Jordi Martí Galbis, en la galería gótica del Ayuntamiento de Barcelona BARCELONA
Jordi Martí Galbis: "No me gusta hablar de cordones sanitarios, no podemos descartar determinados pactos"
El candidato de Junts a la alcaldía de Barcelona atiende a 'Crónica Global' tras imponerse en las primarias de la formación el pasado mes de junio
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Jordi Martí Galbis, heredero de Xavier Trias al frente de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona, no tuvo nada fácil conseguir ser el candidato de los posconvergentes en las próximas elecciones municipales, pese a que era su "obsesión" tras una larga trayectoria dedicada a la política local.
Cuando empezaron las dudas, tras la jubilación del exalcalde, y fruto de las múltiples negativas que encadenó la dirección del partido cuando fue ofreciendo el puesto a exdirigentes de primer orden como Artur Mas o Quim Forn o empresarios como Tatxo Benet, el concejal no tardó en postularse.
La cúpula de Carles Puigdemont ni siquiera lo consideró como una opción factible, apostando por el también regidor Josep Rius como plan B cuando cayeron el resto de alternativas. Y, tras el no de Rius, animando a todos los miembros del partido que quisieran a presentarse a unas primarias.
Finalmente enfrentado a la diputada Pilar Calvo, la secretaria de la Mesa del Parlament Glòria Freixa y el abogado Jaume Alonso-Cuevillas, Martí Galbis se acabó imponiendo con holgura entre la militancia barcelonesa antes de vacaciones. Para él, insiste, "este verano no ha habido descanso alguno".
Las encuestas son malas y lo sabe. Pero el concejal confía en poder darle la vuelta en una precampaña que a su juicio empezará entre septiembre y octubre y para la que ya se está preparando. En este contexto recibe a Crónica Global, en un despacho del ayuntamiento y abierto a comentarlo todo.
También los dos principales problemas de la ciudadanía, la vivienda y la inseguridad, que centrarán la apretada carrera por la alcaldía. Y la más que probable irrupción de Aliança Catalana en el consistorio, un partido que, según los sondeos, se nutre de los votantes descontentos de Junts, y sobre el que los de Puigdemont siguen debatiendo si deben o no levantar el cordón sanitario y pactar con ellos, con posiciones enfrentadas al respecto.
Jordi Martí Galbis, en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona BARCELONA
-Pregunta: La vivienda es la principal preocupación de los barceloneses. ¿Cómo se resuelve esta crisis?
-Respuesta: Hay que hacer muchos cambios para que haya más vivienda y que sea asequible. Lo primero, cambiar las recetas que se han aplicado en los últimos años, que se está demostrando que son un fracaso en toda regla, y también al cocinero, que en este caso es el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni (PSC), y los partidos que le dan apoyo.
Hay que superar la hiperregulación que ha habido en los últimos tiempos y hacer un reset desde el punto de vista de la normativa y la legislación que regula el ámbito de la vivienda. Empezar de cero, aunque políticamente es inviable, sí es lo que deberíamos hacer. Por otra parte, hay un gran problema de falta de oferta. En Barcelona hay prácticamente cero y, además, hay mucha demanda.
Por tanto, hay que generar mucha oferta. Primero, invirtiendo en vivienda protegida; pero también llegando a un gran acuerdo con los promotores y constructores. El problema no se soluciona solo con lo público. Hay que apostar por la colaboración público-privada, que es básica.
Jordi Martí i Galbis BARCELONA
Por otra parte, los planes urbanísticos tardan muchos años en hacerse. Hay que agilizar procesos, agilizar licencias. No puede ser que el Ayuntamiento de Barcelona tarde un año, un año y medio o dos años en otorgar un permiso para construir. También tiene que revisarse la fiscalidad: debe reducirse la presión impositiva en la compra de vivienda. No puede ser que el 25-30% del coste de una compraventa se vaya en impuestos.
También hay que movilizar suelo, transformar más suelo y hacerlo más rápido para que los promotores y constructores lleven a cabo sus proyectos. Hay que hacer muchas cosas y entender que este problema no se resolverá en cuatro días. Es responsable dejar eso claro a la ciudadanía, pero es urgente cambiar el paradigma, y con estos gobiernos es muy difícil.
- ¿La ciudad tiene que crecer hacia arriba?
- Yo no creo en el concepto de densificación. No es un concepto con el que nosotros estemos de acuerdo en líneas generales. A mayor densificación, menor calidad de vida. Esto no quita que en determinados puntos de la ciudad pueda haber algún proyecto que implique más densificación, evidentemente asociado a más áreas verdes, más equipamientos, etcétera. Hay que tener claro que somos una ciudad muy densificada, la segunda del mundo después de Calcuta, según se dice. Hay que tener sentido común.
- ¿Qué hay que hacer con los pisos turísticos?
- Lo que tenemos en estos momentos es una gran irresponsabilidad por parte del gobierno del señor Collboni. Desde 2014 no se otorga ni una sola licencia de apartamentos turísticos.
Hace 12 años que nos mantenemos en estas 10.000 licencias de uso turístico. La ciudad necesita capacidad de alojamiento: si estas licencias se liquidan, el problema de vivienda no se arreglará y lo que tendremos es otro problema para ver cómo acogemos a las miles de personas que vienen para el Mobile World Congress u otros eventos culturales.
Los pisos turísticos que hay ahora son una oferta complementaria a los hoteles y otro tipo de establecimientos, y en ningún caso tiene que haber más, pero tampoco podemos quedarnos sin. Creo que cumplen una función óptima de cara a complementar la oferta turística.
- ¿La inseguridad es una percepción? ¿La ciudad es más segura o menos segura que hace 10, 20, 30 años?
- La inseguridad es en estos momentos el segundo problema de la ciudadanía. Hasta hace un año era el primer problema, ahora es el segundo. Sigue existiendo percepción de inseguridad, y la percepción hay que tomarla en cuenta, porque no se puede pedir a la gente que cambie de percepción.
Además, obedece a una realidad. Hay inseguridad en Barcelona. No es una ciudad segura en estos momentos. Otra cosa son las estadísticas que puedan dar los cuerpos policiales y los gobiernos. Ciertamente, en los últimos meses ha habido una disminución de los hechos delictivos leves, de categoría leve, pero hay un aumento de algunos tipos delictivos graves. Las agresiones sexuales suben, todos los delitos relacionados con la droga suben, los tiroteos suben, las agresiones con armas me blancas suben...
Tenemos un problema que tanto el Ayuntamiento como la Generalitat están siendo incapaces de gestionar. Además, tenemos un agravante del que se ha hablado poco, que es que, según las propias estadísticas municipales, el 80% de los barceloneses que sufren un hecho delictivo no lo denuncian. Y las estadísticas quedan muy distorsionadas si la gente no denuncia los hechos.
- ¿Qué propuestas defiende para cambiar o mejorar esta situación?
- Llevamos todo el mandato municipal, y ahora lo haremos como candidatura, impulsando propuestas, conocidas y, además, en muchos casos, copiadas tarde y a veces mal por el gobierno municipal. Pero son medidas muy claras y muy contundentes.
La primera es disponer de una Guardia Urbana que ejerza de Guardia Urbana con la autoridad que en estos momentos no tiene. Hay que devolver la autoridad a los cuerpos policiales. Demasiado a menudo vemos imágenes de según qué barrios donde los policías son agredidos impunemente, y esto no puede ser. En segundo lugar, tenemos que dar a la policía más herramientas, más instrumentos y más capacidades para hacer frente al delito.
También para mejorar la prevención. Yo soy muy fan de la prevención. La Guardia Urbana tiene una función preventiva muy importante, y aquí radica una de las propuestas estrella que hacemos y que haremos en los próximos tiempos, que es que la Guardia Urbana, si yo soy alcalde, volverá a patrullar por las calles. Ahora, lamentablemente, vemos muy pocos agentes por las calles. La mayoría de lo que vemos son coches y motos, pero muy pocos agentes. Esto da seguridad y es preventivo.
Jordi Martí i Galbis BARCELONA
Evidentemente, también hay una necesidad de una mayor cooperación policial con los Mossos. Tenemos que hacer una guerra sin cuartel, como se decía antes, contra la droga. La droga está siendo en estos momentos el motor de la delincuencia organizada en la ciudad y en el país, por lo tanto, tenemos que atacar desde la raíz a las organizaciones criminales que tienen la droga como centro de su negocio.
Finalmente, también hay mucho margen de actuación en materia de civismo. No es un tema de inseguridad, pero también influye. Hay que aplicar las nuevas normas. Tenemos una ordenanza de civismo renovada desde hace unos meses. Esta ordenanza de civismo no se está haciendo cumplir. Si soy alcalde, haré cumplir esta ordenanza de civismo con toda la contundencia.
- ¿Hay alguna relación entre la inmigración y la delincuencia?
- Nos equivocaríamos si afirmáramos esto. Siempre ha habido delitos, y lo que tiene que hacer la Administración es luchar contra el delito y contra el delincuente, se llame como se llame, sea como sea, hable como hable. No quiero hacer diferenciaciones porque las estadísticas las conocemos todos, sabemos qué porcentaje de detenidos e identificados corresponde a una colectividad u otra, sabemos qué gente está en las en las instituciones penitenciarias...
Todo eso lo sabemos. Pero nosotros tenemos que hacer que las leyes se cumplan por parte de todo el mundo. Derechos y deberes para todo el mundo. Los mismos para todo el mundo. Y también convivencia para todo el mundo.
Por lo tanto, nosotros no entraremos en cuestiones de ni de xenofobia ni de ingenuidades. Aquí todo el que vive y trabaja en la ciudad tiene que cumplir las normas, sea quien sea y venga de donde venga. Barcelona, lo recuerdo, siempre ha sido una ciudad de acogida, una ciudad, que tiene gente de todas partes desde hace muchos años. Nuestra ventaja es que hemos sabido cómo integrar, cómo ser una sola ciudad y una sola nación. Pero con unas normas muy claras. Derechos y deberes para todo el mundo, y quien no cumpla, pues deberá pagar las consecuencias.
- ¿Qué propuestas considera prioritarias en materia urbanística?
- Barcelona tiene que ser una ciudad equilibrada y no una ciudad que expulse a la gente, y el urbanismo tiene mucho que ver con esto, porque si apostamos por más vivienda y vivienda asequible, haremos que la gente no tenga que irse expulsada de la ciudad.
Por lo tanto, tenemos que hacer un urbanismo humano, un urbanismo que sea heredero de la tradición que tenemos desde el siglo XIX, y las cosas se tienen que hacer bien hechas. Tenemos demasiados ejemplos de proyectos urbanísticos hechos por el ayuntamiento que acaban siendo un fiasco. Hay muchos ejemplos de esto de la etapa Colau-Collboni. Tenemos proyectos urbanísticos que son ilegales, con sentencias judiciales que hay que ejecutar, como algunas superilles del Eixample, la calle Consell de Cent, la calle Girona, la Vía Laietana... son ilegales.
- Si es el alcalde, ¿revocará todos estos proyectos?
- Lo que se tiene que hacer es ejecutar las sentencias. Si soy alcalde, lo que haré es intentar que las sentencias se ejecuten de acuerdo también con las partes implicadas. Lo que es imposible e inviable es hacer borrón y cuenta nueva y destrozar y destruir todo lo que se ha hecho, eso es imposible.
Cuando una persona quiere ser el alcalde, como yo, tiene que ser una persona seria, rigurosa, responsable y decir aquello y comprometerse a aquello que se puede hacer, no a aquello que es imposible de hacer. Yo creo que se pueden y se deben ejecutar las sentencias, cosa pendiente y que todavía no se ha hecho.
Se han declarado ilegales estos proyectos urbanísticos porque requerían una modificación del planeamiento y no se hizo ninguna modificación del planeamiento, se tramitaron como simples obras, como proyectos de obras. Por lo tanto, aquí el señor Collboni, como teniente de alcalde de la señora Colau, tiene mucha responsabilidad.
- Para que lo entienda todo el mundo, ¿nos quedaremos sin Consell de Cent, sin superilles...?
- No, lo que se tiene que hacer es pactar la ejecución de la sentencia. Se tiene que pactar, pero se tiene que ejecutar la sentencia. Yo, en estos momentos, no somos parte de estos contenciosos, las partes son los demandantes y los demandados, de acuerdo también con los tribunales.
- Desde que acabó el procés, Barcelona ha recuperado una cierta proyección internacional con eventos como la salida del Tour de Francia o la visita del Papa. ¿La ciudad ha tomado nota de esto?
- Nosotros estamos a favor de que Barcelona acoja grandes eventos. Lo hemos defendido siempre, desde los Juegos Olímpicos hasta ahora. Es bueno que Barcelona organice grandes eventos, pero no a cualquier precio.
Se tiene que hacer bien. No puede ser que la alta concentración de eventos estrese la ciudad y acabe perjudicando a los vecinos y a los comerciantes, que son al final los que levantan la persiana cada día y los que pagan los impuestos para que podamos todos salir adelante. Collboni tiene un discurso contra el turismo, en términos generales, pero a la vez favorece la concentración de grandes eventos. Esto no es coherente.
Por lo tanto, ¿necesitamos proyección internacional? Sí. ¿Grandes eventos que nos proyecten al mundo? Sí. ¿Que generen economía local? También. Pero lo que no podemos hacer es estresar la ciudad, y tener un doble discurso. Todo a la vez no se puede hacer.
- Estos eventos internacionales, en cierta manera, han sido favorecidos por el hecho de que haya un gobierno socialista en la Moncloa y en la Generalitat. ¿Barcelona vive mejor con gobiernos amigos del gobierno municipal?
- Es evidente que cuando una Administración está alineada con otras administraciones por su color político hay más posibilidades de hacer cosas, pero este no es el caso de Barcelona y de Cataluña, porque aquí no nos ha ayudado. No nos ayuda a mejorar la financiación, no nos ayuda a recuperar una parte de estos 25.000 millones de euros que se van y no vuelven. No nos ayuda a solucionar Rodalies.
Una cosa es la teoría, pero en estos momentos, tener tres gobiernos socialistas no nos mejora la vida, sino que la gente se va porque no puede vivir.
- Ha hablado usted de la financiación, ¿qué tiene que hacer Junts con la financiación? Esto se votará en el Congreso de los Diputados ahora en octubre
- Yo tengo muy claro que nosotros pedimos el concierto económico, histórica y actualmente. Ya se teorizó hace muchos años y responde a una necesidad. Hablamos de un concierto solidario, pues siempre hemos expresado nuestra vocación de solidaridad con el resto del Estado, pero no de manera permanente. Llevamos más de 40 años siendo solidarios, y una solidaridad forzada tampoco acaba de ser solidaridad...
Pero a la pregunta que usted me hacía: nosotros creemos que la mejor solución posible es tener un concierto económico que nos permita que los recursos que generamos puedan revertir en la gente que vive y trabaja en Cataluña. El resto de cosas, de momento, no nos aportan nada. Este modelo de financiación singular no es ninguna realidad. Como candidato, lo que yo querría es que se negociara y se pactara un concierto.
- Es decir, ¿concierto económico o nada? Hay una propuesta ahora sobre la mesa que mejora la situación actual.
Sí, es evidente que si hay una propuesta que da 4.700 millones más para los catalanes, es mejor eso que nada. Pero es que nosotros no nos podemos limitar desde el punto de vista político. No puedo conformarme con que esto es lo único que podemos tener.
- Barcelona ha competido históricamente con Madrid. ¿Cómo lo tiene que hacer? ¿Cómo lo tiene que seguir haciendo?
- No solo competimos con Madrid, y no debemos competir solo con Madrid. Es la capital del Estado y competimos en muchos ámbitos, pero Barcelona debe fijarse en las principales ciudades europeas, capitales y no capitales. Roma es la capital de Italia, pero Milán es una ciudad muy potente. Nuestra vocación es ser ambiciosos y ser una capital europea e internacional. Nuestra obsesión no debe ser compararnos con Madrid.
- Si usted es alcalde, ¿habrá pantallas gigantes en la ciudad para ver partidos de la selección española?
- Yo creo que en estos momentos hay otras necesidades, hay otras prioridades. Los recursos municipales tienen que gestionarse mucho mejor. Y esto pasa por destinar el dinero allí donde lo necesitamos, donde hay muchas necesidades no cubiertas. Hay muchas opciones de tener pantallas en el espacio público con autorización municipal pero de iniciativa privada. Lo digo porque no todo lo tiene que hacer la administración. El ayuntamiento tiene que gastarse el dinero en otras cosas mucho más importantes desde el punto de vista de mejorar la calidad de la gente.
- ¿Se puede pactar con Aliança Catalana o no?
- Nosotros no hablamos de pactos, ni con ese partido que usted me ha dicho ni con otros. Nosotros primero presentaremos nuestro proyecto, el proyecto de Junts per Barcelona y el proyecto de Jordi Martí para la ciudad, y lo presentaremos a partir del otoño, cuando empiece el nuevo curso.
Después, a lo que aspiramos es a ganar las elecciones. Nuestro punto de partida es haber ganado las elecciones con Xavier Trias hace tres años. Y no nos resignamos a otras cosas, queremos ser ambiciosos y plantearnos como objetivo ganar las elecciones. Si planteamos un buen proyecto, podemos ganarlas, y aunque no las ganáramos, después, evidentemente, si la ocasión lo se lo merece, habrá que hablar de pactos. Pero no pactos con unos o con otros, sino algunos pactos que, en base a nuestro programa, puedan ser positivos para la ciudad.
Por lo tanto, los pactos los dejaremos para el final. No hablaremos de ello de inicio, porque no tiene ningún sentido.
- Lo digo porque Junts, ahora mismo, aplica un cordón sanitario a Aliança Catalana, no sé si usted lo comparte.
- Nosotros, en el Ayuntamiento, aplicamos un cordón sanitario a Vox, pero a nadie más.
- Porque ahora no están.
- Sí, pero es que yo me centro en Barcelona. Nosotros no podemos descartar determinados pactos siempre que se cumplan unas condiciones muy claras relativas a los planteamientos democráticos y de derechos humanos. Hay un conjunto de líneas rojas que aplicamos y hemos aplicado siempre.
Y en Barcelona, hacemos un cordón sanitario, aunque es una frase que a mí no me gusta utilizar. Hacemos una cierta posición de aislamiento a Vox, porque consideramos que tiene plena justificación. Pero de cara al futuro, ahora mismo no podemos plantear nada. Lo plantearemos en el futuro.
- ¿Puede comprometerse a que, si depende de usted, Collboni no seguirá siendo alcalde?
- Yo me planteo ser alcalde, y creo que es muy importante que Barcelona tenga un cambio. El señor Collboni, en estos momentos, encarna la continuidad de las políticas del gobierno de la señora Colau. Por lo tanto, yo creo que lo importante es que el señor Collboni deje de ser alcalde.
Repito, los pactos y posibles entendimientos me los reservo para el futuro. Quiero ser muy cuidadoso, muy responsable, y tampoco quiero ser rehén de mis palabras. Por lo tanto, todo lo que sean posibles acuerdos de futuro para una buena gobernabilidad de la ciudad, lo dejaremos para el final.
- Las encuestas, de todas formas, hablan de que las izquierdas sumarán de nuevo. ¿Barcelona es una ciudad de izquierdas?
- Barcelona es una ciudad que estos últimos años ha virado hacia las izquierdas. Es una cuestión bastante sociológica y tenemos encuestas que así lo determinan. De todas maneras, las etiquetas hoy en día cada día son más volátiles, y para mí ser de izquierdas en estos momentos no significa nada en concreto. Podemos hablar de políticas de progreso, y hay gente que se dice progresista y no lo es tampoco.
- ¿Cómo quién?
- Los partidos de izquierdas clásicos se dicen progresistas y lo que están trayendo es más pobreza y más miseria. Los resultados de su gestión son muy negativos. Yo me considero un político de centro progresista. Lo que me interesa son las políticas y el resultado de las políticas.
Nuestro bagaje es importante. Cuando gobernamos en la última etapa con el alcalde Trias, demostramos ser una fuerza política que supo gestionar la ciudad y aportó progreso. Yo creo que hay que plantear políticas, buscar apoyos y aplicarlas, en solitario, como Collboni, o con una coalición de futuro.
- ¿Qué le diría a un votante o exvotante de Junts, en general, que ahora se plantea votar a Aliança Catalana?
- Hay mucha gente que duda. Yo lo primero que tengo que decir es que tengo un respeto total por la gente, vote lo que vote.
- Pero aún pueden recuperar alguno de esos votos...
- Sí, pero hay gente que cuestiona, hay gente que critica que una persona pueda votar no sé qué. Yo respeto mucho a la gente.
A toda la gente que ha votado a Junts y que pueda tener dudas en votar a Aliança o a otros partidos, yo les digo: nuestra oferta política es y será una oferta política seria, responsable, de experiencia y de conocimiento de la ciudad, de conocimiento del ayuntamiento, de saber qué problemas hay, de saber qué propuestas tenemos que presentar para solucionar los problemas reales, lo estamos haciendo estos últimos tres años.
También les diría que duden de aquellas personas o fuerzas políticas que ante grandes problemas sociales, grandes problemas de país, dicen que se solucionarán con recetas muy fáciles o con eslóganes. No basta con eslóganes, no basta con puñetazos encima de la mesa para criticar una cosa que funciona mal. Tenemos que dar la razón a la gente que critica que las cosas no funcionan, porque tienen razón. Pero las ofertas fáciles y los eslóganes no solucionan los problemas complejos como los que tiene la ciudad de Barcelona. Nosotros sí estamos en condiciones de ofrecer soluciones. Sin eslóganes y sin ruido, que hay demasiado ruido. No es bueno que incrementemos los decibelios que ya hay. Hay que ser responsables y rigurosos.
- ¿Qué libertad tendrá para elegir las listas de Junts per Barcelona?
- Es algo muy tradicional. Normalmente, los últimos candidatos han tenido un amplio margen de autonomía. Es verdad que una lista electoral se tiene que cerrar de acuerdo con el partido, con la federación de Barcelona y con la dirección de Junts.
Barcelona es la capital del país y, por lo tanto, es evidente que el candidato tendrá, en este caso tendré, un margen amplio para confeccionar, elaborar esta lista electoral. Pero lo haremos con diálogo y de forma acordada.
- ¿Por qué insistió tanto en querer ser candidato o luchó tanto sabiendo que la dirección del partido no le quería?
Esto no es exactamente así. Es verdad que había otros candidatos o posibles candidatos. Yo tenía claro que quería culminar mi dedicación a la ciudad siendo el cabeza de lista de Junts per Barcelona. Llevo muchos años aquí, al servicio de la ciudadanía. Y es algo muy vocacional.
Barcelona es mi obsesión política y personal. Y quiero dedicar el tiempo a hacer el cambio. A hacer posible aquello que no fue posible hace tres años cuando Xavier Trias ganó las elecciones pero no fue posible el cambio por una alianza antinatural. Tengo la sensación de que hay que terminar ese trabajo, y estoy en condiciones de, junto a mi equipo, dejar atrás el socialismo y el tripartito escondido del señor Collboni. Hacer, en definitiva, que la ciudad vuelva a funcionar. Y resolver todos los problemas que tenemos en vivienda, seguridad, movilidad, impuestos altos, a la gente le cuesta llegar a fin de mes, falta apoyo al comercio local, hay socavones, hay incidentes con la construcción de infraestructuras, Rodalies no funciona...
Hay muchas cosas que dependen del ayuntamiento, no todas, pero muchas, que no funcionan. Y mi objetivo y el de mi equipo es solucionar esto.
- En este medio publicamos que la cúpula del partido le buscó trabajo en la empresa privada a cambio de que se apartase. ¿Cómo fue eso?
- Son cosas que, si usted me permite, prefiero no comentar. Creo que hay muchas cosas en la vida que no son no son noticiables, y esta yo creo que no es noticiable. Salió publicado en la prensa, pero yo nunca me he referido a ello y nunca he hecho ningún comentario al respecto.
- Las encuestas no son buenas para Junts, en general. ¿Cómo cree que le puede afectar a su campaña esta dinámica negativa del partido?
- Las encuestas que se han publicado hasta ahora no son buenas, y eso es una evidencia, pero hay algunas de ellas que yo no me las acabo de creer.
Hay algunas encuestas que se hacen para inducir el voto, eso también pasa, aquí y en todas partes del mundo. Lo que más me interesa es la capacidad que tenemos y tendremos de revertir la situación, y estoy absolutamente convencido de que a partir de otoño, cuando empiece la precampaña y empecemos a explicar nuestro proyecto para el cambio en Barcelona, volveremos a reconectar con mucha gente que pueda tener dudas, con mucha gente que votó a Xavier Trias y que tendrá los mismos motivos para votar ahora a Jordi Martí.
Por lo tanto, estoy convencidísimo de que seremos capaces de ilusionar, porque yo quiero hacer una propuesta ilusionante, optimista y de futuro. No quiero criticar, que eso ya lo hemos hecho estos tres años, sino que quiero plantear un escenario en que podremos tener una Barcelona mejor.
Quiero contagiar la idea de que entre todos podemos hacer una Barcelona mejor. Y estoy convencido de que la gente aspira a que la mayoría de que los dirigentes políticos y los candidatos al ayuntamiento también pensemos en el futuro con ilusión y con esperanza.