Ana Losada, presidenta de la AEB
Ana Losada (AEB), sobre la sentencia para la rotulación bilingüe en las escuelas: "Nos tememos lo de siempre: la insumisión del Govern"
'Crónica Global' habla con la presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, que asegura que la Generalitat reconoció durante el procedimiento que una resolución favorable del Supremo implicaría modificar la señalización de los centros educativos
Más información: El Supremo prohíbe excluir el castellano de la rotulación en los colegios públicos y concertados de Cataluña
La Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) de Cataluña lleva más de una década defendiendo los derechos lingüísticos de las familias catalanas, tanto en las aulas como en los tribunales.
Con la inmersión lingüística como uno de los principales dogmas que el nacionalismo considera intocables, su labor es a menudo difícil e ingrata. Sin embargo, de vez en cuando da sus frutos. Una de las más importantes se ha producido este lunes, cuando el Tribunal Supremo le ha dado la razón al establecer que es ilegal excluir el castellano de la rotulación de los centros públicos y concertados de Cataluña.
Crónica Global habla con su presidenta, Ana Losada, sobre el alcance de esta sentencia, el trabajo que desarrolla la asociación y una situación que, según denuncia, es incluso más preocupante que la vivida durante los peores años del procés.
Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB)
-Pregunta: ¿Qué supone esta sentencia del Tribunal Supremo para las familias y los alumnos de Cataluña?
-Respuesta: No es una sentencia menor. Podemos pensar que la rotulación no es tan importante como que las asignaturas se impartan en castellano, pero el propio tribunal dice claramente que, si en el espacio de aprendizaje esa lengua está excluida incluso de los rótulos y de las indicaciones, ya la estás anulando; es decir, ya la estás dejando fuera de ese entorno educativo. Esto rebate toda la exclusión que se hace de arriba abajo en los centros: en los pasillos, en los trabajos, en las comunicaciones internas y externas… Y, desde luego, es un nuevo tirón de orejas, por decirlo de una manera suave, para la Generalitat. La inmersión lingüística es un proceso de ingeniería social de más de tres décadas que ha buscado, de forma quirúrgica, excluir el castellano de cada punto visible del centro, y eso también incluye, por supuesto, la rotulación.
-¿Qué cree que pasará ahora?
-Uno de los argumentos que daba la Generalitat era que suponía una gran inversión volver a rotular los más de 5.500 centros que hay en Cataluña. Podrán decir que no los rotulan por una cuestión de recursos, pero todos sabemos que, si fuera al revés, se gastarían ese dinero y más. Lo que es evidente es que la Generalitat, tanto ahora con el señor Illa como antes con Aragonès, y con todos los presidentes nacionalistas y supuestamente no nacionalistas, se ha convertido en insumisa frente a los tribunales. Las únicas sentencias que se aplican son las dirigidas a un grupo de clase determinado, porque ahí es el director del centro quien se juega su puesto de trabajo. Ojalá nos equivoquemos, pero nos tememos lo de siempre: la insumisión de la Generalitat, que debería ser quien nos diera ejemplo.
"La propia Generalitat reconocía que una resolución favorable implicaría modificar la señalización de los centros"
-La Conselleria de Educación y FP ha afirmado que "la sentencia dice que es contrario a derecho excluir la rotulación en castellano en los centros docentes sostenidos con fondos públicos, no que se declare que existe un deber de rotular en castellano". ¿Qué responden a eso?
-Primero hay que aclarar que el Tribunal Supremo resuelve sobre un procedimiento concreto que iniciamos nosotros. Lo que planteamos al Supremo fue que las instrucciones del curso 2022-2023 establecían expresamente que la rotulación debía ser únicamente en catalán y en aranés. Nosotros no preguntamos al Supremo si había que cambiar la rotulación de todos los colegios, sino si era legal y constitucional que las instrucciones del curso establecieran por escrito que la rotulación debía hacerse solo en catalán y en aranés. Y el Supremo responde que no.
Ahora la pregunta que habría que hacerle es muy sencilla: ¿cuántos centros públicos de Cataluña tienen una rotulación que incluya también el castellano? La respuesta es ninguno. Y esa es la clave. Además, como decía, el propio abogado de la Generalitat alegó durante el procedimiento que, si el Supremo nos daba la razón, habría que cambiar la rotulación de más de 5.500 centros. Es decir, la propia Generalitat reconocía que una resolución favorable implicaría modificar la señalización de los centros, y precisamente por eso se oponía a nuestro recurso.
Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) Barcelona
-En materia lingüística, ¿cómo estamos con el Govern actual respecto a los peores años del procés?
-Seguimos igual y, en algunos aspectos, incluso peor, porque la Generalitat sigue a rajatabla las indicaciones de los partidos que le dan apoyo en el Parlament. Hasta la fecha nunca habíamos defendido a profesores expedientados por utilizar el castellano en clase, y con el señor Illa esto está ocurriendo. También hemos defendido a alumnos a los que han intentado bajar la nota o penalizar de alguna manera por utilizar el castellano con sus compañeros o por contestar alguna pregunta en castellano en clases que no eran de lengua, sino de otras asignaturas. Estos casos, que se han repetido durante todo este curso y el anterior, no habían ocurrido con gobiernos nacionalistas. Lo que ocurre es que el señor Illa se envuelve en una corrección pública, en unas formas que, por lo general, no son demasiado agresivas ni estridentes, pero su voluntad de cumplir con todas las exigencias del nacionalismo es total.
-¿Diría que han aumentado las quejas que reciben?
-Sí, aproximadamente un 30%. Hemos recibido muchas quejas de alumnos a los que, por ejemplo, se les impide hacer el trabajo de investigación de Bachillerato en castellano; alumnos a los que se penaliza en la asignatura de Lengua Catalana porque, en la clase de lectura, de Historia o de Física, se expresan en castellano o hablan en castellano con sus compañeros. Hemos tenido casos de este tipo en toda Cataluña, no solo en una zona concreta o en aquellas que puedan considerarse más catalanohablantes, sino tanto en pueblos como en grandes ciudades.
También hemos prestado asesoramiento continuo a profesores que se están viendo presionados para utilizar exclusivamente el catalán en sus clases. Incluso ha habido profesores amenazados con expedientes disciplinarios y, en algunos casos, esos expedientes han llegado a abrirse. Hay, además, otro caso bastante habitual: alumnos que llegan de otras comunidades autónomas o de otros países, especialmente de Latinoamérica, a los que no se les ofrece un plan individualizado de integración, no se les permite realizar los exámenes en castellano o no se les entregan los enunciados en esa lengua, a pesar de solicitarlos expresamente.
"La solución es que haya en España un gobierno dispuesto a hacer cumplir las sentencias"
-¿Qué pasos darán si la Generalitat no modifica los rótulos?
-Pediremos a los tribunales que fuercen su ejecución. Con los recursos que tenemos haremos todo lo posible para que se ponga en marcha. Las reformas de los centros pueden ser graduales. Los centros se actualizan cada año. Un año se pinta, otro año se cambian persianas, otro año se mejora el suelo. La Generalitat podría plantear un plan de renovación para que esos rótulos se fueran sustituyendo o para que, allí donde se reforme un centro o se abran nuevos centros, esto se incluya en la rotulación. Nosotros vamos a estar vigilantes y vamos a actuar en consecuencia con las herramientas que tenemos. Pero, evidentemente, la solución para este tema, como para otros, es que haya en España un gobierno dispuesto a hacer cumplir las sentencias y que trabaje por la convivencia lingüística.
-¿La sentencia sienta un precedente para otros territorios?
-Sí. El tema de la rotulación no es algo que ocurra solamente en Cataluña; también sucede en las comunidades autónomas bilingües. Por tanto, la sentencia amplía su alcance y deja claro algo que nosotros siempre repetimos: es el administrado quien elige la lengua de comunicación con la administración. La rotulación a la que hace referencia el Supremo no solamente se ciñe al ámbito educativo, sino también a las administraciones municipales, autonómicas, las diputaciones y cualquier otra institución pública en Cataluña, que debe rotular en las dos lenguas. Y lo dice claramente.
-¿Qué logros considera más importantes de la Asamblea por una Escuela Bilingüe en los últimos años?
-Este es uno de ellos. Pero, para nosotros, el logro más importante y el que supuso un cambio efectivo, porque tuvo que aplicarse de manera obligatoria, fue el de los enunciados de la Selectividad, en 2022.