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Juan Fernández (Badalona, 1986) fue designado secretario general del PP catalán el pasado fin de semana en el congreso que, ocho años después, celebró por fin la formación. Un cónclave que sirvió también para consolidar a Alejandro Fernández como presidente, y rearmarse como alternativa al Govern.

Tras una década donde los populares rozaron la desaparición en Cataluña, el partido se encuentra en buena forma, preparado para ayudar a Alberto Núñez Feijóo en las próximas elecciones generales, consolidar su crecimiento territorial en las municipales, y ser la "sorpresa" en las catalanas.

Así lo explica en esta entrevista el diputado, hasta ahora portavoz en el Parlament y con una larga trayectoria en el Ayuntamiento de Badalona, en la que también detalla los acuerdos de su partido con Vox, los posibles pactos con Junts para una moción de censura o la nueva financiación.

En la sede del PP catalán, en la calle Comte d'Urgell y junto a la emblemática plaza Francesc Macià de Barcelona, Juan Fernández atiende a Crónica Global. Convencido de que el partido tiene la "oportunidad histórica" de, más allá del objetivo de echar a Pedro Sánchez, ser una opción de gobierno en Cataluña.

- El Parlament aprobó el pasado jueves los Presupuestos de la Generalitat con los votos de la mayoría de investidura, la misma que invistió a Salvador Illa en 2024, y el Govern se asegura prácticamente agotar la legislatura. ¿Es una buena noticia?

Creo que no. No son unos buenos presupuestos. Son unos presupuestos que benefician a Salvador Illa y a Pedro Sánchez. Illa ha convertido Cataluña en una delegación del sanchismo. No gobierna en favor del interés general de los catalanes, sino en favor de los intereses partidistas del PSOE. Lo que vimos el jueves fue la consumación del tripartito que forman PSC, ERC y Comuns. Los Comuns marcan la agenda económica y ERC marca la agenda institucional. Salvador Illa ha reducido la Generalitat de Cataluña a una gestoría, y él solo es el encargado de esa gestoría.

- La alternativa era seguir un año más sin presupuestos.

Se han aprobado unos presupuestos soviéticos. Yo ya sé que al presidente de la Generalitat le gusta hacer broma de esto, pero al final lo que han hecho es consolidar un infierno fiscal que abrasa a todos los ciudadanos, especialmente a los autónomos; hacer crecer más la Administración; convertirla en un politburó que pone la zancadilla a quienes quieren prosperar y liquidar a la clase media, que al final es el pal de paller de la sociedad.

- ¿Qué papel está jugando el PP en el Parlament en esta legislatura, tras pasar de 3 a 15 escaños en las últimas elecciones?

Estamos, sin duda, liderando la oposición. Somos la alternativa a la decadencia del nacionalismo y el socialismo. Desde el inicio de la legislatura estamos planteando propuestas, llevando al Parlament una alternativa construida desde la calle, desde todos los rincones de Cataluña. Y, sobre todo, estamos centrando el debate y nuestra acción política en lo que preocupa a la gente: la inseguridad sin precedentes que sufrimos, el colapso de los servicios públicos, en la lucha contra ese infierno fiscal que no permite prosperar, tanto a los que tienen poco como a los que tienen mucho. No es un infierno fiscal solo para los que tienen mucho, también para los que tienen poco.

- El PP es de los únicos grupos parlamentarios que insisten en vincular a Illa con la con la corrupción del PSOE, con todos estos casos que que hemos conocido en los últimos meses. ¿Cree que acabará investigado?

Illa forma parte del sanchismo. Es el mejor sanchista de toda la órbita del PSOE y de Pedro Sánchez. Illa lleva dos veranos yéndose de vacaciones con él a La Mareta, un edificio de Patrimonio Nacional, y el año pasado estuvo allí también Zapatero. No es un espontáneo que pasaba por allí. Era ministro de Sanidad cuando Ábalos y Koldo hacían de las suyas y contrataban y compraban millones de mascarillas que luego acababan en el cubo de la basura. Compartía Consejo de Ministros con Ábalos y es del núcleo sanchista. No estaba montado en el Peugeot, pero seguramente estaba desde fuera dando indicaciones de a dónde tenía que ir el Peugeot. Yo creo que Illa lo que ha hecho es convertir Cataluña en el refugio del sanchismo.

- ¿Pero cree que acabará investigado? Porque ustedes insisten en esto en los plenos...

Sin duda alguna. Lo que tenemos que hacer es llegar hasta el final. Es importante que sepamos qué es lo que ha pasado, y Salvador Illa no da nunca explicaciones. Una de las cosas que hace muy bien es escaparse cuando tiene que dar explicaciones. No asume responsabilidades.

- ¿Cree que tiene que dimitir? ¿Ustedes piden la dimisión de de Salvador Illa?

Illa está reduciendo lo que tiene que ser una Administración al servicio de los ciudadanos a una Administración al servicio del proyecto sanchista. No ha sido juzgado todavía por nada, pero tiene que dar explicaciones de forma inmediata. ¿Cómo puede ser que la Generalitat esté contratando a una empresa como Huawei, que la Unión Europea nos dice que hay claras sospechas de que no es de fiar? Hay informaciones muy turbias en el triángulo que conforman Pedro Sánchez, Salvador Illa y Zapatero, y yo creo que el primer interesado en despejar todas esas dudas es el propio Illa.

- ¿La amnistía ha sido más positiva de lo que ustedes pensaban?

Al procés se le ganó con el Estado de Derecho y las urnas. Primero, se aplicó la ley cuando se quiso subvertir el orden constitucional. Y después, Illa ganó unas elecciones presentándose como un referente del constitucionalismo. El problema es que Illa traicionó al votante constitucionalista y a sus propios votantes.

Ahora han empezado un nuevo proceso para que Pedro Sánchez siga en la Moncloa comprando los votos independentistas. Lo que hizo Sánchez con la amnistía es comprar votos, igual que hizo con los indultos e igual que ha hecho con muchísimas otras cosas que afectan de forma negativa al Estado de Derecho. La amnistía fue un error, evidentemente, y por eso nosotros desde el primer momento nos opusimos.

- ¿Cree que les puede favorecer ésta a la hora de negociar con Junts, si esto es necesario para el PP en Cataluña o en Madrid?

Nosotros, cuando hacemos política, no la hacemos en función de si nos beneficia a nosotros o no. Nosotros no priorizamos nuestro interés partidista. Lo que nosotros hacemos es centrar el foco en lo que le interesa a la gente.

Ahora mismo, la emergencia nacional es devolver la decencia a las instituciones. Y hay dos alternativas: una moción de censura para convocar elecciones, con Vox, Junts y otros partidos que deberían estar dispuestos; y la otra opción es que Pedro Sánchez dimita, porque está acorralado por su propia corrupción y porque es un presidente indecente. La pregunta es para los demás partidos, si están dispuestos a echar a Sánchez o no, porque lo contrario es ser su salvavidas. Y repito: no es una cuestión de intereses partidistas, es una cuestión de qué es lo que necesita España y de qué es lo que necesitan los españoles y también los catalanes.

- ¿Por qué cree que Junts no se atreve a dar el paso?

Esa es una pregunta para ellos. No se trata de hablar de pactos, acuerdos o concesiones. Solo hay un acuerdo posible: moción de censura y elecciones. Solo existe esa opción. Los partidos tenemos un mandato de responsabilidad por parte de los ciudadanos para ponernos de acuerdo en aquello que les beneficia.

Los ciudadanos quieren que trabajemos para mejorar la vida de la gente. Si hay una iniciativa en el Congreso o en el Parlament para bajar los impuestos, o mejorar las listas de espera, pues nosotros estaremos de acuerdo con Junts y con cualquier otro partido. Ahora, lo que toca es devolver la decencia y la honradez a las instituciones. Y esto solo puede venir de la mano del PP.

- En el peor de los escenarios para ustedes, las elecciones generales serán, como mucho, en menos de un año. ¿Será la última oportunidad de Alberto Núñez Feijóo de ser presidente del Gobierno?

El PP está en disposición de configurar y aunar una gran mayoría social de gente de derechas, de centro, de izquierdas e incluso nacionalistas que estén hartos de la decadencia. Esa mayoría es posible, cuando sales a la calle lo que notas es que la gente está harta de tener un Gobierno rodeado de corrupción y que no gobierna pensando en los intereses de los españoles.

España no tiene presupuestos desde el inicio de la legislatura, y esta es la mejor herramienta de un gobierno para mejorar los servicios públicos, la seguridad y todo aquello que necesitan los ciudadanos. Este Gobierno está agotado, en vía muerta. Es la viva imagen de que estamos en una situación política en España que ya no tiene más recorrido.

- ¿Qué falló en 2023? ¿Qué autocrítica han hecho en estos años? En aquellas elecciones también parecía que Feijóo podía ganar, como sucedió, pero no sumó una mayoría para gobernar.

No es cuestión de hacer autocrítica. Las circunstancias actuales son parecidas, pero distintas en algunas cuestiones. Lo que se marca nuestro partido son tres cuestiones muy básicas: no vamos a renunciar a nuestros principios ni a nuestros valores, lo que vamos a hacer es mirar al futuro con la Constitución en la mano para construir una alternativa a la altura de lo que merecen el conjunto de los españoles.

Juan Fernández, secretario general del PP Catalán Gala Espín Barcelona

Estamos en una situación que no va de ideologías, va de decencia. Va de honradez. Va de que los políticos trabajen por mejorar la vida de la gente, y yo creo que no hay mejor persona que pueda representar esos principios y esos valores que Alberto Núñez Feijóo.

- ¿Usted está cómodo con el concepto de prioridad nacional que su partido ha pactado con Vox en varias comunidades autónomas?

Si hablamos de prioridad nacional entendido bajo la premisa del arraigo, pues evidentemente que estoy de acuerdo, porque no es algo nuevo, es algo que ya hace muchos años que se aplica. Ponerle el nombre de prioridad nacional me parece muy bien, pero es algo que tiene que ver con el arraigo, con la contribución de una persona que viene de fuera al país que la acoge.

Yo soy de Badalona, el PP de Badalona siempre ha tenido un discurso muy claro en materia de inmigración. Quien venga a trabajar a nuestro país, a aportar, a construir... es bienvenido. Aquella persona que viene a aprovecharse del sistema del país que la acoge o a delinquir, pues que se vuelva a su país. España es un país de acogida, pero es un país de acogida a gente honrada. No somos un país de acogida para gente que viene a delinquir o a aprovecharse del sistema.

- Pero la prioridad nacional es que los nacionales tienen prioridad sobre los extranjeros, ¿no?

Bueno, tienen prioridad los nacionales y aquellos que llevan muchos años aportando al sistema. Lo que voy a decir algo es una cuestión de sentido común que todo el mundo puede entender y también compartir: el principal requisito para permanecer en el país que te acoge debe ser contribuir. Vienes a trabajar, y la mejor forma de corresponder a ese país es aportar y construir. Yo estoy de acuerdo con aquello que ha pactado el PP en Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Aragón. No es solo lo que piensa Vox o lo que piensa el PP, es lo que piensa la gran mayoría de españoles.

- Aliança Catalana también basa su discurso en este tema. ¿Teme que alguno de sus votantes se pase a la moda de Sílvia Orriols?

No tenemos que hacer política mirando el retrovisor o mirando lo que hacen el resto de partidos. Tenemos que mantener nuestros principios y nuestros valores y tenemos que defender lo que creemos justo y lo que creemos de sentido común.

La peor política de inmigración es no tener política de inmigración, es tener las puertas abiertas para que venga todo el mundo, cuando en España no cabe todo el mundo, porque los recursos no son ilimitados ni inacabables. Lo importante es sostener el sistema y que todo el mundo pueda recibir servicios públicos de calidad.

Juan Fernández, secretario general del PP Catalán Gala Espín Barcelona

Es importante que las personas que vengan no se las condene a la precariedad, que es lo que promueve Pedro Sánchez: les dan un billete de autobús, los plantan en la plaza de Cataluña o en la plaza mayor de Madrid, les dejan abandonados, y al cabo de diez años les regularizan. Esto no es una política migratoria seria ni solidaria. Es normal que en la sociedad se haya creado un sentimiento de rechazo hacia esta situación. No hacia las personas, sino a la situación provocada por el Gobierno. Hay que controlar quién viene y para qué viene a nuestro país. Es de sentido común.

- ¿Pactar con Aliança Catalana es una línea roja? Pienso, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Barcelona, donde puede haber una mayoría de derechas en las próximas elecciones...

Nuestra línea roja está muy clara, y es la Constitución. No solo para Aliança, sino para cualquier otra opción política. Nuestros principios y valores están muy claros y nuestra hoja de ruta política también, la acabamos de aprobar en nuestro congreso autonómico y en nuestro congreso nacional, hace justamente un año.

Aliança es un partido que quiere destruir la Constitución y quiere destruir España. Dicen que se sienten colonizados, cuando nosotros creemos que ser catalanes es la mejor forma de ser españoles, y esa catalanidad que sentimos es tan profunda como la de cualquier otro.

No somos ciudadanos de segunda, que es lo que nos quiere hacer pensar Sílvia Orriols. Ella rechaza a las personas que han venido de otras regiones de España, y va en contra de las personas que creemos que el castellano debe tener una condición de igualdad con el catalán en Cataluña, porque Cataluña también es España, y porque el castellano también es una lengua de Cataluña.

Sílvia Orriols es excluyente con, por ejemplo, mis padres, que vinieron de Andalucía hace más de 50 años y llevan construyendo Cataluña durante todo este tiempo con trabajo duro, honradez y mucha humildad.

- ¿Qué propuesta tiene el PP para mejorar la financiación catalana?

Lo primero, sentarse en una mesa y pactar con todos. Y consensuar las cosas. Ese es otro punto del proceso divisorio y excluyente del proyecto de Pedro Sánchez y Salvador Illa: proponer un modelo de financiación en el que solo están de acuerdo ellos, ni siquiera las comunidades gobernadas por el Partido Socialista. Es una forma de hacer política muy miserable, porque no beneficias a los catalanes, sino a los nacionalistas. Ese modelo de financiación va aparejado a un proceso de liquidación del Estado en Cataluña, y va asociado también a hacer crecer esas macroestructuras que no sirven al conjunto de los catalanes, como la Agencia Tributaria de Cataluña.

Cataluña merece más financiación, debe recibir más dinero, evidentemente que sí. Igual que lo merecen las Islas Baleares o Madrid, que también tienen un déficit de financiación. Todo el mundo puede entender esto, pero el primer paso para construir ese modelo de consenso es sentarse en la mesa donde se tiene que pactar este asunto, que es el Consejo de Política Fiscal y Financiera, con todos los consejeros de Hacienda. No puede ser que Pedro Sánchez lleve un acuerdo pactado con ERC, debe pactarse un modelo que beneficie a Cataluña, pero que beneficie también a los demás.

- ¿El PP ha sido un obstáculo para que el catalán sea lengua oficial en la Unión Europea?

No. Quienes son un obstáculo para el catalán son aquellos que han gobernado durante muchos años y han practicado políticas fallidas. En la Unión Europea no está el problema: no vamos a salvar el catalán porque lo hablen unos diputados en Bruselas. Al catalán se le salva en Cataluña y en el conjunto de España, pero sobre todo, en Cataluña.

Si la situación es precaria es porque las políticas de imposición han convertido al catalán en una lengua antipática. El catalán se defiende y protege invirtiendo, haciendo que la gente lo hable, pero no multando. Es lo contrario a la libertad. El modelo que defiende el PP es el bilingüismo cordial. Llevar la normalidad que se vive en la calle a las instituciones, sin imposiciones.

- ¿Por qué el PP es un partido mayoritario en Europa y en España, pero nunca lo ha sido en Cataluña?

Es una anomalía que tenemos que cambiar. Somos un partido mayoritario en España, gobernamos la gran mayoría de las comunidades autónomas y la mayoría de las capitales de provincia. En Cataluña, los catalanes nunca nos han dado la oportunidad de gobernar, pero creemos que en esta nueva etapa que se abre, con el liderazgo de Alejandro Fernández muy consolidado y con un proyecto y un equipo dispuesto a dar la batalla, nos darán la confianza más pronto que tarde.

Si hemos sido capaces de convencer a la gente en Badalona, que es la cuarta ciudad de Cataluña, o de convencer a los vecinos de un municipio tan simbólico como Monistrol de Montserrat, podemos llegar a la Generalitat. Illa debe tener mucho miedo a partir de ahora con el PP delante. Estamos ante una oportunidad histórica y creo que en las próximas elecciones autonómicas el PP dará la sorpresa.

- Por último, me gustaría saber sus retos a nivel interno como secretario general. ¿Qué le gustaría cambiar?

El PP tiene que mejorar su implantación territorial, tenemos que llegar a todos los rincones de Cataluña, tenemos que ser capaces de que, dentro de un año, los vecinos de la gran mayoría de municipios y ciudades de Cataluña tengan la papeleta del PP en su colegio electoral y puedan tener la oportunidad de votar a la alternativa al nacionalismo y al socialismo.

Tenemos que llevar nuestro proyecto político a la calle. Yo vengo de la política municipal, he sido concejal durante muchos años en Badalona, soy consciente de que el despacho de un político no es la sede o el Parlament, sino la calle, porque es donde puedes escuchar a los ciudadanos, ver la realidad que viven, y es donde puedes construir una alternativa.