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Los servicios de información de distintos cuerpos policiales siguen con especial interés la evolución de algunos de los perfiles más activos del independentismo en las redes sociales.

Lo hacen tras detectar una progresiva radicalización de sus discursos y, en determinados casos, un viraje desde posiciones tradicionalmente próximas a Junts per Catalunya hacia postulados cada vez más similares a los que defiende Aliança Catalana, con Sílvia Orriols al frente.

Observados con atención

Fuentes policiales consultadas por Crónica Global confirman que algunos de los perfiles analizados por este medio han sido "observados con atención" por estas unidades de información, que realizan búsquedas preventivas en fuentes abiertas, especialmente en redes sociales.

Un seguimiento que se realiza con el objetivo de detectar a tiempo posibles procesos de radicalización, discursos de odio o contenidos que puedan llegar a superar los límites de la libertad de expresión.

Silvia Orriols, diputada en el Parlament de Cataluña por Aliança Catalana

No se trata, matizan las mismas fuentes, ni de investigaciones prospectivas ni de seguimientos exclusivos en este determinado espacio ideológico.

La observación del entorno digital forma parte del trabajo ordinario de inteligencia policial y prevención que los cuerpos policiales desarrollan sobre movimientos políticos, sociales y de masas de distinta naturaleza, independientemente de su signo ideológico, cuando presentan dinámicas que pueden resultar de interés desde el punto de vista de la seguridad.

Existen informes preventivos

Lo relevante, sin embargo, es que las fuentes consultadas confirman una tendencia que ya había detectado una investigación privada a la que tuvo acceso este medio: determinados perfiles históricamente vinculados al universo independentista y próximos a las tesis de Junts han endurecido progresivamente sus mensajes hasta aproximarse al discurso de Aliança Catalana.

Ese desplazamiento se aprecia especialmente en asuntos como la inmigración, la delincuencia o la seguridad, pero también en el respaldo cada vez más explícito a Sílvia Orriols y a algunas de las tesis que han convertido a la formación de Ripoll en una amenaza electoral para el espacio que tradicionalmente ha ocupado Junts.

Fuentes conocedoras de esta monitorización explican que esta evolución discursiva no ha pasado desapercibida para los servicios de información, que estudian con cautela el comportamiento de determinados usuarios especialmente activos.

Algunos de ellos acumulan decenas de miles de seguidores, publican prácticamente a diario y poseen una importante capacidad para amplificar mensajes, generar campañas y trasladar determinados marcos discursivos al debate público.

Patrullaje en el mundo digital

Las fuentes policiales consultadas recuerdan que buena parte de este contenido se encuentra disponible públicamente. Se trata de fuentes abiertas, accesibles para cualquier usuario y que también resultan útiles para la elaboración de inteligencia policial.

Sería absurdo negar que no se tienen en cuenta”, resumen fuentes policiales, que insisten, sin embargo, en que este tipo de observación no se limita a perfiles próximos a una ideología concreta.

Los servicios de información realizan este trabajo preventivo y de observación constante sobre movimientos y entornos muy diversos cuando consideran que pueden existir indicadores que merecen atención.

El objetivo es doble. Por un lado, anticipar posibles procesos de radicalización y detectar publicaciones que puedan incitar al odio, amenazar a terceros o cruzar otras líneas con eventual relevancia penal.

Por otro lado, también se pretende conocer cómo evolucionan determinados movimientos sociales y políticos, cómo se relacionan entre ellos y qué capacidad tienen para movilizar o influir sobre comunidades cada vez más amplias.

Miles de seguidores

Entre los usuarios señalados en el análisis al que tuvo acceso Crónica Global se encuentran perfiles como 'La Psicòloga del Born', una cuenta con más de 57.000 seguidores en X cuya identidad aparente, Noelia Arrotea, sería ficticia y que, según las pesquisas consultadas por este medio, estaría gestionada por un hombre con vínculos neoconvergentes.

También aparece @dracdolot, con cerca de 50.000 seguidores, cuyas publicaciones han llegado a defender la violencia como instrumento para alcanzar la independencia de Cataluña.

La actividad de estas y otras cuentas resulta especialmente relevante por su capacidad de difusión y penetración en determinadas comunidades digitales.

No son usuarios residuales que publiquen de manera esporádica, sino perfiles con una elevada actividad, miles de seguidores y mensajes que pueden alcanzar una importante repercusión.

Precisamente por eso, las unidades policiales especializadas observan con interés su evolución y, especialmente, aquellos contenidos que se aproximan a las líneas rojas que separan una opinión radical o controvertida de comportamientos que puedan adquirir relevancia policial.

De Puigdemont a Orriols

La fotografía que dibuja este seguimiento coincide así con el desplazamiento detectado durante los últimos meses en una parte del ecosistema digital independentista.

Perfiles que durante años funcionaron como auténticos altavoces del puigdemontismo han empezado a reproducir, defender o amplificar postulados asociados a Aliança Catalana.

La inmigración se ha convertido en uno de los principales puntos de conexión.

Imagen de la plaza Sant Jaume dividida entre los defensores de Ceuta y grupos antifascistas radicales Simón Sánchez Serrano Barcelona

Algunos de estos usuarios han aprovechado episodios como la reciente crisis fronteriza de Ceuta para vincular inmigración, inseguridad, enfermedades o delincuencia mediante mensajes de enorme difusión.

Para los servicios de información, las redes sociales constituyen hoy un escenario más en el que detectar tendencias, estudiar movimientos colectivos y anticipar posibles amenazas.

Por ahora, la constatación policial es precisamente esa: existe una evolución en determinados sectores del independentismo digital hacia discursos más radicalizados y próximos a Aliança Catalana, y esa transformación se observa con cautela e interés.