El representante de Save Europe Act en España, Toni Estévez, en declaraciones a medios

El representante de Save Europe Act en España, Toni Estévez, en declaraciones a medios SIMÓN SÁNCHEZ

Política

Toni Estévez, el ultra catalán que quiere ‘salvar Europa’ de inmigrantes, medios y ‘boomers’

Después del fiasco de Barcelona, el movimiento xenófobo Save Europe Act desembarca en Madrid

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Como Bartleby, el escribiente del cuento de Herman Melville, el barcelonés Toni Estévez (24), líder nacional del movimiento antiinmigración Save Europe Act, responde a buena parte de las preguntas que se le plantean con un “preferiría no hacerlo”.

Sin embargo, hablando con él, como ha hecho este medio, uno acaba descubriendo los tres pilares sobre los que se articula su ideología: la oposición a la inmigración, el más notorio; el rechazo a la generación de sus padres y al legado “degenerado” que, a su juicio, le han dejado; y la desconfianza hacia los medios de comunicación.

Una semana después del fiasco de Barcelona, donde Save Europe Act apenas logró reunir a medio centenar de simpatizantes en la plaza Sant Jaume --frente a unos 400 detractores antifas que se congregaron en una contramanifestación en la misma plaza-- el movimiento desembarca en Madrid. Lo hace para desplegar también allí una lona de 20 x 20 metros que ya ha pasado por Utrecht, Lille y Lyon, y que está previsto que recorra al menos cinco ciudades europeas más.

No quiere hacer previsiones sobre cómo transcurrirá el acto en la capital pero, si se le pregunta por Barcelona, responde, con pragmatismo, que fue un éxito: “Queríamos hacer una acción y la hicimos”.

Bandera carlista en el acto de Save Europe Act en Barcelona

Bandera carlista en el acto de Save Europe Act en Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ

La inmigración

Estévez tampoco quiere hablar de referentes ideológicos: por más que se le insista, no da un solo nombre, ni del pasado ni del presente. Teme que se le relacione con un partido concreto o con una corriente determinada: “Me siento incómodo con cualquier etiqueta que no sea patriota o defensor de mi país”, explica. Y él mismo admite: “Yo tengo pocas influencias ideológicas”.

Por eso cabe preguntarse qué le ha llevado a convertirse en el portavoz de un movimiento cuyo discurso xenófobo ha impedido que pueda registrarse como Iniciativa Ciudadana Europea: la Comisión Europea consideró que sus objetivos eran contrarios a los valores fundamentales de la UE.

Para él, la explicación es sencilla: “Yo simplemente reconozco un problema en Barcelona, Cataluña, España y otros países europeos”. Ese problema es, sobre todo, la “inmigración ilegal y también la legal que no se adapta”.

Es por eso que Save Europe Act, nacido principalmente en redes sociales, busca impulsar una ley de “remigración” que facilite las devoluciones de inmigrantes irregulares o no integrados y blinde las fronteras del Viejo Continente. Los actos que organiza el movimiento tienen como principal objetivo recabar firmas para esta iniciativa.

Toni Estévez, representante español de Save Europe Act, hace un discurso antiinmigración

Toni Estévez, representante español de Save Europe Act, hace un discurso antiinmigración SIMÓN SÁNCHEZ

Preguntado por si su discurso tiene un componente racial, Estévez lo niega, pero mantiene fijado en X un mensaje en el que afirma, en inglés: “No están preparados para que los chicos blancos vuelvan a pisar fuerte.”

Al preguntarle directamente por esta publicación, responde: “Resulta que la población europea y ancestral europea es blanca. No por ello es mejor o peor, pero simplemente queremos conservar esa señal de identidad, como se puede conservar la china en China o la nigeriana en Nigeria".

Los 'boomers'

Además de liderar Save Europe Act en España, Estévez forma parte de la asociación española Reconquista, socio local de la iniciativa europea, donde organizan actividades que van más allá del activismo político: excursiones, actividades en la naturaleza y otras propuestas de ocio que, según explica, buscan romper con la herencia “degenerada” de las generaciones anteriores.

Su rechazo a ese legado no se limita, por tanto, al estado en que, a su juicio, se encuentran las ciudades por la inmigración y la inseguridad, sino que también se extiende a un modo de vida.

“Evitamos las formas de ocio degeneradas que nos han inculcado las generaciones anteriores: las drogas, el alcohol, las discotecas…”, explica. “Yo abogo por dejar atrás este estilo urbanita y volver a nuestras raíces”.

De nuevo, prefiere no detallar con cuántos miembros cuenta la asociación, pero sí que explica que son todos muy jóvenes: la media de edad ronda los 20 años.

Los medios

En el vídeo que más se viralizó de la manifestación de Save Europe Act en Barcelona, Estévez arremetía contra “los medios de comunicación traidores”. Su ataque se dirigía sobre todo contra la televisión pública española, a la que calificó de “televisión de mierda” antes de golpear el micrófono de una periodista del medio que se encontraba allí.

En conversación con este medio, también carga constantemente contra “las estadísticas que los medios esconden”, y se muestra constantemente receloso de que sus palabras sean tergiversadas. “Debería haber grabado esta conversación”, lamenta antes de colgar el teléfono.

El movimiento ha nacido y crecido en las redes sociales y desconfía de los medios tradicionales, a los que acusa de ocultar la verdad: “Se habla mucho de nosotros, pero nunca nos invitan”, afea Estévez.

Una incógnita

Estévez no quiere desvelar nada de su vida privada: ni a qué se dedica ni qué estudios tiene. Solo explica que tiene un trabajo y que no vive de la política ni aspira a hacerlo. Asegura que su activismo no le ha cerrado ninguna puerta. “Al contrario, cuando me paran por la calle es para decirme cosas buenas”.

Este joven afronta este sábado su segundo examen como portavoz nacional de Save Europe Act. Madrid dirá si consigue movilizar a sus seguidores o si, una vez más, su capacidad de convocatoria se limita sobre todo a atraer detractores: lo último que puede decirse de la multitud antifa que logró congregar en Barcelona es que acudiera para decirle “cosas buenas”.