La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados

La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados Gustavo Valiente Europa Press

Política

Junts vende una ‘vía británica’ para España con el apoyo de su galaxia mediática para salir de la irrelevancia política

La bravuconada de Nogueras en el Congreso busca foco para maquillar las horas bajas del partido, que teme más la caída del presidente que el propio PSOE

Más información: Junts pide a Pedro Sánchez que dimita como Starmer para que la mayoría progresista elija un nuevo presidente

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Sant Joan nos deja una nueva bravuconada de Junts. Una amenaza distinta a las ofrecidas hasta ahora, pero no por ello original. Míriam Nogueras, vocera de Carles Puigdemont en Madrid, invita a cambiar de presidente del Gobierno, pero sin elecciones.

Nogueras sugiere emular el relevo parlamentario de Keir Starmer en el Reino Unido. La fórmula implica que la misma mayoría de la investidura elegiría a un sustituto de Pedro Sánchez, salpicado por numerosos casos judiciales por corrupción.

Pedro Sánchez en el Cercle d'Economía

Pedro Sánchez en el Cercle d'Economía Europa Press

Humo para despistar

La maniobra se ha interpretado rápidamente como el enésimo brindis al sol diseñado desde Waterloo. Puigdemont necesita escenificar ante sus bases que todavía tiene influencia en la política española y que mantiene la iniciativa parlamentaria.

Sin embargo, tras la pirotecnia discursiva no hay una intención real de derribar al Gobierno. Junts asume que la caída de Pedro Sánchez sería el peor escenario posible para sus debilitados intereses actuales.

El camino estrecho

Una marcha real del presidente abriría la puerta a unas elecciones anticipadas que el PP ansía y que la misma Nogueras solicitó hace escasos días en otro intento de desviar la atención. En el contexto actual de declive neoconvergente, unos comicios generales pillarían al partido en horas muy bajas tras los varapalos territoriales.

Sánchez es, paradójicamente, el clavo ardiendo al que se agarra el independentismo procesista. Sin él en la Moncloa, los puentes directos con Waterloo y la capacidad de condicionar los presupuestos generales del Estado quedarían dañados.

El fugado de la justicia Carles Puigdemont, dando un mitin en pleno centro de Barcelona el 8 de agosto de 2024, antes de volver a fugarse otra vez a Bélgica

El fugado de la justicia Carles Puigdemont, dando un mitin en pleno centro de Barcelona el 8 de agosto de 2024, antes de volver a fugarse otra vez a Bélgica Europa Press

Línea de sucesión

Para dar cobertura al movimiento, la galaxia mediática oficialista de la formación ha salido en tromba a blindar el relato. El periodista Jofre Llombart, ejerciendo de portavoz oficioso, ha defendido en las redes la creatividad de Junts en el trazado de un camino que él define como "muy estrecho".

Según esta tesis, el gesto trata de huir de la presión de una moción de censura de la derecha sin caer en el apoyo ciego al PSOE. Un equilibrismo retórico para camuflar que el partido ya solo sirve para lanzar faroles en Madrid.

Otro retroceso

Mientras Puigdemont da Barcelona por perdida, el protagonismo se traslada por completo a las Cortes, donde Nogueras se erige en el ariete mediático. Esta sobreactuación constante le permite, además, ganar posiciones en la primera línea de la sucesión interna.

Todo ello ocurre mientras la Moncloa opta por ignorar el ruido de la grada. Sánchez mantiene intacta su hoja de ruta: negociar las cuentas públicas directamente con Puigdemont y estirar la legislatura, como mínimo, hasta principios de 2027.