La Audiencia de Barcelona juzga este martes una presunta violación acontecida tras una fiesta de las juventudes de ERC, en mayo de 2021.
Los hechos ocurrieron en el marco de una comida entre militantes del Jovent Republicà, celebrada en el domicilio del presunto agresor, en Barcelona.
Según la Fiscalía, la víctima, también miembro de las juventudes, accedió a quedarse a dormir cuando el resto de participantes se marcharon.
Ambos mantuvieron relaciones sexuales consentidas hasta que ella le manifestó su voluntad de frenarlas, un requerimiento que, según el escrito de acusación, "fue absolutamente ignorado por el procesado".
Este, "con voluntad de satisfacer sus deseos libidinosos a través de su superioridad física, le introdujo los dedos en la vagina y en el ano".
También, según describe el sumario, "le cogió la mano para forzarla a hacerle una masturbación, negándose también la agredida, pasando entonces el procesado a cogerla del pelo para inmovilizarle la cabeza y conseguir introducirle a la fuerza el pene en la boca".
Ocho años de prisión
En este sentido, acusado de un delito de violación, la Fiscalía pide ocho años de prisión para el acusado, así como diez años de inhabilitación especial para cualquier profesión, oficio o actividad, retribuidos o no, que comporten contacto regular y directo con personas menores de edad.
Asimismo, solicitan diez años de prohibición de aproximarse a la presunta víctima, a su puesto de trabajo o a su domicilio a una distancia inferior a 1.000 metros, y también la prohibición de comunicarse por cualquier medio.
Y también exigen una indemnización de 20.000 euros a la presunta víctima en concepto de daños morales.
Suspendido de las JERC
A preguntas de este medio, el Jovent Republicà detalla que la víctima puso a los órganos internos pertinentes en conocimiento de los hechos poco después, abriéndose inmediatamente una investigación por parte del Comité de Garantías que implicó su suspensión cautelar de militancia.
Si bien detallan que el presunto agresor tuvo "total predisposición a colaborar en el procedimiento" —sin detallar si participó en los programas de rehabilitación, que forman parte del protocolo interno— fue expulsado de las juventudes de ERC antes de que se cumpliera un mes de los hechos.
Según ha podido saber este medio, la presunta víctima dejó la organización en 2023, dos años después de los hechos, aunque no por discrepancias con el procedimiento interno —que incluye apoyo de todo tipo, y que esta agradeció— sino porque se marchó a vivir al extranjero.
Protocolo interno
En esta línea, las juventudes de ERC ponen en valor el buen funcionamiento del protocolo interno y la rapidez con que se gestó la expulsión de este militante.
