Fotomontaje del antes y el después de una pintada en un municipio de Tarragona Coordinadora de la Resistencia Cívica de Tarragona
Cataluña acaba sucumbiendo a la fiebre de la Selección
Pantallas gigantes, banderas y pintadas reflejan la compleja relación de Cataluña con los éxitos de España
Zona Franca: Las cosas importantes
Noticias relacionadas
“Los que tengáis camisetas, banderas o pulseras de España, aprovechad y ponéoslas ahora, que a partir del domingo volveréis a ser fachas”. Es un mensaje que circula estos días por los grupos de WhatsApp de la que durante los años del procés se dio en llamar la mayoría silenciosa, pero a la que estas semanas se ha escuchado cantar sin reparos los goles de la Selección.
En las calles también se nota. Junto a las estelades y senyeres, muchas ya castigadas por el sol y el paso del tiempo, empiezan a asomar, tímidamente, flamantes rojigualdas. Tampoco es raro cruzarse, sobre todo entre chicas jóvenes, con la camiseta de España.
No es para menos: en una selección con ocho jugadores del Barça es comprensible que hasta un independentista acérrimo sienta que una posible victoria este domingo le pertenece un poco.
“Querer que gane una selección formada mayoritariamente por chavales de tu equipo de fútbol no te hace menos independentista ni va a impedir que consigas la independencia”, escribe un usuario en X en un mensaje que se ha ganado el retuit de Gabriel Rufián.
También es catalana la canción que ha sonado tras todas las victorias de España en este Mundial: la superexitosa y superpegadiza Superestrella, de Aitana.
Mapa con los municipios catalanes que instalarán pantallas para seguir la final del Mundial Crónica Global
La batalla de las pantallas
La magnitud de la ola se entiende mejor mirando el mapa de las pantallas gigantes. Ya son cerca de un centenar los municipios catalanes que retransmitirán la final en un espacio público. Los recopila en sus redes sociales la asociación Héroes de Cavite, dedicada a fomentar y difundir la cultura hispánica.
“Nosotros siempre tratamos de explotar lo que une a España y Cataluña”, explica a este medio su presidente, Ángel Benzal.
En el País Vasco, donde también llevan el recuento, los municipios que instalarán pantalla apenas superan la decena. “No son territorios comparables porque el País Vasco está mucho más centralizado, pero es verdad que la fiebre de la Selección ha prendido mucho aquí, especialmente en Barcelona y Tarragona”.
Incluso habrá pantallas gigantes en municipios gobernados por Junts, añade. Y así es. Martorell, Sant Pere de Vilamajor, Cubelles, Sant Vicenç de Castellet, Vila-seca, Bellvei, Vandellòs i l'Hospitalet de l'Infant y Cunit retransmitirán la final en pantalla gigante. También lo harán Sant Andreu de la Barca y La Sénia, gobernados por ERC.
“La selección del país es la catalana”
Pero no todos se han dejado contagiar por el entusiasmo. El alcalde de Girona, Lluc Salellas (Guanyem), ha compartido en X algunos de los mensajes que le envían vecinos de la ciudad, exigiéndole (en esos mensajes, con malas formas) que instale una pantalla gigante para seguir la final. No lo hará.
Preguntado por este digital, es tajante: “La selección del país es la catalana. Es la que nos gustaría ver competir internacionalmente, pero el Estado español no lo permite. Mientras eso no ocurra, la coherencia me lleva a no poner ninguna pantalla”.
La comunicació que rebo aquests dies per part d'homes que passen per sobre la pantalla de la Seleccion a l'educació. Així anem. Aquest és l'ambient que alguns volen posar sobre la taula aquests dies. pic.twitter.com/bBmvAD3f3d
— Lluc Salellas i Vilar (@llsalellasvilar) July 16, 2026
En paredes y fachadas
Esta batalla también se libra en paredes y fachadas. En las afueras de Tarragona, una pintada de “Puta Espanya” y “Puta Selecció” resume bien esa pelea por los símbolos: la Coordinadora de la Resistencia Cívica de Tarragona, un colectivo constitucionalista, se apresuró a repintarla.
“Hace dos días fuimos avisados por un miembro de nuestra entidad de la existencia de esta insultante y obscena pintada aparecida en un muro a las afueras de Tarragona. Una brigadilla motorizada de la Coordinadora de la Resistencia Cívica acudió, rauda y veloz, a reformularla”, cuenta su presidente, Salvador Camaño Morado.
“Algunos parecen llevar muy mal el éxito de la selección española y la masiva presencia de personas que salen a las calles de Cataluña portando banderas de España para celebrar sus triunfos”, sostiene. Según asegura, “el barrio de Bonavista está plagado estos días de banderas españolas”.
Banderas de España en el barrio de la Bonavista, en Tarragona La Coordinadora de la Resistencia Cívica de Tarragona
¿Un efecto político?
Con este clima, resulta inevitable preguntarse si una victoria de España puede tener algún efecto político. Las próximas municipales quedan todavía lejos, pero el periodista y escritor Arcadi Espada lleva años defendiendo que el procés es impensable sin la etapa dorada del Barça de Guardiola.
Aquellos éxitos deportivos precedieron a la gran manifestación independentista de 2012 y, a su juicio, ayudaron a alimentar un estado de ánimo: “Mediante una especie de delirio colectivo, porque el fútbol no se entiende nunca sin una especie de delirio colectivo, los catalanes se confundieron y creyeron que ganar la Champions era ganar la independencia”, explica a Crónica Global.
Sin embargo, descarta que pueda producirse ahora el fenómeno inverso. “Ya hemos ganado un Mundial; tenemos una selección estupenda forjada en mil batallas. Ganar no va a suponernos a los españoles ningún delirio, mucho menos a los españoles de Cataluña, que somos los españoles más realistas”, bromea.
No está de más recordar el precedente. Aquel fin de semana de julio de 2010 condensó dos pulsiones que en Cataluña conviven desde hace décadas. El sábado, la manifestación contra la sentencia del Estatut llenó el paseo de Gràcia de estelades. Apenas veinticuatro horas después, la victoria de España en el Mundial de Sudáfrica sacó a las calles de Barcelona a miles de personas envueltas en banderas españolas.
También con Argentina
Por supuesto, no toda Cataluña irá con España. Entre los fans de Messi, los más refractarios a España y la enorme comunidad argentina asentada en Cataluña, la Albiceleste tiene también mucho tirón. Eso convierte a Cataluña en el lugar donde esta final se vivirá con mayor complejidad.
Porque enfrenta identidades que en Cataluña conviven, chocan y, a veces, hasta se superponen: el argentino que emigró, pero este domingo luce orgulloso su bandera; el independentista que no puede evitar sonreír con cada gol de una selección plagada de jugadores del Barça; el españolista que celebra a España, pero al que le cuesta digerir que buena parte del éxito lleve sello culé.
Además, aunque el partido de este domingo se juegue a miles de kilómetros, una parte de esta final empezó a escribirse hace años en Cataluña, donde se formaron las dos grandes estrellas de uno y otro equipo: Lamine Yamal y Leo Messi. En ningún otro lugar del mundo el pitido inicial despertará tantos sentimientos encontrados.