Gemma Geis (Junts), Lluc Salellas (Guanyem) y Beatriz Esporrín (PSC), con la ciudad de Girona de fondo

Gemma Geis (Junts), Lluc Salellas (Guanyem) y Beatriz Esporrín (PSC), con la ciudad de Girona de fondo CG

Política

El 'divorcio' de Salellas y Geis despeja el camino al PSC en el Ayuntamiento de Girona

Los socialistas tienden la mano al gobierno en minoría de Guanyem para paliar el impacto del abandono de Junts en la ciudad de Puigdemont

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Hace poco más de un día que Gemma Geis (Junts) recogía sus bártulos del despacho de vicealcaldesa para irse a la oposición en el pleno del Ayuntamiento de Girona. El desgaste de haber compartido gobierno junto al enemigo durante tres años con el alcalde Lluc Salellas (Guanyem-CUP) ha dinamitado la estabilidad del gobierno municipal.

Guanyem, como marca vinculada a la CUP, y Junts, como herederos de Convergència, representan sensibilidades históricamente enfrentadas en la ciudad de los cuatro ríos. Tanto es así que la extraña dupla ha sucumbido al cúmulo de desencuentros.

Desencuentros

Los saboteos de Arran, las juventudes de los anticapitalistas, poniendo silicona en el cerrojo de tiendas del casco antiguo para denunciar el cicloturismo ya evidenciaron la disparidad de opiniones en el seno de la corporación gerundense, con los neoconvergentes poniendo al alcalde entre la espada y la pared.

La lista de desencuentros la amplían los tropiezos con la recogida puerta a puerta de residuos —en la que Geis dejó que Salellas se quemara— y la licitación del Cine Truffaut, que arrebató su gestión a la histórica entidad local que la controlaba desde hace dos décadas para poner al frente a una de Cambrils.

El procedimiento se encuentra paralizado por el Tribunal Catalán de Contratos del Sector Público por supuestas irregularidades. "Debí presidir la junta de gobierno local en la que se votó el informe remitido al tribunal porque el alcalde no estaba, y para mí era importante que él estuviera", reprochó Geis en la rueda de prensa del martes en la que oficializó la ruptura.

La hasta ahora vicealcaldesa de Girona, Gemma Geis (Junts)

La hasta ahora vicealcaldesa de Girona, Gemma Geis (Junts) EFE

"Electoralismo"

Pero que la exconsellera de Investigación y Universidades del Govern de ERC y Junts —fracturado también por los neoconvergentes en plena legislatura— haya atribuido el motivo de su marcha a "la forma de hacer" de Guanyem después de tres años de mandato ha hecho que se le acuse de electoralismo, también por parte de ERC, que completaba el tripartito y sigue en el consistorio.

Fuentes conocedoras de los entresijos de la corporación apuntan a que la "ansiedad" por la proximidad de las elecciones municipales de mayo de 2027 han empujado a los neoconvergentes a seguir su propio camino. Es decir, entregarse a la beligerancia y desmarcarse de todas las decisiones del gabinete de Salellas.

El PSC se lanza a por la oportunidad

Un contexto que el PSC se ha lanzado a capitalizar. Sus portavoces Beatriz Esporrín y Maximiliano Fuentes han tendido la mano a Salellas para paliar el impacto de la ruptura en Girona.

Esporrín ha apuntado a una "constatación definitiva del fracaso", y ha precisado que el PSC no permitirá que la ciudad entre en parálisis hasta las elecciones del próximo año. Abriéndose así a pactar algunas de las principales carpetas, como los presupuestos que, sin el visto bueno de los socialistas, deberán prorrogarse.

La formación liderada por su primer secretario, el president Salvador Illa, y encabezada en las comarcas gerundenses por la consellera portavoz y de Territorio, Sílvia Paneque, hace de la estabilidad su carta de presentación. Una baza que la ha llevado a la Generalitat y que la mantiene como única opción de gobierno en Cataluña.

El consejo de Paneque

Precisamente, la candidata ganadora del PSC en las últimas elecciones de Girona, donde los partidos independentistas le arrebataron la alcaldía, trata de mantener un perfil bajo en el peor momento institucional de la ciudad, a la que podría volver en mayo de 2027.

No quiere que su posible candidatura desestabilice la legislatura de la vivienda y los trenes, siendo el suyo el departamento sobre el que recaen la construcción de pisos y la revitalización de Rodalies.

Pese a ello, se "atrevió" a aconsejar a los ayuntamientos catalanes seguir la receta de "estabilidad, fiabilidad y presupuestos" que los socialistas aplican en la Generalitat. "Esta reflexión que vale para el Govern y para Cataluña, también vale para Girona", dijo entre regates a los periodistas que le pedían que aclarara si se autodescartaba como candidata.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con la consellera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con la consellera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque

Incógnita

Por ello, los socialistas ven en el divorcio de Salellas y Geis una oportunidad para crecer, y recuperar el ayuntamiento de la única capital de provincia catalana que aún se le resiste, pese al fin del procés. También para conseguir contrapartidas e influir en las políticas del gobierno municipal por vez primera este mandato.

La incógnita por despejar ahora es si el alcalde recogerá el guante de los socialistas para terminar la legislatura sin más sobresaltos. No está claro, puesto que esta es una situación inédita. Más previsibles son los pasos que darán de los neoconvergentes, entregados a la precampaña y al bloqueo en cada vez más instituciones. Ahora, también, en la ciudad de su líder, Carles Puigdemont.