Salvador Illa presenta la variante entre Olot y Les Preses

Salvador Illa presenta la variante entre Olot y Les Preses Generalitat de Cataluña

Política

El Govern invertirá 470 millones en una nueva carretera para conectar la Cataluña rural: "No puede quedar parada"

Illa ha pedido confianza para tomar decisiones y sacar adelante proyectos, mientras Esquerra Republicana no le brinde los apoyos necesarios para sacar adelante los presupuestos de la Generalitat

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El president del Govern, Salvador Illa, ha pedido este sábado tener confianza para tomar decisiones y sacar adelante proyectos como la variante que conectará Olot y Les Preses (Girona).

"El país no puede quedar parado", ha dicho con contundencia sin referenciar directamente la falta de presupuestos de la Generlitat tras negrse Esquerra Republicana a brindarles apoyo.

Trazado del nuevo tramo de carretera entre Olot y Les Preses

Trazado del nuevo tramo de carretera entre Olot y Les Preses

"Gobernar es decidir, escuchar a todos, como hemos hecho, pero al final tenemos que tomar decisiones" para que Cataluña "avance", ha subrayado durante la presentación del proyecto de la variante que prevé conectar las carreteras A-26 y C-37, al que también han asistido la consellera de Territori y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, el alcalde de Olot, Agustí Arbós, y el director general de Infraestructures i Mobilitat, David Prat.

El Govern licitará el proyecto a lo largo de este 2026 con un presupuesto de partida de 470 millones y la previsión que las obras comiencen en 2027 y se alarguen unos 55 meses, de modo que la infraestructura no entraría en funcionamiento hasta mínimo 2031.

Transformación

Ha defendido que el proyecto de esta carretera supone un "nuevo paradigma", con un 40% de la variante soterrada y una inversión de 470 millones de euros que, afirma, será una de las más importantes de este mandato.

Illa ha asegurado que "vale la pena hacer este esfuerzo" y tener paciencia durante los cerca de 5 años que está previsto que dure la obra porque, señala, transformará la comarca y mejorará la viabilidad y conectividad de la misma.

Por su parte, Paneque ha reivindicado que esta variante tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de estas localidades y mejorar la actividad económica en la comarca, además de "mantener y preservar" el entorno.

Territorio

El president ha destacado que esta es una obra planificada con criterios de "excelencia" y se han encargado los estudios para garantizar la preservación del territorio y un acuífero en la zona.

A su turno, la consellera ha expuesto que el desarrollo de Cataluña no puede pasar por encima del territorio y ha añadido que los proyectos que no modulan bien el equilibrio entre la infraestructura y el impacto sobre el medio no son "razonables ni son compatibles".

Inversión en infraestructura

El president ha remarcado que, para "generar prosperidad", se debe seguir invirtiendo en infraestructuras y ha destacado otros proyectos de movilidad como la variante de la C-59 en Sant Feliu de Codines (Barcelona), la B-40 entre Sabadell y Terrassa (Barcelona) y el tranvía del Camp de Tarragona.

"Aquí tenemos mucho trabajo por hacer, sobre todo en el ámbito de Rodalies y en el ámbito aeroportuario", ha añadido.

Obra

Prat, que ha explicado los detalles técnicos del proyecto, ha puesto en valor la construcción de un falso túnel que permitirá soterrar la circulación en algunos puntos así como respetar los usos agrarios en la zona, y ha defendido que esta es una variante de "nueva generación" cuyo proyecto ha tenido en cuenta elementos como la integración paisajística y el respeto por el medio.

Sobre la obra, ha detallado que se adjudicará en cinco lotes, y que hay otras actuaciones de integración urbana, carriles bici y otros elementos no directamente relacionados con la variante a los que se dedicarán seis proyectos de medidas compensatorias y complementarias por valor de unos 20 millones de euros.

La infraestructura ha generado movilizaciones de rechazo en los últimos meses entre agricultores y organizaciones de vecinos de la Vall d'En Bas por el miedo a un posible impacto ambiental y en zonas agrícolas.