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Japón, China, Corea... Vietnam y Singapur. El president Salvador Illa se ha lanzado a la conquista de nuevos países del mercado asiático que Jordi Pujol abrió tres décadas atrás, con la tarea de añadir nuevos socios a una lista que ha generado relaciones tan provechosas para Cataluña como la de Nissan y Samsung en su momento, o Chery y Lotte en nuestros días.

El jefe del Govern ya vuela de regreso a Barcelona tras una misión institucional de seis días que le ha llevado por cuatro ciudades y a mantener 24 reuniones de tipo comercial y corporativas, acompañado por el conseller de Unión Europea y Acción Exterior, Jaume Duch. De ellas, han salido dos acuerdos en firme y otros tantos por desarrollar, alguno de ellos no previsto durante los preparativos del viaje, como contó este medio.

Primero viene la siembra

A diferencia de expediciones anteriores, en países con los que Cataluña ya había labrado relaciones, esta vez el terreno era prácticamente ignoto para la Generalitat: ningún president había pisado el sureste asiático.

Los pocos contactos previos a primer nivel que han existido implicaron la visita a Barcelona el año pasado del entonces viceprimer ministro vietnamita, Ho Duc Phoc, sin que conste encuentro alguno con ninguna autoridad singapurense, pese a que allí se ubica la oficina más antigua de la agencia catalana ACCIÓ.

Esto ha tenido como resultado que el número de pactos formales con los que Illa ha vuelto bajo el brazo sea sensiblemente inferior a anteriores ocasiones, en las que predominaban los anuncios por la apertura de delegaciones del Govern y la atracción de inversiones hacia Barcelona.

"Estos viajes son para sembrar, no para recoger. Y creo que hemos sembrado bien y que recogeremos los frutos los próximos días", ha explicado el socialista en una conferencia empresarial este jueves en Singapur, celebrando el haber "abierto las puertas" del sureste asiático a las empresas e instituciones catalanas.

Estreno de relaciones

Son dos los documentos que se han firmado a instancias del presidente. El primero, nada más aterrizar, con la rúbrica de Jaume Baró, CEO de la agencia ACCIÓ del Departamento de Empresa y Trabajo para facilitar la entrada de start-ups catalanas en Vietnam, entre otros compromisos sellados con su homóloga del país.

El segundo, a cargo de Josep Santacreu, presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, que conectará a la entidad empresarial con el tejido económico vietnamita y viceversa para la promoción de inversiones.

Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, saluda a Pham Gia Tuc, viceprimer ministro de Vietnam, en Hanói (Vietnam) Arnau Carbonell / Govern

Dos pasos que implican el inicio de las relaciones formales de la Generalitat con el sector público y privado del país del politburó que suspira por el legado de Ho Chi Minh, su fundador y líder que certificó la independencia de Francia y Japón a mediados del pasado siglo.

Illa y su equipo han visitado la sede ejecutiva de Vietnam para ser recibidos por el actual viceprimer ministro, Pham Gia Tuc, quien le ha contado sus planes de crecimiento. El gobierno le ha impuesto el objetivo de desarrollar su economía a doble dígito frente al 6,5% actual al año.

Hay más agua en Vietnam

En paralelo, el dirigente ha visitado también a Laurence Wong, primer ministro de Singapur y máxima autoridad del poder ejecutivo en la ciudad-estado, uno de los principales centros financieros y logísticos del planeta, con una proyección del PIB para el cierre de este año de 659.000 millones de dólares según cálculos del Banco Mundial.

Singapur lo tiene todo hecho, mientras que Vietnam lo tiene todo por hacer, hasta el punto de querer exprimir al máximo las oportunidades del mercado y abrirse a nuevos sectores, como el fútbol, pidiéndole ayuda a un Illa felicitado por la victoria española en el Mundial por todo aquel con el que ha hablado.

Es por ello que "hay más agua" en el país comunista --del que Illa valora la predictibilidad y la fidelidad a sus socios en un mundo agitado por el EEUU de Donald Trump-- que en el antiguo territorio de Malasia.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se saluda con Laurence Wong, primer ministro de Singapur en la sede gubernamental del país asiático Arnau Carbonell / Govern

A la búsqueda del primer vuelo directo

Lo corroboran su necesidad de seguir captando inversiones, como las de las multinacionales catalanas Relats, Tucai y Simon --que el propio Illa ha visitado en Hanói y en Da Nang--, y el interés mostrado por empresarios y autoridades políticas por trazar una ruta aérea directa con el aeropuerto del Prat.

Los problemas de la industria aeronáutica para la provisión de aviones de largo recorrido necesarios para cubrir los 9.500 kilómetros de distancia con Barcelona, no obstante, difuminan cualquier entente en firme. Se lo han explicado los directivos de Vietnam Airlines, con los que la Generalitat mantendrá el contacto para alumbrar en un futuro el que sería el primer vuelo con España sin escalas.

Illa promociona la ampliación de El Prat

Con Singapur ya lo hay, concretamente, cinco a la semana. El jefe del Govern ha cerrado su viaje este jueves celebrando con el CEO de Singapore Airlines, Goh Choon Phong, el 20.º aniversario desde que la principal aerolínea del país se estableciera en Barcelona. En octubre, ampliará la ruta hasta Madrid, pero los catalanes podrán seguir saliendo directos desde El Prat.

Si bien el número de conexiones ha aumentado recientemente por el incremento del número de pasajeros, el encuentro entre ambos ha servido para poner de manifiesto su interés por hacer más intensa esta relación. Especialmente cuando culmine la ampliación del aeropuerto del Prat en 2033, una operación que Illa ha presentado también ante los inversores del distrito financiero como ejemplo de la "ambición" que Cataluña comparte con Singapur, a su juicio.

Salvador Illa, presidente de la Generalitat, pronuncia una conferencia en el centro financiero de Singapur Arnau Carbonell / Govern

Retos a la vuelta del verano

Illa aterriza este viernes a primera hora para ofrecer la segunda rueda de prensa del curso político que, a diferencia de anteriores desplazamientos, tendrá lugar en el Palau de la Generalitat y no en el extranjero.

A la vuelta de las vacaciones, al socialista le aguarda la pacificación del sector educativo, la puesta al día en trenes, vivienda y autopistas, la aplicación de la amnistía para la vuelta del expresidente Carles Puigdemont, la ejecución de los presupuestos y la lucha contra la extrema derecha con las elecciones municipales como gran prueba de fuego, cultivos aún pendientes de que se recojan sus frutos durante la segunda mitad de la legislatura.

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