ERC presentó ayer una enmienda a la totalidad de los presupuestos en el Parlament y asegura que no piensa retirarla si el Govern y el Gobierno de España no se ponen de acuerdo en los próximos 16 días respecto a cómo y cuándo se traspasará el IRPF a la Generalitat de Cataluña.
De no suceder, el debate del próximo 20 de marzo arrancará con el veto de los republicanos a las cuentas. Que, junto al de Junts, PP, Vox, CUP y AC, dejará solos a PSC y Comuns, y el proyecto presupuestario quedará sin recorrido parlamentario. Es decir, sin posibilidad de aprobarse.
Agencia Tributaria de Cataluña
La presión se sitúa así sobre Pedro Sánchez. Es su Ejecutivo el que tiene la capacidad de impulsar la reforma de las leyes pertinentes para que el impuesto sobre la renta pueda pasar a recaudarse de forma íntegra por la Agencia Tributaria de Cataluña, que en los presupuestos que el Govern presentó el viernes cuenta con una inyección de hasta 120 millones de euros más.
Y es quien falta, tras haberlo hecho Salvador Illa en numerosas ocasiones, por comprometerse con este traspaso. El cual, pese a suponer un problema para el PSOE en el resto de autonomías --hay elecciones en Castilla y León y Andalucía a la vuelta de la esquina--, forma parte del nuevo modelo de financiación, y consta en el acuerdo de investidura entre los socialistas y ERC.
Margen, pero limitado
Tanto el partido de Oriol Junqueras como el Govern insisten, no obstante, en que hay margen para alcanzar un acuerdo. Es, según explican ambos, su voluntad, pues "Cataluña no puede estar un año más --los últimos se aprobaron en 2023-- con los presupuestos prorrogados".
En ERC aseguran conformarse con una hoja de ruta que empiece a "mover la rueda" del traspaso, cuyo horizonte final sigue siendo 2028. Y señalan que hay varios caminos para hacerlo, siendo uno de ellos la presentación de un proyecto de ley en el Congreso para reformar la LOFCA, una jugada que necesariamente debería contar con los votos de Junts para salir adelante.
Pero la enmienda a la totalidad de las cuentas presentada ayer acota la negociación a los próximos días. Pues, de no haberse presentado, aunque el proyecto presupuestario sorteara la primera fase, no sería hasta después de Semana Santa cuando el pleno estaría llamado a votar si se aprueban o no las nuevas cuentas, una vez éstas hayan pasado por la correspondiente comisión.
Es decir, que si los republicanos no hubiesen presentado una enmienda a la totalidad, pese a que esto no implicara su apoyo a las cuentas, sí daría al Gobierno más tiempo para maniobrar.
Victimismo preventivo
Por si las moscas, ERC ya ha empezado a preparar el terreno. Su portavoz parlamentaria, Ester Capella, aseguró ayer en rueda de prensa que "nadie puede sentirse engañado", en respuesta a la responsabilidad que tendría el grupo en tanto que socio principal del Govern si las cuentas decaen.
En esta línea, critican que Illa haya presentado los presupuestos en el Parlament sin tener atado su apoyo. Y evitan valorar los números que esta semana detalla cada departamento, que supondrían un importante aumento de las arcas públicas. Unas cuentas que, en contra de lo que ha insinuado ERC, no pueden suplirse del todo con suplementos de crédito, como se hizo el año pasado.
Esta y otras declaraciones de importantes representantes republicanos en los últimos días no han sentado bien en Palau. Aunque la relación sigue siendo fluida entre PSC y ERC, más allá de lo que acabe ocurriendo en Madrid, donde también calculan los pros y contras de nuevas elecciones.
¿Elecciones anticipadas?
Más allá de que ha sido la oposición a la mayoría progresista del Parlament la que ha pedido al presidente de la Generalitat que ponga de nuevo las urnas si no se aprueban las cuentas, no se descarta ningún escenario, según explican desde el entorno socialista.
Las encuestas, en esta línea, volverían a dar una holgada victoria al PSC, pese al importante auge de la ultraderecha.
