Fotomontaje de Sílvia Orriols, Jordi Aragonès, el logo de Aliança Catalana y de fondo varios rascacielos emblemáticos de Barcelona

Fotomontaje de Sílvia Orriols, Jordi Aragonès, el logo de Aliança Catalana y de fondo varios rascacielos emblemáticos de Barcelona

Política

Jordi Aragonès desbanca a Orriols como interlocutor de Aliança entre las élites catalanas

El joven ideólogo del partido ultraderechista ha aprovechado que su líder 'pasa' de la burguesía para promocionarse en este apenas mes y medio desde que fue presentado como candidato a la alcaldía de Barcelona

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Jordi Aragonès se ha convertido en el interlocutor de Aliança Catalana con las élites empresariales y políticas en tiempo récord, desbancando al hasta ahora único rostro visible del partido, su líder Sílvia Orriols, que era a quien todos querían conocer desde su auge meteórico en las encuestas.

El joven ideólogo ultraderechista fue presentado como candidato al Ayuntamiento de Barcelona a finales de junio y desde entonces, detallan fuentes internas, no ha hecho más que citarse con dirigentes empresariales y financieros, representantes públicos de distinto color y directores de medios de comunicación, entre otros, con el objetivo de promocionarse para las municipales del año que viene y proyectarse como un liderazgo a largo plazo.

Se trata de una estrategia muy meditada por parte del equipo de Aragonès, bautizado como el clan del Ateneu, que busca aprovechar que Orriols siempre ha sido reacia a atender las invitaciones de la burguesía --ha habido muchos intentos de comer y/o reunirse con ella, el último por parte del conde de Godó, que la alcaldesa de Ripoll rechazó sin explicación-- y que llevan a cabo sin rendir cuentas ni dar explicaciones al aparato del partido.

Libertad de actuación acordada

Aragonès, que no era la primera opción de Aliança para ser alcaldable en Barcelona --como contó este medio, el partido confiaba en que el publicista Lluís Carrasco aceptara la oferta, pero no fue así--, pidió esa libertad de actuación a cambio de aceptar el puesto. Y así quedaron, acordando también que su desempeño como concejal --asegurado en todas las encuestas municipales-- no le impedirá presentarse a las catalanas de 2028.

Y es que se trata de un perfil muy bien valorado por Orriols pero enfrentado internamente al secretario general Oriol Gès, que le ganó la primera batalla interna cuando ninguno de ellos fue elegido diputado en 2024 --eran segundo y tercero respectivamente en las listas por Barcelona, tras Lluís Areny-- y fue el manresano quien acabó entrando como asesor en el Parlament, cobrando un buen sueldo mientras Jordi seguía de profesor.

Imponerse a Gès

Este afán por labrarse una buena imagen entre las élites barcelonesas también tiene algo de venganza respecto al sector Gès, a quienes los de Aragonès siempre han querido imponerse aunque, hasta ahora, no tenían ni la excusa, ni el altavoz, ni los recursos para trabajarse este sorpasso.

Su entorno es optimista al respecto. Primero, porque al actual número dos de Orriols se le han visto las vergüenzas a la hora de confeccionar el resto de candidaturas para las elecciones del próximo mes de mayo, con varios sonados fracasos y todavía sin cabeza de lista en plazas teóricamente clave para la ultraderecha independentista como Manresa o Vic. Y segundo, porque Aragonès prevé una inédita irrupción de Aliança en Barcelona.

¿Clave para un cambio en Barcelona?

Algunas encuestas auguran que los de Orriols podrían situarse como tercera fuerza en el consistorio, solo por detrás del PSC del actual alcalde Jaume Collboni y de la secretaria general de ERC Elisenda Alamany y por delante tanto de los Comuns, partido que gobernó la ciudad durante ocho años de la mano de Ada Colau y que en 2027 liderará su delfín Gerardo Pisarello, como de Junts, ganador de las últimas elecciones y hoy en caída libre.

La clave, en cualquier caso, serán los bloques. Las izquierdas están llamadas a volver a ser mayoría, pero todo apunta a que estará ajustado respecto a la suma de Junts, PP, Aliança y Vox, que ni siquiera en el caso de imponerse estarían, a día de hoy, en condiciones de llegar a un pacto de gobierno.

Visibilidad y contactos

Aragonès, en cualquier caso, ganará la visibilidad necesaria para seguir construyendo un perfil propio, un liderazgo en el que trabaja desde hace años en el seno de una familia muy política --conocido es su parentesco con el expresident Pere Aragonès, su primo hermano-- y que muchos proyectan como sucesor de Orriols cuando la alcaldesa deje la primera línea política, algo que siempre ha insinuado que no tardará mucho tiempo en suceder.

Por ahora, contactos, contactos y más contactos --también en el Empordà, donde coincide con buena parte de la burguesía barcelonesa en verano--, buenos trajes --otro aspecto en el que se diferencia de Orriols--, una cierta dosis de moderación --algo que gusta entre las mencionadas élites, y que destacan respecto a su primera impresión del candidato-- y luces largas, pues se trata de alguien a quien si algo no le falta es ambición.