Fotomontaje de Alberto Núñez Feijóo y Alejandro Fernández junto al logo del PP y el Palacio de la Moncloa de fondo

Fotomontaje de Alberto Núñez Feijóo y Alejandro Fernández junto al logo del PP y el Palacio de la Moncloa de fondo

Política

El PP cierra filas con Alejandro Fernández para alcanzar la Moncloa desde Cataluña

El actual presidente de los populares será reelegido en el congreso que celebran este fin de semana, el primero tras ocho años

Culmina así la 'reconciliación' entre Alberto Núñez Feijóo y el líder de la facción catalana, de la que Génova espera los votos necesarios para gobernar tras las próximas elecciones generales

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El PP catalán celebra este fin de semana su primer congreso en ocho años con la sensación de que el consenso entre sus distintas familias locales, y entre éstas y la dirección nacional, es esta vez total --algo excepcional en la historia de los populares catalanes--. Y también de que el partido está en buena forma, algo que no siempre fue así.

Alejandro Fernández será reelegido presidente sin oposición y con el apoyo de Alberto Núñez Feijóo, con quien la relación llegó a ser muy tensa. Ello enterrará de forma definitiva una diferencia que Miguel Tellado se encargó de reconducir, y que estalló a causa del acercamiento del líder gallego a Junts, a sus espaldas, tras las elecciones generales de 2023. Este hecho provocó un mosqueo que el líder catalán no disimuló y que fue percibido como una desautorización en la sede de calle Génova.

El PP tenía entonces tres escaños en el Parlament, lo que situaba a Fernández como prescindible. Pero el líder del PP catalán aprovechó que había pocas alternativas para cambiar su estatus interno tras las elecciones catalanas de 2024, en las que multiplicó por cinco su representación y complicó cualquier posible sustitución.

No solo no bajó el tono respecto a posibles acuerdos con los nacionalistas, sino que se aventuró a escribir A calzón quitao meses después —un libro sonrojante para las distintas direcciones del PP respecto a Cataluña—, y logró el compromiso de Feijóo de que, a partir de entonces, se le tendría en cuenta al tomar decisiones.

La principal incógnita

La tensión no desapareció de un plumazo, pero ambos liderazgos han ido alineándose en los últimos meses hasta el punto de que, según detallan fuentes internas, Feijóo está convencido de cerrar filas en torno a Alejandro Fernández, quien, paralelamente, ha ido seduciendo al resto de barones territoriales con un cierto laissez-faire.

La principal incógnita respecto al congreso de este fin de semana es quién será el número dos de Fernández a partir de ahora. Un cargo, el de secretario general, hasta hoy en manos del diputado en el Congreso Santi Rodríguez, y que presumiblemente responderá a esta suerte de equilibrios que el líder de los populares se ve obligado a hacer orgánicamente.

A principios de semana se dio por hecho que el cargo recaería en Juan Fernández, portavoz en el Parlament y próximo al alcalde de Badalona y expresidente del PP catalán, Xavier García Albiol, pero no ha trascendido. Algunas informaciones apuntan que, pese a que esta era la voluntad inicial del líder de los populares, no será así, debido a que la formación impide la duplicidad de cargos y ello implicaría dejar la portavocía parlamentaria a Lorena Roldán, demasiado afín a Alejandro Fernández.

No es más que un detalle, no obstante, en una puesta en escena que lo que realmente pretende es preparar al partido tanto para las próximas elecciones municipales, donde están convencidos de poder consolidar su crecimiento territorial, como, especialmente, para las elecciones generales de 2027, para las que cada vez queda menos.

Cálculos para llegar a la Moncloa

Feijóo, en esta línea, está convencido de que su aterrizaje en la Moncloa a partir de 2027 pasa por obtener un buen resultado en Cataluña. Mejor que el de 2023 cuando, pese a estar muy por encima de los de la época del procés —en la que Ciutadans se quedó casi todo su espacio—, el balance no fue suficiente ni cumplió las expectativas.

Los populares obtuvieron algo menos de 500.000 votos en aquellos comicios, tras los que muchos criticaron una campaña en la que se vieron ganadores antes de empezar, pero no lograron mayoría suficiente para gobernar. Calculan, en este sentido, que necesitan alrededor de 100.000 papeletas más para llegar al objetivo, que son unos 8-9 escaños, por encima de los seis que obtuvieron en 2023, y que se acercarían a los once diputados que facilitaron la mayoría absoluta de Mariano Rajoy en 2011.

Todo el partido asume que, en cualquier caso, habrá que llegar a un acuerdo con Vox, aunque la distancia entre uno y otro podría determinar si el PP puede gobernar en solitario o debe formar una coalición con los ultraderechistas. Un escenario que no se considera ideal, pese a suceder así en la mayoría de las comunidades autónomas.

En su contra juega una cierta incapacidad de Feijóo de conectar con la sociedad catalana y su empresariado, a quien, en su reciente visita en las jornadas del Cercle d'Economia, volvió a dejar más bien frío, sin desvelar propuestas en carpetas clave como la nueva financiación. Y, en cierta manera, abroncándoles por preferir a Pedro Sánchez.

Contra Sánchez y el PSOE

El presidente del Gobierno es el gran rival a batir, como no puede ser de otra manera. Y en esta contundente oposición que practican en Madrid también han logrado entenderse con Alejandro Fernández, que hace lo propio en el Parlament respecto al Govern de Salvador Illa, sin perder oportunidad de vincularle con la corrupción socialista y con una idea de España federal y plurinacional que, insiste a menudo el líder de los populares catalanes, es el siguiente paso tras la amnistía.

En el congreso de este fin de semana, que arranca este sábado por la mañana en el Hotel Grand Marina del WTC de Barcelona, centro habitual de operaciones del PP en la ciudad, también se aprobará una ponencia política, redactada por el ideólogo local Juan Milián, y destinada a proyectarse como alternativa al nacionalismo y al socialismo. Con objetivos como "refundar la Generalitat", llamadas a la libertad civil y económica, y el horizonte de "que Cataluña vuelva a liderar España y Europa".

Propuestas sin novedades

El extenso documento también recoge propuestas en materia de seguridad e inmigración, perfectamente alineadas con Génova y tales como más policía en las calles, más recursos para los agentes, justicia rápida, defensa de la propiedad privada, tolerancia cero contra la okupación ilegal o prohibir el burka en los espacios públicos.

También se pide bajar la fiscalidad, reducir la presencia de una Administración que denominan "paternalista y tutora", libre elección del modelo educativo y libertad lingüística o la gratuidad de la educación entre 0 a 3 años. Y, tímidamente, llama a que el Gobierno lleve a cabo las "inversiones estatales necesarias" en Cataluña y a acordar que las comunidades autónomas tengan "más recursos", con un nuevo modelo que llegue a través del consenso entre todas ellas. Es decir, no como ahora.