No está siendo el mejor verano de la líder de Aliança Catalana Sílvia Orriols. Y eso que el partido ultraderechista va como un tiro en las encuestas.
Tras un curso en que, pese a sus graves problemas para encontrar candidatos competitivos de cara a las elecciones municipales del año que viene, el partido se ha consolidado como alternativa en Cataluña, no han dejado de sucederse polémicas de mayor o menor calado en torno a la diputada en las últimas semanas.
Situaciones de distinta naturaleza que, si bien no parecen afectarle en términos electorales, sí pueden devenir en desgaste para la alcaldesa de Ripoll, que ya terminó el período de sesiones con una amonestación pública del Parlament por incumplir el Código de Conducta en sus discursos.
Sus constantes alegaciones islamófobas desde el atril, algunas de ellas personificadas en la diputada musulmana de ERC Najat Driouech, le valdrán una reprimenda que el presidente de la Cámara Josep Rull leerá en el próximo pleno, en octubre, aunque no comportará ninguna sanción económica y desde la formación consideran que incluso puede beneficiarles.
La sensación generalizada a nivel interno, de hecho, es que nada puede trastocar la dinámica ganadora, especialmente en clave catalana --no así a nivel municipal, donde su crecimiento será exponencial, pero siguen habiendo dudas respecto a si se cumplirán las expectativas--, que reflejan todos los sondeos de un tiempo a esta parte.
El caso que más preocupa, al menos, a algunos cuadros del partido, es el relativo a la hija mayor de Orriols, contratada este mismo verano como agente de la Guardia Urbana de Ripoll, municipio del que es alcaldesa su madre, en un procedimiento que ella ha defendido con uñas y dientes, pero que ha dejado muchas dudas. Especialmente, desde el punto de vista ético, pues gran parte de la estrategia electoral de Aliança se basa en proyectar al partido como "distinto a todos los demás", aunque también desde la óptica legal.
Investigada por Antifraude
El asunto, en esta línea, está en manos de la Oficina Antifraude de Cataluña, con un expediente de investigación en curso para dictaminar si hubo irregularidades y posible trato de favor o conflicto de intereses en el fichaje de Guinadell Orriols --sí, lleva el apellido materno--, ya que la concejalía de seguridad de la localidad depende de la propia alcaldesa.
La líder ultraderechista defendió que igual que no podía favorecer a su familia desde el cargo, tampoco podía perjudicarla; defendió el mérito y capacidad demostrados por su hija en el proceso de selección y aprovechó la ocasión para señalar al denunciante, vinculado al entorno de los Comuns, y echarle a los leones de X.
Ha sido precisamente en esta red social donde Orriols, incluso según algunos de sus seguidores, tampoco ha estado del todo acertada estas últimas semanas, saliéndose del habitual discurso islamófobo que tan bien parece funcionarle, y dividiendo a su parroquia en asuntos como el aborto.
¿Antiabortista?
El propio día del eclipse, el pasado miércoles, y despreciando al propio fenómeno meteorológico que maravilló a Cataluña, hizo referencia a la nueva ley prevista en Massachusetts (Estados Unidos) para asegurar que se estaba llegando demasiado lejos, tildando incluso a la propuesta de "permiso para matar".
Esta boutade fue doblemente controvertida, pues por una parte contenía imprecisiones respecto a la norma que entrará en vigor en este estado norteamericano en 90 días y, por otra, mostraba su faceta más conservadora, que no acaba de casar con el core del partido en cuestiones de libertad individual.
Sin ir más lejos, la posición fijada por la formación en el aborto es la de, salvo pequeños matices, mantener la ley de plazos; algo que Vox, por ejemplo, rechaza rotundamente.
'Opacada' por su ideólogo
A este verano horribilis de la alcaldesa se le suma también el liderazgo sobrevenido de Jordi Aragonès, pieza clave para entender el nacimiento y crecimiento de Aliança Catalana pero mucho más en la sombra que otros hasta que, pese a no ser el plan A de Orriols, fue designado candidato a la alcaldía de Barcelona con plenos poderes y total margen de maniobra.
Como ha contado recientemente este medio, el joven ideólogo del partido ha aprovechado esta circunstancia para promocionarse entre las élites de la capital catalana, convirtiéndose en la cara visible del partido para muchos empresarios y proyectándose como un liderazgo de futuro visto con buenos ojos por esta burguesía, que quizás ve a Orriols demasiado radical.
Por lo pronto, Aragonès está ganando el pulso al actual número dos de la formación Oriol Gès, aunque pese a las malas relaciones personales el partido está decidido a estar unido. Sobre todo de cara a un curso, el que empieza este próximo mes de septiembre, que será decisivo para la formación ultraderechista.
