Los profesores catalanes irán a la huelga el martes, 8 de septiembre, para complicar la vuelta al cole de 1,6 millones de alumnos como medida de presión sobre el Departamento de Educación y FP de la Generalitat. Y como ya sucedió al final del curso pasado, lo harán sin haber definido los objetivos que debían concretar la lucha sindical.
Esta fue una de las principales autocríticas que hizo el colectivo después de haber tensado la cuerda hasta los topes durante el ciclo de protestas de mayo y junio. Y, pese a haber tenido dos meses para enmendarlo, los docentes no han hecho los deberes del cuadernillo de verano.
Pese a la urgencia
La Assemblea Educativa de Catalunya (AEC), que agrupa a la plantilla de los centros educativos del territorio, creó en junio una comisión de objetivos con la misión de fijar las demandas de los sindicatos Ustec-Stes y CGT, únicos convocantes de una huelga que ya prevén extender en el calendario.
Un documento interno, de hecho, señalaba la "necesidad" de cumplir con ello "de manera inmediata". Dicho grupo de profesores, del que nada se sabe, elaboró un extenso cuestionario y una primera propuesta de exigencias que han difundido entre los 3.400 centros educativos públicos catalanes.
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Estos tenían la tarea de debatirlas y ordenarlas por orden de preferencia la primera semana de septiembre. Después, enviarían sus enmiendas y las concretarían en las distintas asambleas territoriales que se celebrarán la mañana del primer día de clase, durante la huelga. El objetivo era que la citada comisión de la AEC aprobara los objetivos el sábado 19 de septiembre. Pero esto difícilmente sucederá.
Piden más tiempo
El número de colegios que ha incumplido el calendario es muy elevado, y los aletargados han pedido más tiempo; dan por hecho que se lo darán. De hecho, ninguno de la veintena de centros asistentes a la asamblea celebrada en el Vallès Oriental (Barcelona) ha dado siquiera el primer paso, una situación compartida en "muchos otros territorios", según ha sabido este medio de fuentes conocedoras.
En la citada comarca creen que no podrán debatir los objetivos hasta mediados de octubre, lo que dilata todos los plazos previstos. Y se escudan en la falta de "tiempo real", mientras defienden "mantenerse firmes" en algunos de los consensos del curso pasado, como el veto a las excursiones y viajes escolares, una campaña a la que se han adherido más de 1.300 escuelas en toda Cataluña.
'Quemar' la protesta
La experiencia de junio, cuando forzaron a la líder de Ustec, Iolanda Segura, a retirarse del acuerdo de 2.600 millones de euros alcanzado con la Generalitat, que sí firmaron CCOO, UGT y Professors de Secundària, dejó a una parte del colectivo con la sensación de ir a ciegas en esta nueva fase de huelgas, sin saber qué eventuales logros permitirán desconvocar las movilizaciones y volver a la normalidad.
En otras palabras, la estrategia del conflicto por el conflicto quemó la protesta, siendo este el principal temor de los sindicatos partidarios del pacto. "Ya que perdemos dinero, debo saber con qué objetivo vamos", reprochó una profesora a la dirección de Ustec en una reunión online abierta a todo docente que quisiera unirse.
"Como delegada sindical, me gustaría saber por qué lucho y, antes de convocar las huelgas de la semana que viene, que se marcaran unos horizontes, no que pongamos cada uno sus objetivos, sino consensuar unos mínimos, porque si no, llegaremos a mil preacuerdos y no se ratificará ninguno", se escuchó en la videollamada.
Qué piden los docentes
De esta manera, las protestas boicotearán el inicio de las clases con reivindicaciones genéricas, como una reducción "drástica" de ratios en las aulas y un mayor número de recursos para la atención de alumnos con necesidades especiales, así como la protección de la lengua catalana y de la inmersión lingüística.
Otras sí que cuentan con mayor concreción, como destinar el 6% del PIB catalán a la educación en un máximo de tres años, vincular los salarios al incremento del IPC y poner fin al cierre de líneas. No obstante, estas exigencias las dictan los sindicatos, no la AEC, que ha ocupado el liderazgo que dejó vacante Ustec tras perder la consulta en la que defendía desactivar el conflicto.
Reunión de la 'consellera' de Educación y FP, Esther Niubó, con los sindicatos
La AEC aprovecha la debilidad de Ustec
Precisamente la plataforma de docentes ha participado en las reuniones de la consellera Esther Niubó, como las mantenidas el pasado jueves, cuando la titular de Educación y FP detalló las mejoras que empiezan a desplegarse con el inicio de las clases.
Esas mejoras movilizan 1.800 nuevos profesionales, un millar de ellos dedicados a la escuela inclusiva. La reducción progresiva de ratios empezará a notarse en las aulas —por ejemplo, el 94% de los grupos de 1º de ESO estarán por debajo de 30 alumnos—, los sueldos aumentan 1.500 euros anuales y el Govern tramitará pronto la ley de autoridad docente, entre muchos otros avances.
