El teniente coronel Antonio Tejero, en el golpe de Estado del 23-F, y el informe desclasificado del CESID sobre las amenazas que sufría la democracia
El separatismo catalán era un 'bluf' antes del 23F, según los papeles desclasificados
Un informe del CESID destacaba el escaso apoyo popular al secesionismo en Cataluña, aunque alertaba de "actitudes" del "nacionalismo catalán no revolucionario" y de "las propias instituciones autonómicas" que "pudieran ensombrecer las relaciones" con el Estado
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La desclasificación de documentos del 23-F ha permitido conocer con más detalle el contexto histórico en el que se desarrolló el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España.
Uno de los archivos que han salido a la luz este miércoles es un informe semestral del servicio de inteligencia de aquellos momentos. Concretamente, del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID, actual CNI), publicado con sello del ministerio del ramo el 9 de marzo de ese mismo año, aunque redactado el 10 de febrero --es decir, 13 días antes del golpe--.
Terrorismo y crisis económica, entre los mayores riesgos para la democracia
El documento lleva por título "Informe sobre la amenaza interior", tiene 22 páginas, y en el mismo se señalan los principales riesgos que, según sus autores, afrontaba en ese momento España, su integridad territorial y su orden constitucional en plena Transición.
Entre ellos destacaban el terrorismo --en especial, el de ETA--; el separatismo --sobre todo, en el País Vasco--; la crisis económica --con una inflación del 15% y un paro del 12%--, y los movimientos radicales de distinto signo, revolucionarios e involucionistas.
"Interpretación abusiva de los Estatutos de Autonomía"
En las conclusiones del informe se alertaba sobre la "vulnerabilidad" que padecía España al estar aún en pleno proceso de "consolidación" democrática. Y uno de los factores que se apuntaban era la nueva organización territorial del Estado.
"Un agravamiento serio de la crisis económica, una interpretación abusiva de los Estatutos de Autonomía o una intensificación de la actividad terrorista serían factores serios de inestabilidad", advertían los servicios de inteligencia, si bien veían como "remota" la posibilidad de que, a medio plazo, el Gobierno tuviera que recurrir a las Fuerzas Armadas para aplacar dichas amenazas.
Sin embargo, sí se veía una "estrecha interrelación" en el hecho de que el aumento del terrorismo, del separatismo, o de movimientos radicales alimentaran las posibilidades de un golpe militar de corte involucionista.
La amenaza del "separatismo" era predominante en el País Vasco donde, además de ETA, inquietaba el ascenso de partidos como Herri Batasuna y Euskadiko Ezkerra, y se temía la hipótesis de la desobediencia civil o las declaraciones secesionistas a nivel local.
"Escaso respaldo popular" al secesionismo radical en Cataluña
En cambio, en otras regiones como Cataluña, el separatismo violento se consideraba, en ese momento, de escasa incidencia o un riesgo sólo a muy largo plazo.
Tanto es así que el informe del CESID dedicaba un apartado de apenas tres párrafos a hablar sobre "El separatismo en Cataluña". En él se apuntaba que en esta región "los grupos que propugnan la violencia o la lucha armada para alcanzar la independencia cuentan con muy poca militancia". Y, también, que "las sucesivas consultas electorales han demostrado el escaso respaldo popular de las fuerzas políticas de ideología separatista revolucionaria".
En este sentido, se citaba como ejemplo el caso del "Bloque de Izquierda de Liberación Nacional (BEAN)", que sólo logró 13.944 votos en las elecciones para la Generalitat. Y se mencionaba que "las opciones ilegales, como el Partido Socialista de Liberación Nacional (PSAN) carecen casi en absoluto de respaldo".
El papel del "nacionalismo no revolucionario"
"Puede afirmarse, por tanto, que actualmente la conflictividad que pueda originar el separatismo en Cataluña habría de materializarse en el campo de las actitudes, sobre todo cuando desde el nacionalismo catalán no revolucionario y desde las propias instituciones autonómicas, o consentidos por ellas, se vienen produciendo hechos que pudieran ensombrecer las relaciones entre el Estado y la Comunidad Autónoma", concluía el apartado dedicado a Cataluña.