trapero, en la Junta de Seguridad de Barcelona

La 'consellera' Núria Parlon, y el director general de Mossos, Josep Lluís Trapero, en la Junta de Seguridad de Barcelona Europa Press

Otro momento incómodo se produjo cuando la consellera anunció en la Cámara catalana la detención del segundo sospechoso del asesinato de un menor en el parque de La Pegaso, en Barcelona.

Se trataba de una información estrictamente policial, pero acabó haciéndose pública desde una tribuna política, antes de que fueran los propios Mossos quienes la comunicaran por sus canales habituales.

Un entorno hermético

Los desencuentros, sin embargo, no se habrían limitado a la gestión comunicativa de algunas crisis.

Las diferencias alcanzaban cuestiones operativas y de dirección: desde los compromisos sobre seguridad trasladados a los alcaldes hasta la forma de ejecutar determinadas órdenes judiciales, especialmente los desahucios.

A todo ello se sumaba la particular manera de trabajar de Trapero. Fuentes policiales sitúan el origen del distanciamiento poco después de que asumiera la Dirección General de la Policía.

El Major se rodeó de un núcleo muy reducido de colaboradores de máxima confianza y adoptó una forma de dirección marcada por el hermetismo.

Una gestión que, según las fuentes consultadas, contrastaba con su voluntad de "querer estar en todo, en lo político y en lo policial". Una supervisión que acabó generando fricciones en un departamento donde las fronteras entre ambos terrenos son especialmente difusas.

Comunicación poco fluida

De este modo, la comunicación no siempre habría sido fluida, ni con la conselleria ni con el resto de responsables de la policía catalana.

De hecho, altos mandos de los Mossos reconocen que conocieron la dimisión muy poco antes de que se anunciara públicamente.

El secretario general del Departamento de Interior, Tomás Carrión, a la derecha de la imagen, acompañado por  el comisario jefe de los Mossos d’Esquadra, Miquel Esquius (izquierda), y el jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (centro)

El secretario general del Departamento de Interior, Tomás Carrión, a la derecha de la imagen, acompañado por el comisario jefe de los Mossos d’Esquadra, Miquel Esquius (izquierda), y el jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (centro) Europa Press

Era una manera de trabajar “muy suya”, en palabras de algunas de las fuentes consultadas, pero que fue alejando posiciones.

Las presiones de ERC

Trapero también ha tenido que convivir con las constantes presiones políticas de Esquerra Republicana, que nunca le ha perdonado su actuación al frente de los Mossos durante la presidencia de Carles Puigdemont ni los cambios que impulsó en la cúpula policial tras regresar a la primera línea institucional.

Los republicanos interpretaron aquella remodelación como una purga de mandos próximos a ERC. Hace apenas una semana, su presidente, Oriol Junqueras, volvió a reclamar la dimisión de Trapero, al que acusó de permitir “prácticas poco democráticas”.

Junqueras vinculó sus críticas a la presencia de agentes de paisano en las asambleas de los sindicatos docentes que preparaban huelgas contra el Govern y a la contundencia policial empleada en determinadas movilizaciones independentistas y antisistema.

La marcha de Trapero satisface ahora una exigencia reiterada por ERC, aunque Interior rechaza públicamente que su dimisión responda a esas presiones.

Ferran López, el nuevo director

La elección de Ferran López como nuevo director general de la Policía también tiene una fuerte carga simbólica.

Fue quien asumió la jefatura de los Mossos durante la aplicación del artículo 155 de la Constitución, después de que el Gobierno de Mariano Rajoy destituyera a Trapero por su papel durante el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Ferran López, nuevo director general de Mossos d'Esquadra

Ferran López, nuevo director general de Mossos d'Esquadra Europa Press

Casi nueve años después, López vuelve a sustituirlo, esta vez al frente de la dirección política de la policía catalana. Su nombramiento, junto con el de Sílvia Catà, dibuja una nueva cúpula con la que Parlon pretende abrir una nueva etapa sin renegar del trabajo realizado.

Un final agridulce

Interior se esfuerza en presentar el cambio como una transición ordenada y continuista. Sin embargo, la escenificación de este miércoles ha revelado algo distinto.

La marcha de Trapero no llega después de una gestión fallida ni de unos malos resultados policiales, sino tras meses de desencuentros, silencios y formas distintas de entender dónde acaba el ámbito policial y dónde empieza la política.