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El Departamento de Interior de la Generalitat retomará en septiembre la prueba piloto para meter mossos de paisano en las escuelas y la evaluará en el primer trimestre del 2027. Es el matiz que ha introducido la consejería que dirige Núria Parlon después de que la consellera haya admitido que el plan está en "vías de parálisis", aunque en ningún caso enterrado, pues nació en un mal momento, en plenas reivindicaciones de los sindicatos de profesores.

De este modo, la prueba piloto "continúa" con los cambios que se produjeron inicialmente, que contemplan no añadir nuevos centros hasta que se evalúe su funcionamiento. Asimismo, como ha explicado Parlon en Catalunya Ràdio, espera llegar a un acuerdo con la comunidad educativa a este respecto, pues es un asunto que Interior considera necesario.

Prevención, mediación, apoyo

La iniciativa, planteada para 14 centros en esta fase, y en un contexto de aumento de conflictividad y agresiones en los colegios, contempla la presencia de agentes de paisano, sin arma y de forma regular con funciones de prevención, mediación y apoyo en conflictos de convivencia escolar.

Sin embargo, la propuesta encontró una rápida contestación. Sindicatos de educación, asociaciones de familias y colectivos estudiantiles cuestionaron tanto el fondo como las formas del proyecto. Una de las principales críticas apunta a la falta de diálogo previo con la comunidad educativa. Muchos centros aseguran que conocieron los detalles del plan a través de los medios de comunicación.

Docentes en huelga Europa Press

Dos visiones

Los detractores consideran que los problemas de convivencia requieren una respuesta educativa y social. Reclaman más orientadores, educadores sociales y profesionales especializados en salud mental. A su juicio, la presencia policial puede transmitir la idea de que determinados institutos son espacios conflictivos o peligrosos, contribuyendo a su estigmatización.

Desde la Generalitat insisten en que no se trata de una medida de control policial. Subrayan que los agentes no desarrollarían funciones represivas ni sustituirían el trabajo de los equipos educativos. Los responsables del proyecto recuerdan además que experiencias similares existen en otros territorios y que la participación de los centros se planteó de forma voluntaria.

Imagen de unos niños en el colegio / CANVA

Práctica de policías locales

Este martes, Parlon ha explicado que esta prueba experimental "no nació en un despacho", sino de una "práctica con policías locales". No obstante, ha reconocido que se hizo en un "momento totalmente inoportuno", coincidiendo con la huelga de profesores, que hacía "inviable que pudiera prosperar".