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La irrupción de Aliança Catalana (AC) y su éxito en las encuestas han generado una profunda preocupación en Junts per Catalunya. La posibilidad de que la formación de Sílvia Orriols dé el sorpasso a los posconvergentes en las elecciones municipales de 2027 ha disparado las alarmas en el partido de Carles Puigdemont, donde el debate sobre si llegar o no a acuerdos con este nuevo competidor directo en el ámbito del secesionismo está más vivo que nunca.

Así se ha evidenciado este martes en la segunda jornada de la Universitat Catalana d'Estiu (UCE), donde el presidente del Parlament, Josep Rull, ha lanzado un velado dardo contra Aliança Catalana al apuntar que "quienes hacen un planteamiento etnicista simplemente hacen que sea inviable la nación y el proyecto de independencia".

"O lideramos nosotros o habrá muchos ciudadanos que tomarán atajos terribles basados en el populismo y la deshumanización", ha añadido, sin llegar a citar de forma explícita a Aliança Catalana.

Madí, contra los "cordones sanitarios"

Rull ha dado a entender, de este modo, sus recelos sobre la posibilidad de llegar a acuerdos con AC. Una hipótesis que lleva tiempo sobre la mesa en Junts y su entorno. Es el caso del empresario y exdirigente de Convergència David Madí, que la semana pasada expresó su rechazo a aislar a la formación de Orriols, y defendió el acercamiento a Aliança.

"No soy partidario de cordones sanitarios, sino de avanzar, y puede haber acuerdos con Aliança que funcionen y otros que no", explicó Madí, que en su día desempeñó varios cargos en la Generalitat durante el mandato de Jordi Pujol, en una entrevista a La Vanguardia.

Rull pide el traspaso de las competencias en inmigración

Rull ha sostenido este martes que el independentismo debe incluir "a todos" para alcanzar su objetivo. Aunque, al mismo tiempo, ha entrado de lleno en el debate migratorio, ámbito en el cual su partido —Junts— exige al Gobierno que traspase todas las competencias a la Generalitat.

En alusión a Cataluña, el político secesionista ha manifestado que "cualquier nación" tiene que poder hablar y debatir sobre inmigración, tal y como defendió también ayer lunes la expresidenta del Parlament, Laura Borràs, en su intervención en la UCE.

Según Rull, no le gusta escuchar que este debate tiene abordarse de forma más desacomplejada. Sin embargo, también ha pedido "actualizar" el concepto de la "catalanidad" para reforzarla e incrementar la "soberanía" de la Generalitat en esta materia.

En ese sentido, ha defendido que "desde el primer momento" Junts ha pedido tener "todas las herramientas, recursos y competencias para hacer una gestión adecuada de la inmigración", defendiendo la idea de que Cataluña es, según él, "un solo pueblo".

"Conciencia nacional catalana"

"Esta debe ser la gran batalla", ha añadido el presidente del Parlament, que se ha reivindicado "profundamente pujolista" en este asunto.

Al ser preguntado sobre si está de acuerdo con la Cataluña de los diez millones de habitantes, ha abogado por una Cataluña con "conciencia nacional catalana que sea viable desde el punto de vista del bienestar".

Recelos de Òmnium

En el mismo debate, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, también ha expresado sus velados recelos hacia Aliança Catalana, al sostener que la "línea roja" de su entidad privada es el "principio democrático" y "no contemplar en estos grandes consensos posiciones xenófobas" que niegan la catalanidad "a una parte de los catalanes".

Con todo, y ante el auge de esta formación en las encuentas, ha añadido que el panorama político es "voluble" y que todavía no hay "nada escrito" sobre el futuro electoral de Aliança Catalana.