Fotomontaje de Santiago Abascal, junto al logo de Vox y el Eixample de Barcelona de fondo

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Política

Santiago Abascal, más de dos años sin pisar Cataluña pese a la insistencia de los 'barones' de Vox

El líder ultraderechista confía en el trabajo de Ignacio Garriga, pero algunos miembros del partido insisten en que, como hacen Feijóo o Sánchez, debería dejarse ver más por una autonomía que elige 48 diputados del Congreso

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Santiago Abascal, jefe supremo de Vox, pisó Cataluña por última vez en el cierre de campaña de las elecciones autonómicas de 2024.

Fueron unos comicios en los que, pese a que las encuestas apuntaban a un posible retroceso, la formación de Ignacio Garriga logró mantener los 11 escaños con los que irrumpió en el Parlament por primera vez, solo tres años antes.

Y el presidente del partido tuvo, como suele ser habitual en Vox, un papel protagonista en la campaña.

Ninguna visita en más de dos años

Pero, desde aquel último acto electoral en la plaza de Artós, icono del constitucionalismo en el barrio de Sarrià de Barcelona, nada. Ni una sola visita del líder de la ultraderecha española en más de dos años.

Un hecho llamativo que contrasta con las múltiples veces que sí lo han hecho el líder del PP y jefe de la oposición en el Congreso, Alberto Núñez Feijóo, o el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Especialmente en los últimos meses, donde uno y otro saben que para llegar a la Moncloa, en el caso del dirigente gallego; o mantenerse más allá de 2027, en el caso del líder socialista; deben obtener unos buenos resultados en las cuatro circunscripciones catalanas, donde se eligen 48 diputados.

Los 'barones' de Vox insisten

Los distintos líderes territoriales de Vox insisten en que Abascal debería dejarse ver más en Cataluña. Y así se lo han trasladado en más de una ocasión.

El presidente de Vox y su equipo argumentan que las elecciones en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, en las que su presencia ha eclipsado a unos candidatos regionales más bien desconocidos, han imposibilitado cualquier movimiento.

Y añaden que "Cataluña ya tiene al secretario general", número dos del partido, como diputado en el Parlament. Coincidiendo con que se trata de un político muy activo en las cuatro provincias catalanas en lo que en política se llama "hacer territorio".

Muy contentos con Garriga

Las mismas fuentes internas que así lo explican insisten en que, en una organización tan vertical, esta ausencia también es fruto de la confianza del líder del partido en Garriga, de los pocos rostros conocidos que se mantuvieron fieles a la dirección cuando empezaron las discrepancias --y las fugas-- de los Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega-Smith, Macarena Olona y compañía.

Y también del "buen trabajo" de la facción regional, como constatan unos sondeos que aseguran que Vox crecerá en las próximas elecciones catalanas.

Así como la también creciente presencia de diputados del grupo parlamentario en los órganos de poder del partido, como ha sido el caso este año de la nueva portavoz nacional de Juventud Júlia Calvet.

Una estrategia clara

Y es que Vox, en cualquier caso, está decidido a seguir impulsándose en Cataluña. Ahora de la mano de una ultraderecha independentista que no le quita votos sino que, consideran, les ayuda a "normalizar" su discurso y que éste suene mejor a más gente; que algunas de sus propuestas cada vez parezcan más asumibles, un concepto que en teoría política se denomina la ventana de Overton.

El partido, como Aliança Catalana, ha apostado por un discurso antiinmigración que gana cada vez más adeptos en el llamado cinturón rojo del área metropolitana de Barcelona. Una zona históricamente votante del PSC y que los ultraderechistas quieren tomar.

Esto, sin perjuicio de apostar por otras zonas como Girona, donde el hecho de hablar en catalán a menudo, como no sucedía antes, le está abriendo la puerta a nuevos potenciales votantes.

Y así esperan constatarlo en las próximas elecciones municipales, a priori su próximo examen en Cataluña. Con candidaturas en las que ya trabajan y un Gonzalo de Oro que, pese a las dudas que suscitó al principio de la legislatura, es el favorito para seguir liderando al partido en Barcelona.

Camino a la Moncloa

El futuro de Vox, no obstante, no se entiende sin la posibilidad de que, a partir de 2027, formen parte del Gobierno de España.

En este nuevo ciclo electoral han optado por entrar de nuevo en los gobiernos autonómicos del PP. Y presumiblemente así sucederá si ambos suman mayoría absoluta tras las próximas elecciones generales.

Esto podría afectar a la facción catalana en la medida en que Garriga quiera, como se planteó antes de los comicios de 2023, hacer de vicepresidente, un puesto que Abascal preferiría no asumir, según explican las fuentes consultadas.

Y el nombre que gana enteros para sustituirle, en ese caso, es el del diputado Sergio Macián.

Pero todo esto, aunque cada vez menos, sigue quedando lejos. Como también una visita del líder del partido que los barones esperan pero que, detalla el partido, no está prevista en los próximos meses.