Fotomontaje de Jordi Pujol y Josep Rius y la Audiencia Nacional

Fotomontaje de Jordi Pujol y Josep Rius y la Audiencia Nacional

Política

La familia Pujol desprecia el "oportunismo" de Junts

El partido de Carles Puigdemont ha anunciado que acompañará al 'expresident' el lunes ante la Audiencia Nacional en señal de apoyo, pero ha tenido que rectificar tras el rechazo de los hijos del fundador de CDC

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"Si Marta Ferrusola levantara la cabeza, les diría de todo", asegura una fuente cercana a la familia Pujol en relación a Junts.

Según ha podido saber este medio, el entorno del expresidente de la Generalitat y fundador de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) está "muy molesto" con el partido de Carles Puigdemont por el apoyo que "quieren mostrarle de repente", que consideran "oportunista e interesado".

De ahí que los hijos del matrimonio Pujol Ferrusola se hayan negado en rotundo a que los actuales dirigentes posconvergentes acompañaran a su padre este próximo lunes a la Audiencia Nacional. Los jueces le han citado a comparecer para certificar si su delicado estado de salud, tanto físico como cognitivo, le exonera de testificar.

Un plan frustrado

El equipo de comunicación de Junts, de hecho, anunció este viernes por la mañana que una delegación con pesos pesados del partido arroparía al acusado --por, entre otros delitos, organización criminal-- a las puertas del tribunal, defendiendo que el hecho de que forzaran al nonagenario expresident a desplazarse a Madrid es "una más" de la supuesta cadena de lawfare del que llevan casi una década quejándose.

"Ahora parece que la figura de Pujol vuelve a dar votos, pero nunca olvidarán que le dejaron completamente tirado hace diez años", insisten las fuentes consultadas, asegurando que la antigua CiU trató a su antiguo líder como un "apestado" cuando confesó la deixa de su padre Florenci en Andorra, que se juzga estos meses como enriquecimiento ilícito.

"Oportunismo"

El expresident ha recibido estos días en su despacho a varios de los dirigentes de Junts que le pidieron reunirse a través de su hijo Oriol, pero la sensación es que "lo único" que querían los Josep Rull, Salvador Vergés y compañía era una "foto" con la que recuperar los apoyos perdidos.

Y es que Junts atraviesa una crisis electoral sin precedentes desde el surgimiento de Aliança Catalana, que pese a sus problemas internos amenaza con arrebatarles casi la mitad de sus diputados actuales en el Parlament de Cataluña, así como unas cuantas alcaldías en las próximas municipales.

Pero la estrategia tuvo apenas un par de horas de recorrido. Las que tardó la familia en decirle al partido --al que nunca se han afiliado ni Pujol, ni sus hijos, ni siquiera Artur Mas-- que "hasta aquí", que el "numerito" era innecesario, y que cancelaran el plan.

Junto a los senadores y diputados en el Congreso de los Diputados estaba prevista la presencia del propio Vergés, portavoz en el Parlament; Toni Castellà, vicepresidente del partido; Albert Batet, adjunto a la dirección de Junts y asiduo en la capital; y el polifacético Josep Rius, quien estaba previsto que atendiera a los medios de comunicación en un nuevo intento de darle a conocer de cara a las elecciones a la alcaldía de Barcelona, donde parece que será la apuesta de Puigdemont para la candidatura.

Los Pujol, a lo suyo

Pujol, por su parte, tiene una última bala en la recámara para evitar que le juzguen, pues en principio debe ser examinado médicamente en la propia Audiencia Nacional para constatar los informes desfavorables de la defensa.

Y, en esta línea, busca que su presencia en la capital sea lo menos mediática posible, consciente de que sus últimas participaciones públicas --en las que, como en las elecciones a la presidencia del Barça, se le ve físicamente deteriorado, pero mentalmente activo-- no le han ayudado nada en el proceso.

Otro motivo del expresident para evitar que le relacionen en exceso con Junts es la voluntad de buena parte de los antiguos dirigentes de Convergència de refundar el partido, una operación a la que Pujol no se opondría, pues nunca apoyó que desaparecieran las siglas que él impulsó.

Y precisamente culpa a los actuales dirigentes de Junts de habérselas cargado, no únicamente en el sentido literal, sino también en relación al proyecto catalanista y "moderado" que un día fue hegemónico, y que hoy muchos reclaman porque no encuentran en Junts.