Pedro Sánchez y José Manuel Albares

Pedro Sánchez y José Manuel Albares Alejandro Martínez Vélez Europa Press

Política

El Gobierno amenaza ahora a Bruselas con el veto a incorporar nuevas lenguas en la UE si rechaza la oficialidad del catalán

Tras el acuerdo con Junts para lograr su respaldo en la última investidura de Pedro Sánchez, España hizo la solicitud en agosto de 2023, pero no logra la unanimidad de los 27 miembros

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El Gobierno ha decidido elevar el tono en su pugna para conseguir que el catalán, el euskera y el gallego se conviertan en lenguas oficiales de la Unión Europea y ha advertido que no aceptará que se incluyan lenguas adicionales en el reglamento lingüístico como resultado de la entrada de nuevos estados si antes no se ha dado luz verde a su petición.

"No es posible para España aceptar nuevas lenguas oficiales si antes no se ha aprobado la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego", han trasladado fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, después de que el Gobierno haya solicitado incluir en el próximo Consejo de Asuntos Generales la cuestión de las "lenguas oficiales y ampliación".

De hecho, el Gobierno se plantea ya incluso vetar la entrada en la UE de los estados en cola, entre ellos Ucrania, de no aprobarse las exigencias lingüísticas de España.

Acuerdo con Junts

Tras el acuerdo con Junts para lograr su respaldo en la última investidura de Pedro Sánchez, España solicitó formalmente a la UE en agosto de 2023 que se considere como lenguas oficiales al catalán, el euskera y el gallego.

Para que esto ocurra, es necesaria la unanimidad de los veintisiete estados miembros, algo que no se ha conseguido alcanzar hasta la fecha por el bloqueo de un grupo liderado por Alemania e Italia que, entre otras cuestiones, han manifestado dudas jurídicas, financieras y técnicas sobre las implicaciones prácticas de incorporar las lenguas cooficiales de España.

Pertenencia

El Gobierno ha dejado claro en todo momento a sus socios europeos que es una prioridad alcanzar este objetivo y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado que es solo una cuestión de tiempo, convencido de que se terminará consiguiendo luz verde.

Ya este jueves, el secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, había deslizado esta nueva condicionalidad en relación con la ampliación, habida cuenta de que la entrada de nuevos países traería aparejada la inclusión de nuevas lenguas oficiales que vendrían a sumarse a las 24 que hay en la actualidad.

Ahora, las fuentes consultadas han querido dejar claro que "España apoya firmemente el proceso de ampliación", como han venido manifestando tanto Albares como el presidente del Gobierno cuando ha habido ocasión y han esgrimido que "la incorporación de nuevas lenguas oficiales a la UE es un aspecto muy positivo dada la estrecha vinculación entre el reconocimiento de las lenguas y el sentimiento de pertenencia de la ciudadanía europea".

Próximo debate

Así las cosas, desde Exteriores han defendido que "en este contexto urge avanzar en la reforma que permitirá que las lenguas oficiales españolas sean también lenguas oficiales de la UE".

Para que esto suceda, es necesario que se produzca una votación, algo que hasta el momento no ha ocurrido tras constatar España que no contaba con la unanimidad de sus socios para que su propuesta no fuera rechazada.

Por lo pronto, el Gobierno tendrá ocasión de exponer su postura en la cita del 22 de septiembre, si bien no se espera que haya un debate de fondo sobre la cuestión. Con todo, será la primera vez que se vuelva a poner sobre la mesa la oficialidad de catalán, euskera y gallego desde julio de 2025.

Falta unanimidad

Desde el primer momento, la necesidad de unanimidad para sacar adelante la medida se convirtió en el principal escollo, pese a los esfuerzos del Gobierno para intentar disipar las dudas entre sus socios, en particular de índole jurídica y sobre todo que pueda convertirse en un precedente que abra la puerta a que lenguas minoritarias en otros Estados miembro puedan intentar lograr el mismo estatus.

Así, el Gobierno no sólo se ha comprometido a sufragar los gastos adicionales --que la Comisión Europea sitúa en torno a los 132 millones de euros anuales, basándose en lo ocurrido con el gaélico--, sino que también ha planteado una implementación parcial una vez concedida la oficialidad, para aligerar de este modo la carga.

En concreto, el Ejecutivo planteó a sus socios en la primavera de 2025 que catalán, euskera y gallego sean oficiales de manera parcial desde 2027, de modo que sólo se traducirían a partir de esa fecha los reglamentos del Consejo y del Parlamento Europeo, un 3% del total de actos jurídicos en la anterior legislatura.

Por lo que se refiere a establecer un precedente, el Gobierno se aferra a que las tres lenguas cooficiales están recogidas en la Constitución ya antes de entrar en la UE, se usan en Congreso y Senado y España tradujo hace años a las tres los tratados, además de buena parte de la legislación europea, algo que no cumplirían otras lenguas minoritarias.