Imagen de una comida de Aliança Catalana, con Oriol Gès y su pareja Carlota Salla

Imagen de una comida de Aliança Catalana, con Oriol Gès y su pareja Carlota Salla

Política

Oriol Gès colocó a su pareja en la dirección de Aliança en el Vallès para "vetar a militantes incómodos"

Varios afiliados de Aliança Catalana se han dado de baja en los últimos días entre malas palabras hacia Carlota Salla, secretaria de organización de la sección comarcal, que habría amenazado con invalidar candidaturas de cara a las próximas elecciones municipales

Contenido relacionado: Oriol Gès, el estratega 'inútil' de Aliança Catalana

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

El descalabro interno de Aliança Catalana en plena confección de las candidaturas para las próximas elecciones municipales sigue trayendo cola.

Esta vez, concretamente, en la comarca del Vallès Occidental, donde un puñado de militantes se han dado de baja alegando "hipocresía, falsedad, soberbia y censura" por parte del comité de dirección, que habría tratado de vetar a algunos afiliados saltándose su propio reglamento interno, que solo contempla invalidar candidaturas por "motivos de peso".

Así lo explican algunos de ellos a este medio, poniendo el foco en la secretaria de organización de la facción, Carlota Salla, la pareja del número dos del partido Oriol Gès, que habría sido colocada en esta posición con el objetivo de pasar el parte de "militantes incómodos".

Epicentro en Rubí

Según detallan, el epicentro de esta nueva crisis sería el municipio de Rubí, donde los afiliados propusieron una lista de consenso de cara a los comicios de 2027, pero se toparon con una "lista negra" elaborada por Salla y el presidente comarcal Francesc Castany, con el "visto bueno de arriba", con la que se amenazaba con invalidar la candidatura si se les incluía.

El motivo de este veto, añaden las fuentes, sería una carta donde, precisamente, se pedía mayor "transparencia" a la cúpula encabezada por Sílvia Orriols.

Y la consecuencia, que "muy probablemente" el partido no podrá presentarse en la ciudad, sumando una nueva crisis a una dirección que parece muy lejos de cumplir las expectativas generadas por las encuestas, al menos en el ámbito local.

Una misión complicada

El problema de la confección de listas, una misión encomendada al propio Gès hace más de un año, tiene varias derivadas.

Mientras en el llamado cinturón del fuet --alrededor de la carretera C-25, donde el partido tiene mayor perspectiva de voto-- el quid de la cuestión es la falta de líderes carismáticos que quieran y puedan competir las elecciones, en el área metropolitana abundan los oportunistas que ven en el auge del partido una oportunidad de promoción personal, por lo que hay más criba que scouting.

Además de las "listas negras", la fracasada estrategia de Gès también ha consistido, hasta la fecha, en buscar a concejales de otros partidos, la mayoría de los cuales ha declinado la oferta y lo ha ido contando, para cabreo de los ultraderechistas.

Sin candidatos en las capitales

Siguen, por otra parte, sin candidatos en las principales capitales provinciales.

En Girona aseguran que está cerrado el fichaje de una mujer, ajena hasta ahora a la política, pero no hay novedades ni en Lleida ni en Tarragona pese a haber tratado de incorporar, también sin éxito, a varios perfiles cercanos a Junts.

En Barcelona, por su parte, aseguran que harán público su cabeza de lista el próximo día de Sant Jordi, y todo apunta a que, tras la incorporación frustrada del publicista Lluís Carrasco, apostarán por el actual líder local, Jordi Amela, que en un principio no le gustaba nada a Orriols.

Pocas listas en el Vallès

En el Vallès, así como en otras comarcas, más ciudades de las deseadas podrían quedar sin listas.

Por ahora, aseguran las fuentes locales, está decidido el candidato de Terrassa --Agustí Devant-- y poco más; mientras Carlota Salla, pareja de Gès, podría encabezar la candidatura en Sant Quirze.

De ésta, los afiliados que recientemente han roto el carnet de Aliança dicen que "va con aires de primera dama" y que "ha cabreado a muchos militantes por su manera de hablar y su liderazgo autoritario", así como que "no es demasiado popular" en su pueblo.