Eva Menor, 'consellera' de Igualdad y Feminismo de la Generalitat de Cataluña

Eva Menor, 'consellera' de Igualdad y Feminismo de la Generalitat de Cataluña GALA ESPÍN Barcelona

Política

Eva Menor: "Las mujeres no tenemos garantizado el derecho a la vida"

En este 8M, la 'consellera' de la Generalitat recuerda que la igualdad es un principio constitucional que debe cumplirse, frente al auge del negacionismo

Su principal prioridad, la erradicación de las violencias contra la mujer: "Propondré un pacto nacional en el Parlament"

Más información: El Govern se dota de un consejo asesor feminista que guiará sus políticas públicas

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Cada 8 de marzo vuelve el debate sobre el feminismo, la igualdad y el papel de las instituciones en la conquista de derechos. Pero para Eva Menor, consellera de Igualdad y Feminismo de la Generalitat, hay una idea que no admite discusión: la igualdad entre hombres y mujeres no es una cuestión ideológica, sino un principio constitucional que debe cumplirse.

En este Día Internacional de la Mujer, Menor reivindica el legado de quienes abrieron camino hace décadas —como las mujeres que protagonizaron las Primeras Jornades Catalanas de la Muje en 1976— y defiende que el reto actual pasa por consolidar los avances y traducirlos en políticas públicas con recursos.

En este contexto, el Govern ha reforzado la perspectiva de género a la planificación presupuestaria, con cerca de 600 millones de euros destinados a actuaciones con impacto en la igualdad.

En esta entrevista con Crónica Global, la consellera reflexiona sobre los desafíos del feminismo en un momento de auge del discurso negacionista y del avance de la extrema derecha, defiende que la igualdad real aún está lejos de alcanzarse y recuerda que los derechos conquistados no son irreversibles.

"Los sueños, como la lucha, vienen de lejos". ¿Qué quieren transmitir con su lema por el 8M de este año?
Recordar de dónde venimos, analizar cómo estamos y replantear consensos para seguir avanzando hacia la igualdad real de las mujeres. Y lo hemos vinculado a una efeméride que celebramos en 2026: el 50 aniversario de las Primeres Jornades Catalanes de la Dona, que fueron la semilla del movimiento feminista en Cataluña y supusieron una revolución, no solo en derechos de las mujeres, sino también en la consolidación de la democracia.
¿De qué se trata?
Cuatro mil mujeres, en un momento muy complicado de salida de la dictadura, se reunieron para reivindicar una educación pública de calidad, una sanidad pública universal, la despenalización del aborto, la despenalización del adulterio o la abolición de las normas que castigaban, por ejemplo, a quien tenía una orientación sexual distinta de la normativa.
Los sueños de aquellas mujeres se han transformado en la realidad que vivimos hoy las mujeres, y esto es lo que hemos querido visibilizar en el spot: escenas cotidianas, sencillas, con las que cualquiera se puede identificar.
El vídeo, además, se apoya en Mercè Otero, figura referente del feminismo en Cataluña con el fin de la dictadura.
Porque las escenas cotidianas de hoy son fruto de la lucha de aquellas mujeres que hace 50 años soñaron con un futuro mejor. Y esto lo unimos con un hilo que conecta con la generación de nuestras madres y abuelas –que protagonizaron ese momento– con nuestra generación, que tiene la responsabilidad de transformar su legado en nuevos sueños para nuestras hijas y nuestras nietas.
Les pasamos este testigo para que sigan soñando con un futuro mejor y luchando para hacerlo realidad. De ahí el lema “los sueños, como las luchas, vienen de lejos”, para explicar que el feminismo no es algo superado, que la igualdad no es una meta alcanzada, ya que no hemos llegado a la igualdad real.
¿Cómo es la igualdad de hoy?
Tenemos igualdad formal, es verdad, pero no real, y vivimos un momento de fuerte negacionismo y antifeminismo. Me gusta recordar que la igualdad no es una ideología política, es un principio constitucional que impregna todo el ordenamiento jurídico, como el resto de principios constitucionales, y que no se discute: se cumple.
No entiendo por qué filosofamos tanto sobre si hay que cumplir o no con la igualdad, cuando es un principio constitucional; quienes defienden tanto la Constitución deberían cumplirla.
Aún así, hemos avanzado.
En estos 50 años de democracia, sustentados en los principios que defendían aquellas mujeres, hemos alcanzado la etapa de mayor prosperidad de nuestra historia: nadie duda de que hemos evolucionado positivamente gracias a una arquitectura democrática basada en tres pilares: un buen ordenamiento jurídico (tenemos uno de los mejores del mundo), políticas públicas con recursos y consenso político y social.
Como consellera de Igualdad y Feminismos, quiero reforzar precisamente estos pilares: buenas normas que garanticen derechos a toda la ciudadanía, políticas públicas útiles, bien planificadas y evaluadas, y consenso político y social, hoy amenazado por la ultraderecha, que pretende hacer creer que la agenda de la igualdad es prescindible cuando es imprescindible para el desarrollo económico.
Pese a ese consenso del que hablaba, uno de cada tres catalanes dice que el feminismo ha ido demasiado lejos.
Está claro que no. Seguimos teniendo brecha salarial de género, y los datos lo demuestran: la violencia machista es una realidad y en 2025 hemos tenido, desgraciadamente, diez feminicidios, cuatro de ellos en una sola semana. Esto significa que ni siquiera el derecho básico a la vida está plenamente garantizado para las mujeres.
Vivimos un aumento de agresiones sexuales denunciadas: no sé hasta qué punto se han incrementado los casos o si se denuncian más, pero sí es fruto del feminismo que haya más denuncias, porque ha aumentado la percepción de los propios derechos y de cuándo se vulneran. No hemos llegado al final del camino.
¿Manejan cifras que lo desmonten?
En la inauguración del Mobile World Congress, citaba algunos datos. En la formación profesional vinculada a la tecnología, solo un 9% de las personas matriculadas son mujeres; en las profesiones tecnológicas, que son la gran revolución del siglo XXI, solo el 26% de especialistas son mujeres; y las presidencias de las empresas, solo el 19% están ocupadas por mujeres.
Aspirar a elevar esos porcentajes al 50% de la población no es ir demasiado lejos: es pedir justicia. Y cuando las encuestas siguen reflejando que las mujeres tienen miedo de ir solas por la noche, reivindicar el derecho a caminar seguras tampoco es ir demasiado lejos.
¿Y por qué hay gente que dice que el feminismo ha ido demasiado lejos, especialmente entre los jóvenes? Uno de cada dos lo sostiene, según el Centre d'Estudis d'Opinió
Porque se nutren de un mensaje muy bien construido desde hace tiempo por la ultraderecha, que discute la agenda que garantiza derechos porque quiere retroceder 50 años. Su objetivo es devolvernos a aquella realidad, y ese mensaje ha calado en el imaginario juvenil.
Estamos mucho mejor que hace 50 años y hay que conservar lo que hemos hecho bien. Hemos construido un consenso muy importante que ha sustentado las principales políticas feministas de los últimos años y tenemos muy buenas leyes, algo que debemos mantener y proteger frente a la ultraderecha, que lo cuestiona todo.
¿Hace alguna autocrítica del movimiento feminista?
Claro, no serviría de nada ser autocomplacientes con cómo hemos afrontado los retos de la igualdad. Creo que no hemos dialogado suficiente con los jóvenes, especialmente con los hombres jóvenes. El feminismo actual tiene que abrir más espacios de diálogo con los hombres.
Leí una frase de Emma Riverola que me gustó mucho: quizás debemos hablar con los hombres para explicar que la felicidad no la dará la fortaleza, sino la libertad. Hemos culpabilizado mucho a los hombres; es verdad que algunos son culpables, pero no todos lo son ni de los delitos ni de las discriminaciones.
Hay muchos hombres que no discriminan ni cometen delitos, pero sí son responsables, igual que nosotras, de transformar la sociedad. Debemos reflexionar sin autocomplacencia, con radicalidad inconformista, y dialogar mucho más, no solo con los hombres jóvenes, sino con toda la juventud.
¿Cómo debe ser ese diálogo con los hombres?
Tendemos a decirles cómo deben comportarse y a dar lecciones sobre cómo construir su presente y su futuro. Hablamos mucho de ellos, pero ellos hablan poco, y hay que favorecer espacios de diálogo.
Eva Menor, 'consellera' de Igualdad y Feminismo de la Generalitat de Cataluña

Eva Menor, 'consellera' de Igualdad y Feminismo de la Generalitat de Cataluña GALA ESPÍN Barcelona

El machismo no es solo violencia o acoso. En el día a día, ¿qué estamos haciendo mal?
El machismo es cultural: todos nos hemos educado en una cultura androcéntrica, en un mundo construido por hombres y con mirada de hombre, que ha excluido a las mujeres del imaginario colectivo. Lo que hacemos mal es perpetuar discriminaciones y estereotipos de género.
Nos ha faltado más valentía como sociedad para incorporar cambios más rápido: coeducación en la escuela, lucha contra estereotipos de género que limitan vocaciones, por ejemplo, en los estudios STEM, donde si hubiéramos hecho bien el trabajo no tendríamos tanta brecha de género.
También toca hablar de corresponsabilidad en los cuidados. Las curas deben verse como un derecho, con un sistema corresponsable y un buen sistema de cuidados que salga del ámbito doméstico. Hay que dar una respuesta institucionalizada, dignificar profesionalmente el sector y remunerar mejor muchas tareas feminizadas.
¿Qué dice de otras formas de machismo, como el humor? Este aún se alimenta de él.
Hay cosas que no se pueden normalizar y, cuando denunciamos algunos comportamientos, nos dicen que somos unas histéricas y que estamos siempre enfadadas. Hay chistes que atentan contra nuestra dignidad, por lo que dejan de ser un chiste, y hay que explicarlo, pero sin enfadarse.
¿Usted lo hace?
Sí, lo hago mucho con mis hermanos. Cuando tú explicas las cosas sin enfadarte, generas empatía, algo que es muy revolucionario y transformador. Debemos denunciar estas cosas que tenemos tan arraigadas, romper estereotipos de género que generan un imaginario.
Han puesto en marcha un Consejo Técnico Asesor en Feminismo para supervisar al Govern. ¿Su creación evidencia que las políticas públicas de la Generalitat carecen aún de visión feminista en algunos aspectos?
No, no lo creo; todo es mejorable, pero este gobierno es feminista, se lo cree y trabaja.
Les daré una cifra. El 8M del año pasado aprobamos en el Consell Executiu 50 medidas de todos los departamentos para alcanzar la igualdad real de género. De esas 50 medidas, el 90% están iniciadas en un año y sin presupuesto específico, y el 68% están en un nivel muy alto de ejecución o ya ejecutadas. Esto demuestra que este gobierno es feminista y que prefiere trabajar a dar titulares.
En el presupuesto que hemos presentado en el Parlament, además de la parte asignada al departamento, hemos incorporado la perspectiva de género en toda la confección presupuestaria, agrupando todas las partidas que inciden en la igualdad de género. Eso suma 600 millones de euros desplegados en todo el presupuesto de la Generalitat con impacto de género.
¿Entonces?
Creamos el Consejo Asesor porque queremos rodearnos de sociedad civil para tomar las mejores decisiones, igual que otros departamentos se apoyan en comités de expertos en ámbitos. Nos asesorarán sobre cómo trabajar la perspectiva de sexo y género en salud, en investigación y universidades, en coeducación, en inteligencia artificial, mujer y ciencia y en todos los ámbitos de las políticas públicas.
Tendremos un plan estratégico de igualdad de género, caducado desde 2022 y ahora a punto de aprobarse, con indicadores, estrategia y objetivos finales, y nos rodearemos de personas expertas para que nos asesoren. No cobrarán retribución, pese a las críticas de la ultraderecha, y ya nos asesoran; ahora queremos que formen parte de un consejo que visibilice su experiencia en igualdad.
Centrándonos en la violencia machista, sexual y de género, ¿qué mejoras y medidas concretas se están implementando en Cataluña?
En este año y medio hemos desarrollado y ampliado servicios de la red de abordaje de la violencia machista: hemos abierto cuatro servicios especializados desplegados por el territorio. Uno, sobre violencia machista digital, una violencia poco conocida pero muy habitual, ya que hoy nos relacionamos en el espacio digital, un espacio todavía sin suficiente regulación.
Las mujeres nos explican que en el espacio digital sufren violencia constantemente, y lo vemos también con mujeres opinadoras y las que nos dedicamos a la política: cada vez que damos nuestra opinión, aparece alguien intentando acosarnos y silenciarnos.
Su campaña del 25N se centró precisamente en la violencia hacia las mujeres en un entorno clave para los jóvenes, las redes sociales. ¿Cómo valora la propuesta del Gobierno de Pedro Sánchez de prohibir el uso de redes sociales a los menores de 16 años?
Me parece bien, porque debe primar el interés superior del menor. En un mundo donde no podemos garantizar la seguridad de los menores en el espacio digital, porque le falta mucha regulación, la mejor manera de garantizar ese interés superior es la prohibición.
Ahora mismo es la principal alternativa para proteger a los menores de un entorno que les violenta, en el que, por ejemplo, mientras juegan a videojuegos les llega pornografía violenta y no están preparados para distinguir lo que está bien y lo que está mal. Tal como está concebido el mundo digital, es una necesidad imperiosa proteger el interés superior del menor.
¿Cómo es el trabajo que hacen en las escuelas?
Trabajamos con el Departament d’Educació en fortalecer la coeducación, una educación libre de estereotipos de género. También en mejorar la educación afectivosexual, clave para prevenir las violencias entre jóvenes que se nutren de la pornografía violenta que circula por las redes.
No hacer nada en este ámbito tan sensible sería una irresponsabilidad. Tenemos a los menores con una ventana abierta, sin apenas regulación, al mundo digital; debemos acompañar a docentes y familias.
Hemos hecho un proceso participativo para consensuar esta formación, escuchando especialmente a las familias, y con las propuestas recibidas elaboraremos una propuesta formativa de educación afectivo-sexual para las escuelas.
Eva Menor, 'consellera' de Igualdad y Feminismo

Eva Menor, 'consellera' de Igualdad y Feminismo GALA ESPÍN Barcelona

¿Qué más les preocupa?
La violencia vicaria, que ya está recogida en nuestra ley, pero debemos mejorar su respuesta.
En el nuevo presupuesto hemos desplegado más servicios, como servicios técnicos de puntos de encuentro –una necesidad planteada por la administración de justicia– y nuevos dispositivos y servicios residenciales. Nuestro objetivo es ampliar la red de abordaje con nuevos servicios y trabajar mucho más la prevención. Hasta ahora, nos hemos centrado en la respuesta a las víctimas, pero ahora toca reforzar la prevención, sobre todo entre los más jóvenes.
¿Se tienen en cuenta los datos de reincidencia en maltrato y agresiones sexuales a la hora de valorar futuras propuestas?
Tenemos en cuenta toda la realidad que rodea a las violencias desde una perspectiva radicalmente inconformista. No soy partidaria de la autocomplacencia ni de extrapolar una sola cifra al análisis del conjunto.
A veces se presenta la reincidencia como si fuera el problema central de la violencia machista; es cierto que nos preocupa, pero está muy vinculada a las medidas de protección y a cómo identificamos los indicadores de riesgo.
Nos falta información, a veces, para identificar correctamente esos indicadores, que no solo afectan a la reincidencia, sino a la capacidad de alertar o prevenir situaciones que acaban en feminicidio.
¿Las medidas de protección realmente protegen?
Hemos constatado, trabajando codo a codo con el Gobierno de España, que las medidas de protección no protegen a todas las mujeres. Se ha visto clarísimo. Y buscamos dar mejores respuestas, ya estamos trabajando en ello.
¿Cómo?
En la Generalitat hemos creado un grupo de trabajo con Interior y estamos trabajando de forma silenciosa pero muy rigurosa para reforzar la respuesta preventiva, policial y también desde una perspectiva más amplia. También trabajamos de manera interdepartamental con Derechos Sociales, Salud, Educación y Justicia, porque la respuesta tiene que ser coordinada.
Ya disponemos de espacios de coordinación: cada vez que hay un feminicidio lo analizamos para ver qué ha fallado, y existen espacios de gobernanza compartida como la Comisión Nacional para la Erradicación de las Violencias Machistas, donde están representadas todas las instituciones, y grupos territoriales de coordinación en el ámbito local.
¿Entiende que haya mujeres que voten a la extrema derecha?
No entiendo que haya personas que voten a la extrema derecha, pero debo respetarlo porque forma parte de la democracia. Y a las mujeres que piensan que la extrema derecha defiende sus intereses les recordaría de dónde venimos: hace 50 años las mujeres no tenían derecho a abrir una cuenta corriente sin autorización del marido.
Las mismas ideologías que entonces marcaban las reglas de esa sociedad son las que hoy representan buena parte de la ultraderecha. Son las que nos decían que calladitas estábamos más guapas, que no teníamos suficiente inteligencia para ir a la universidad o que nuestro rol estaba en casa, teniendo hijos.
Hoy siguen diciendo lo mismo, aunque disfracen su discurso; pero si rascas un poco, se les escapa.
¿Lo notan en el Parlament?
Hay formaciones políticas que no creen en la paridad y que no la cumplen. Les invito a mirar cuántas diputadas tiene Vox. Tiene tres, aun siendo obligatorio mantener la paridad. Pregúntense cuántas mujeres serían diputadas si no fuera obligatorio: si con obligación solo hay tres, poca voluntad hay de dar oportunidades a las mujeres.
A las votantes de la extrema derecha, les pediría que analicen el modelo de sociedad que defendemos unos y otros y que vean el spot de este año, la sociedad que refleja y con la que probablemente se sentirán identificadas: mujeres que han ido a la universidad, que compatibilizan crianza con puestos de responsabilidad, mujeres lesbianas que han podido casarse…
En la sociedad que proyecta la extrema derecha no cabría ninguna de esas imágenes.
También sobre la derecha, ¿qué pensó al ver a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, defender a Julio Iglesias frente a las denuncias por agresiones sexuales?
Para mí esa derecha es también extrema derecha: cuando se defienden según qué posicionamientos, se está en la extrema derecha. Además, no solo es una derecha extrema, sino que está normalizando el insulto y el odio en política. ¿Qué propuestas hace la señora Ayuso para mejorar la vida de las mujeres? Yo no he oído ninguna, solo insultos y desacreditaciones.
El Parlament no es ajeno tampoco a eso.
Me entristece escuchar en el Parlament expresiones como las del último pleno, cuando un diputado del Partido Popular se refirió a una persona migrada como “neandertal” o “cromañón”. Estamos normalizando la deshumanización y la falta de respeto a los derechos humanos de cualquier ciudadano.
Esto debería alertarnos a todos: quizá ahora no nos afecta porque no somos personas migradas o porque como mujeres blancas, heterosexuales y con estudios universitarios no imaginamos otra realidad para nosotras. 
Pero la agenda de la derecha y la ultraderecha es restrictiva de derechos para cualquiera que no piense como ellos. Si normalizamos que se desprecie así a una persona migrada, estamos negando un derecho de ciudadanía, un derecho humano, y eso es muy peligroso.
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Si al final de su mandato solo pudiera presumir de un resultado en Igualdad y Feminismo, ¿cuál sería?
La reducción de los feminicidios, sin ninguna duda. La erradicación de las violencias es nuestra prioridad principal.
¿Y estamos en camino?
Espero que sí.
El año 2025, lo cerramos con cifras escandalosas, con 10 mujeres asesinadas.
Es una misión que apela a toda la sociedad, y negar las violencias machistas no ayuda. Hoy no existe consenso sobre la violencia machista. Hay formaciones políticas que incluso niegan su existencia, y por eso propondré al Parlament de Catalunya un pacto catalán contra las violencias machistas para blindar las políticas en este ámbito.
Queda mucho camino, pero también me gustaría que calara el mensaje de que hemos hecho cosas bien y podemos sentirnos orgullosos del camino recorrido.