El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, acompañado de la consellera de Economía y Finanzas, Alicia Romero

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, acompañado de la consellera de Economía y Finanzas, Alicia Romero Efe

Política

La Generalitat contiene su endeudamiento pese al histórico récord del gasto

El Govern reduce la ratio de deuda y confía en la quita del FLA para situar el apalancamiento en mínimos de la última década

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Pese a las cifras de gasto más altas de la historia de la Generalitat, la conselleria de Economía reducirá el peso de la deuda de Cataluña en un punto y, gracias al dinamismo del PIB, podrá sanear el balance autonómico.

Bajo el paraguas de las reglas fiscales europeas, que limitan el déficit de las comunidades autónomas al 0,1% para el trienio 2026-2028, el Ejecutivo catalán ha optado por agotar este margen de maniobra.

Todo ello, en el caso de que ERC dé su visto bueno a las finanzas presentadas por el Govern y se aprueben los primeros presupuestos para Cataluña desde 2023.

Con necesidades críticas en infraestructuras y una partida récord de 1.900 millones de euros destinada a vivienda, no está previsto que el Govern genere superávit, pero sí un histórico ahorro corriente de 2.475 millones. Una cifra que, incluso tras pagar la factura de intereses, permite financiar una parte sustancial de las inversiones sin disparar el déficit.

Sin embargo, la salud financiera mejora en términos relativos. La previsión oficial es que la deuda sobre el PIB caiga un punto entero, pasando del 28,4% al 27,4%.

Pendientes del FLA

Ello se debe al buen desempeño de la economía catalana, que crece a un mayor ritmo que la media europea, si bien lo hace fundamentalmente por el aumento de la población.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y la 'consellera' de Economía y Finanzas, Alícia Romero, en una reunión del Consell Executiu

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y la 'consellera' de Economía y Finanzas, Alícia Romero, en una reunión del Consell Executiu

Si se ejecuta la quita parcial del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) –valorada en unos 17.000 millones–, el indicador se desplomaría hasta el 22,2%, situando el pasivo total en el entorno de los 70.000 millones de euros.

Deuda

Con la mejora de la valoración de las agencias de rating, el Govern ya no depende exclusivamente del auxilio estatal, y puede acudir a la financiación bancaria privada. Por primera vez en 14 años, la Generalitat tiene autorización para formalizar operaciones de endeudamiento con la banca.

De hecho, se prepara un paquete de refinanciación de 3.600 millones de euros entre abril y mayo para aligerar las cargas financieras.

Herencia envenenada

A pesar de los indicadores de solvencia al alza, la Generalitat sigue lidiando con la herencia envenenada de la recesión de 2008. Aquella bola de nieve financiera, que comenzó a rodar hace más de una década, alcanzará este año un volumen de 90.000 millones de euros.

Por culpa de ello, la factura de intereses se ha disparado hasta los 1.616 millones de euros, duplicando los registros de 2023. 

La consejera de Economía y Hacienda de Cataluña, Alicia Romero, atiende a los medios a su llegada a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) el 17 de noviembre de 2025

La consejera de Economía y Hacienda de Cataluña, Alicia Romero, atiende a los medios a su llegada a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) el 17 de noviembre de 2025 Alberto Ortega / Europa Press

La gestión de las finanzas ha permitido mantener el período medio de pago a proveedores por debajo del límite legal de 30 días. Para el cierre de 2025, la media se situó en 28 días.

Impuestos y financiación autonómica

La Generalitat encara 2026 con un presupuesto de máximos que, paradójicamente, dibuja una administración más saneada, siempre y cuando el crecimiento del PIB y la negociación del FLA mantengan su rumbo actual.

Para sostener este nivel de gasto y cumplir simultáneamente con el exigente límite de déficit del 0,1% del PIB, el Ejecutivo catalán se apoya en el modelo de financiación autonómica, que aporta el 82% de los ingresos corrientes; y del aumento de los impuestos cedidos y propios, que representa el resto de la recaudación.