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El caso Zapatero, desatado con la reciente imputación del expresidente del Gobierno, y la entrada de la UCO en la sede del PSOE en Madrid, han cortado de golpe el estado de euforia en que se encontraba el PSC tras lograr el apoyo de ERC y Comuns para aprobar los primeros presupuestos de la Generalitat desde 2023.

Si bien existe división de opiniones en torno a la irrupción de la Guardia Civil ayer en la sede del PSOE en Madrid --muchos lo consideran lawfare y equiparan la trama que envuelve a la fontanera Leire Díez con la de la cátedra de la esposa de Pedro Sánchez--, los indicios de corrupción en el rescate de la aerolínea Plus Ultra sí han generado un shock en la militancia, en las filas del partido y en el Govern de Salvador Illa.

Malestar

Públicamente, insisten en su presunción de inocencia, aunque voces socialistas reconocen la dureza de los hechos que se le imputan al expresidente, así como el malestar que han generado las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho durante el registro de la UDEF. "Ha sido una bomba", describen las fuentes consultadas.

Otras, por su parte, hablan de un ambiente "irrespirable" por las informaciones que surgen de Zapatero y las imágenes de los agentes de la UCO cercando al PSOE. De hecho, el expresidente ha sido y es una figura con especial trascendencia en el socialismo catalán y con la que las facciones del nacionalismo más moderado de ERC y Junts se sienten cómodos.

Sede nacional del PSOE en Ferraz, a 27 de mayo de 2026, en Madrid, durante los registros de la UCO en busca de indicios sobre financiación ilegal del partido

El propio Illa ha reivindicado su legado esta semana, poniendo el foco en los avances sociales que impulsó entre 2004 y 2011. Desde la legalización del matrimonio homosexual a la lucha contra ETA, así como la promesa de apoyar el Estatut que aprobara el Parlament.

Socios de los socialistas en Barcelona y en Madrid, como Gabriel Rufián (ERC), han manifestado su "pena" por conocer estas informaciones, así como su deseo de que no acabe siendo condenado, poniendo en valor su importancia política. A nadie se le escapa, tampoco, su papel como mediador entre Pedro Sánchez y el partido de Carles Puigdemont, con quien se reunía habitualmente en Ginebra hasta hace pocos meses.

Un faro moral

Y es que el quinto presidente de la democracia ha sido en los últimos tiempos un faro moral para la llamada España plural. También alguien protagonista en las últimas campañas electorales, tanto del presidente del Gobierno Pedro Sánchez como de otros líderes del PSOE.

La última, sin ir más lejos, la que terminó con el peor resultado de la historia de los socialistas en Andalucía de la mano de la hasta hace poco vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, donde las cesiones entre Moncloa y Cataluña probablemente tuvieran cierta incidencia en el resultado.

En las elecciones catalanas de 2024, las que llevaron a Illa a Palau tras más de una década de gobiernos independentistas, Zapatero abrigó al hoy president, al tiempo que éste se sirvió de él como figura de consenso para representar los mejores valores del socialismo.

Mesa redonda del Global Progressive Mobilisation, con José Luis Rodríguez Zapatero, celebrada en Barcelona

El peligro del abstencionismo

Ahora, el PSC se ve obligado a asumir que el expresidente ha dejado de ser un reclamo para pasar a ser una carga, pues calculan que un porcentaje de votantes socialistas podrían quedarse en casa en respuesta al "golpe moral" asestado por la imputación de Zapatero como líder de una presunta trama de tráfico de influencias.

La abstención, en esta línea, es el principal temor de un partido que paga especialmente cara la desmovilización, un mal adolecido típicamente por las fuerzas de izquierda. "Aún queda mucho para las elecciones", agregan las fuentes consultadas, confiadas en "remontar el clima generado" hasta mayo y julio de 2027, cuando está previsto que se celebren los comicios municipales y los generales respectivamente, en los que el PSOE encuentra en Cataluña una gran bolsa de votos.

Las próximas elecciones catalanas, si nada se tuerce —y menos se torcerán con la aprobación de los presupuestos de la Generalitat—, serán en 2028. De los apoyos al PSC, depende que se mantenga la mayoría progresista actual del Parlament, algo que, pese a la victoria clara que reeditaría el PSC según todas las encuestas, no parece garantizado. El riesgo de repetición electoral existe para una parte no desdeñable de los sondeos.

Pedro Sánchez en la Global Progressive Mobilisation celebrada en Barcelona Quique García EFE

Debate interno

La necesidad de que Zapatero dé unas explicaciones que calmen a las bases socialistas se antoja urgente para muchos. Estas, no obstante, se harán esperar, puesto que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha estimado la petición del exmandatario de aplazar su declaración del 2 de junio a los días 17 y 18 del mismo mes, para que pueda preparar su defensa dada la extensión de la causa.

Los socialistas más pragmáticos llaman a esperar a conocer el desarrollo del caso Zapatero para anticipar sus efectos. Llegados a este punto, impensable hasta hace bien poco, el PSC se debate entre mantenerse en la defensa pública del expresidente o evitar posicionamientos claros.

Salvador Illa, durante la IV Jornada de Trabajo del Govern Alberto Paredes Europa Press

En este sentido, las futuras informaciones podrían obligar a la cúpula del socialismo en Barcelona y en Madrid a desmarcarse por completo de Zapatero, como ya sucediera con el exministro José Luis Ábalos y el exsecretario de organización socialista Santos Cerdán.

Y, como prueba la total alineación del Gobierno de Sánchez con el Govern de Illa, cabría esperar que el segundo hiciera lo propio cuando el primero decida que le compensa más alejarse de quien firmó algunos de los "avances" más importantes de la historia reciente de España, que seguir poniendo la mano en el fuego por él.