Jordi Pujol, en abril de 2024

Jordi Pujol, en abril de 2024 Kike Rincón Europa Press

Política

El juicio a Pujol pone a prueba la relación entre Junts y su familia

Los allegados del 'expresident' ven oportunistas las pocas muestras de apoyo de los posconvergentes, en claro declive electoral según las encuestas y que, a su vez, han evitado cerrar filas en torno a su figura

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La comparecencia de Jordi Pujol este lunes en Madrid ante el tribunal de la Audiencia Nacional que lo juzga por su fortuna oculta en el extranjero ha abierto una grieta en la relación entre su familia y los herederos políticos de su antiguo partido, Convergència: Junts per Catalunya.

El expresidente de la Generalitat, de 95 años, será examinado por un médico forense para decidir si está en condiciones de defenderse pese al deterioro cognitivo que alega su doctor, el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), Jaume Padrós, o bien si la causa se debe archivar por "demencia sobrevenida".

Su cita en sede judicial está prevista hacia las 9:30 horas de esta mañana, antes de que dé inicio el turno de declaraciones de los acusados —entre los cuales se encuentran sus siete hijos: Jordi, Josep, Pere, Oleguer, Oriol, Marta y Mireia—. En principio, se preveía que le acompañaran destacados dirigentes de Junts como muestra de solidaridad. Pero esto, tal como avanzó Crónica Global el pasado viernes, no será así.

Malestar en la familia del 'expresident'

Y es que la familia Pujol Ferrusola ha rechazado el apoyo de Junts. Según ha sabido este medio, el entorno del expresidente de la Generalitat y fundador de Convergència (CiU) se siente "muy molesto" con el actual partido de Carles Puigdemont por ese apoyo que "quieren mostrarle de repente", a su modo de ver "oportunista e interesado".

Su descontento viene de lejos. "Ahora parece que la figura de Pujol vuelve a dar votos, pero nunca olvidarán que le dejaron tirado hace diez años", sostienen las fuentes consultadas. Según éstas, los allegados del expresident consideran que los herederos de la antigua CiU escurrieron el bulto en el pasado, orillándole y tratándole como un "apestado" cuando, en 2014, confesó la "deixa" de su padre Florenci en Andorra.

Escaso apoyo

Paralelamente, la decisión del tribunal de obligar a Pujol a desplazarse a Madrid para decidir si declara o no suscitó la semana pasada algunas críticas desde los partidos independentistas —no sólo de Junts, sino también de ERC, e incluso la CUP—, pero no un cierre de filas generalizado en torno al expresident. Su apoyo ha sido escaso. Y, desde luego, en absoluto comparable a las movilizaciones de dichas formaciones y sus entidades satélites respecto a otros dirigentes nacionalistas en apuros durante el procés. Una falta de énfasis que, desde ciertos sectores, se interpreta como que Junts hace tiempo que da por amortizado a su padre político.

Pujol ha recibido en su despacho en fechas recientes a varios dirigentes de Junts, que le pidieron reunirse a través de su hijo Oriol, como Josep Rull o Salvador Vergés. Y la sensación es que "lo único" que querían —en especial, en el caso de este último— era una "foto" con la que recuperar apoyos perdidos.

Declive electoral

Junts vive momentos difíciles en la actualidad, visto el declive que le auguran las encuestas en beneficio de uno de sus más directos competidores: Aliança Catalana. De ahí que su discreto acercamiento a Pujol pueda interpretarse, también, como interesado: un intento de no perder al electorado más afín a la antigua Convergència, huérfano de opciones nacionalistas menos radicales.

Está por ver si, finalmente, diputados y senadores de Junts en Madrid, y mandatarios en Cataluña como el propio Vergés, Toni Castellà, Albert Batet y Josep Rius, se acercarán a expresar su respaldo a Pujol en su visita a la Audiencia. Aunque ello no significaría que la relación entre ambas partes sea fluida.

Pujol, además, pretende que su presencia en la capital sea de perfil bajo y lo menos mediática posible, sabedor de que sus últimas apariciones públicas —como su desplazamiento para votar en las elecciones a la presidencia del FC Barcelona, donde se le vio deteriorado, pero mentalmente activo— no le ayudan.

Nueve años de cárcel

El tribunal juzga a los acusados por presuntos delitos de asociación ilícita, blanqueo de capitales, falsificación de documento mercantil, contra la Hacienda Pública y alzamiento de bienes.

En el caso del expresident, la Fiscalía Anticorrupción le reclama nueve años de cárcel y una multa de 204.000 euros. Y, para sus hijos, penas de entre 8 y 29 años de prisión.

Acusados de organización criminal

Anticorrupción acusa a Pujol, sus siete hijos y a más de 15 presuntos colaboradores por haber formado una supuesta organización criminal que se habría enriquecido durante décadas con actividades corruptas sirviéndose de su posición política.

El expresidente de la Generalitat admitió en 2014 tener dinero en el extranjero, pero lo atribuyó a una herencia de su padre, Florenci Pujol. Según su versión, su progenitor le quiso dejar ese dinero fuera de España porque, habiendo vivido los convulsos años 30 y 40 del siglo pasado, "tenía miedo de lo que podía pasar" a su familia.