El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, y sus eurodiputados Toni Comín y Aleix Sarri frente a la fachada de la Eurocámara

El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, y sus eurodiputados Toni Comín y Aleix Sarri frente a la fachada de la Eurocámara CG

Política

Junts acorrala a Comín con su adhesión a los liberales en el Parlamento Europeo

Puigdemont utiliza la integración europea para forzar la renuncia del incómodo eurodiputado y ascender al predilecto Aleix Sarri

Más información: Junts vuelve a encontrar cobijo entre los liberales de Bruselas ocho años después de ser expulsado de ALDE

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

La cacareada incorporación de Junts per Catalunya al espacio liberal europeo esconde una auténtica marejada interna. Lejos de responder únicamente a una estrategia comunitaria, la maniobra persigue un objetivo mucho más doméstico: acorralar a Toni Comín para forzar su renuncia al acta en el Parlamento Europeo.

El dirigente atesora un denso historial de incomodidades para la cúpula. A los episodios vinculados a las acusaciones de acoso que le acorralan se suma su perfil ideológico, puesto que el exrepublicano lidera la corriente izquierdista de la formación, una de las tres facciones reconocidas por el partido junto a la socialdemócrata y la liberal.

Operación para encumbrar a Sarri

La cúpula neoconvergente que encabeza el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont tiene claras sus verdaderas preferencias para ocupar el escaño en Bruselas.

El deseo expreso de la dirección pasa por situar al frente de la representación comunitaria a Aleix Sarri, un perfil de absoluta confianza del aparato y de clara adscripción liberal, según explican fuentes conocedoras a este medio. Y la entrada en el Partido Demócrata Europeo pretende, además de ganar influencia en el foro comunitario, diluir el poder de Comín como paso previo a su salida.

Comín incomoda en Junts

De hecho, el demoledor informe del Parlamento Europeo señalando en marzo el acoso sexual a su asesor --que Junts había guardado en un cajón-- ya dejó al exconseller de Salud en una posición muy delicada entre los suyos.

La investigación recogía tocamientos no consentidos, interrogatorios sobre su vida sexual, propuestas de tríos con otros hombres y hasta un episodio concreto en una habitación de hotel donde Comín habría entrado en su ducha. También broncas, humillaciones y amenazas de despido.

Asimismo, aún le persigue el escándalo del Consell de la República. El eurodiputado presuntamente se sirvió de sus fondos, nutridos por las cuotas de fieles independentistas, para sufragar gastos estrictamente privados, como multas de tráfico, alquileres de vehículos de alta gama y estancias en apartamentos.

Toni Comín, eurodiputado de Junts

Toni Comín, eurodiputado de Junts EUROPA PRESS

La misión de apartarlo sigue en marcha

La misión de apartarlo definitivamente para salvar la imagen del partido que ayudó a fundar sigue en marcha.

El margen de maniobra es limitado, pues Comín se ganó el escaño en las pasadas elecciones europeas y, aunque todavía no ha recogido el acta en Madrid, espera una sentencia favorable del TJUE sobre la amnistía del procés para poder hacerlo y aferrarse al cargo hasta 2029.

Presiones a Torbisco

El camino para consumar el relevo en favor de Sarri tampoco se antoja sencillo por otras razones. El encargado de las relaciones internacionales del partido figura como el número tres de la candidatura, por lo que la cúpula necesita despejar otro obstáculo para entronizar a su peón preferido en las instituciones europeas.

La casilla inmediatamente posterior a Comín la ocupa Neus Torbisco, número dos de la lista. Por este motivo, la dirección posconvergente prepara una campaña de presión para convencer a la jurista de que dé un paso al lado cuando Comín haya dejado de ser un problema.

Neus Torbisco, eurodiputada de Junts per Catalunya, en un debate electoral

Neus Torbisco, eurodiputada de Junts per Catalunya, en un debate electoral David Zorrakino / Europa Press

Aislados en Bruselas

Estas maniobras certifican, asimismo, la pérdida de pulso de los posconvergentes en la Eurocámara. La representación del partido se arrastra por las instituciones comunitarias sumida en la inoperancia, muy lejos de aquella pretendida internacionalización del conflicto de la que tanto alardeaba el aparato de Puigdemont, como ya explicó este medio.

El ostracismo de la formación en la capital comunitaria es absoluto. La dolorosa expulsión del grupo liberal europeo, ALDE, dejó a los neoconvergentes huérfanos de aliados de peso, apartados por los grandes bloques y vagando por los pasillos sin ninguna capacidad real de influencia legislativa o política.

El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, en una intervención en la Eurocámara

El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, en una intervención en la Eurocámara

Agria incorporación

El para muchos ilusionante reenganche al espacio centrista europeo de la mano del PDE, no obstante, ha quedado eclipsado por el portazo definitivo de Jaume Giró.

La baja como militante del exconseller de Economía, el mayor exponente del ala pragmática, ha agriado un movimiento ampliamente aplaudido por los moderados, que desertan del rumbo que ha imprimido Puigdemont al espacio posconvergente.

Giró ha explicado que los hechos acontecidos a lo largo del último año han "reafirmado y confirmado" las razones que ya le llevaron a abandonar la ejecutiva del partido y a renunciar a su acta de diputado en el Parlament en septiembre del año pasado, lo que hizo que la formación perdiera al principal valedor de su corriente pragmática.