Jorge Iglesias, concejal del PSC en el Ayuntamiento de Ripoll

Jorge Iglesias, concejal del PSC en el Ayuntamiento de Ripoll

Política

Jorge, el concejal humillado por Orriols por hablar en castellano: "Mejoraré mi catalán"

Atiende a 'Crónica Global' tras la bronca de la alcaldesa de Ripoll en su primer pleno en el Ayuntamiento, donde junto al también exsindicalista Paco Morillo sustituye al grupo socialista que facilitó los presupuestos de Aliança Catalana en el municipio

Contenido relacionado | Orriols desprecia a los nuevos concejales castellanohablantes del PSC en Ripoll: "Quedan plazas de catalán en la escuela de adultos"

Leer en Castellano
Publicada
Actualizada

Ripoll era para muchos, especialmente fuera de Cataluña, un lugar desconocido. Los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto de 2017 situaron en el mapa a este pequeño municipio prepirenaico. Pero fue la llegada de la ultraderechista Sílvia Orriols a la alcaldía, en un ya lejano 2023, lo que ha convertido a la ciudad, antes tranquila, en un foco constante de polémicas de todo tipo.

La noticia de esta semana ha sido la toma de posesión de los dos nuevos concejales del PSC en el consistorio. Ambos sustituyen a los representantes del grupo municipal socialista que se habían abstenido en la votación de los presupuestos municipales para facilitar su aprobación y acabaron siendo expulsados del partido, que se mostró intransigente respecto a cualquier acuerdo con Aliança Catalana.

Bronca de la alcaldesa

El pasado martes, día del relevo, se produjo la humillación de la alcaldesa a uno de esos dos nuevos concejales, Jorge Iglesias, por dirigirse al pleno en castellano y no en catalán, la “lengua natural y propia”, según le reprochó Orriols en un speech que se ha hecho viral.

Pese a que la voluntad de los socialistas en estas primeras semanas es proteger tanto a este exsindicalista uruguayo como a su compañero Paco Morillo, que ni siquiera formaron parte de las listas electorales en los comicios locales de 2023, Iglesias acepta atender a Crónica Global y contar tanto su historia como sus intenciones políticas en este último año de legislatura.

De Montevideo al Ripollés

Empezando por el principio, el nuevo regidor cuenta que cambió su Montevideo natal por la Cataluña rural a los 30 años: "No veía futuro por la situación política y económica, y me vine con mi mujer y mis hijas".

Ya en el Ripollés conoció a su actual mujer, nacida en Sant Joan de les Abadesses. El pueblo al que, a poco más de diez minutos en coche, ambos se trasladaron tras vivir un tiempo en la capital comarcal, donde inició su labor como sindicalista de la mano de UGT. Especializándose, precisamente, en cuestiones relacionadas con la integración de la inmigración que el actual gobierno municipal demoniza.

Pero también en la defensa de los trabajadores en empresas como Artigas Alimentària, importantes en la zona para el sector cárnico, antes de ejercer como secretario de organización de UGT en Girona, donde asegura haber podido conocer de primera mano las dinámicas locales de Ripoll.

Antes de la llamada del PSC, tras la expulsión de los regidores Enric Pérez y Anna Belén Avilés, Iglesias estaba jubilado; pero, junto a Morillo, ambos deciden aceptar la propuesta por la "relación de colaboración y afinidad" que, explica, tenía y tiene con el partido.

Un aterrizaje "agitado"

"Me consta el buen trabajo hecho por los concejales salientes durante años", dice al respecto. "Hicieron un trabajo importante, pero la particularidad de Ripoll es que hay que recordar permanentemente que los discursos de odio no son admisibles de ninguna manera", añade.

Reconoce la "agitación" producida en torno a su llegada: "No ha sido fácil para nadie, nosotros hemos intentado vivirlo con tranquilidad, intentando estar lejos del foco para prepararnos para ejercer nuestro papel, que exige dedicación, serenidad y una profunda convicción democrática".

Y también detalla la reunión posterior a dar el sí, quiero que mantuvieron con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la que explica que éste les agradeció el "coraje" y les pidió "contrastar con ideas la visión restrictiva de la democracia que representa la extrema derecha catalana".

Sobre si cometerán el mismo error que sus predecesores, no cree que Aliança Catalana haga una propuesta que merezca su apoyo: "No tenemos nada que ver".

"Nuestra responsabilidad es intentar mejorar el bienestar de todas las personas que viven en este pueblo", añade Iglesias, aunque evita pronunciarse sobre si ésta se extenderá durante el próximo mandato, pese a la proximidad de las próximas elecciones municipales. El clásico "ya abordaremos la cuestión cuando toque", aunque sin cerrar la puerta, pese a todo, a darse una oportunidad en las urnas.

Discurso prudente

Por ahora, su cometido es mostrarse como antítesis a la alcaldesa, que en su primer pleno, además de ridiculizar a ambos por expresarse en castellano, les llamó "esquiroles" y les dijo que, al no concurrir en las listas electorales de 2023, no representaban a nadie más que a sí mismos en el consistorio.

En cuanto a la lengua, lejos de confrontar y en línea de lo que defiende el PSC especialmente desde que accedió al Govern, se limita a asegurar que siempre pide a la gente que le hable en catalán, "la lengua propia y la lengua con la que la gente se expresa mejor".

Aunque no lo habla: "Me cuesta y la mayoría del tiempo utilizo mi lengua materna", añade.

No aclara si, como le recomendó Orriols en su habitual tono burlesco y poco institucional, se apuntará a la escuela de adultos de Ripoll, donde la líder ultraderechista aseguró que "quedan plazas", ofreciéndose a darle un folleto de inscripción.

"No entiendo que un partido que defiende pretendidamente el catalán en las instituciones haya considerado conveniente introducir con calzador en este ayuntamiento un concejal que no vive en Ripoll y no habla la lengua catalana", dijo entonces en el pleno la alcaldesa.

A lo que Iglesias responde a este medio que se esforzará en "aprender a hablarlo mejor, igual que espero que ella se esfuerce en aplicar políticas sociales que defiendan a todos los ciudadanos, vengan de donde vengan".

Paco Morillo, en la misma línea

Su nuevo compañero Paco, nacido en Cabra de Córdoba en una familia de nueve hermanos en 1960, también asumió este compromiso.

La necesidad les llevó al norte catalán como a tantos otros andaluces en el siglo pasado, y tras trabajar como pintor y en la empresa Fibram, también se adentró en el sindicalismo.

Jubilado, árbitro y entrenador de fútbol, también accedió a representar a los socialistas en el Ayuntamiento de Ripoll, siendo asimismo víctima de la hostilidad con la que Orriols recibió tanto a Morillo como a Iglesias.

El sentimiento generalizado en la facción gerundense del PSC, en cualquier caso, es de profundo agradecimiento dada la complejidad de la situación.

Y el objetivo, que haya un cambio en la alcaldía en los próximos comicios locales.