El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se reúne con el presidente de ERC, Oriol Junqueras, a 9 de enero de 2026, en Barcelona

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se reúne con el presidente de ERC, Oriol Junqueras, a 9 de enero de 2026, en Barcelona David Zorrakino / Europa Press

Política

El enroque de Junqueras tensa la confianza del Govern en su socio

PSC y ERC, molestos, se atascan con los presupuestos y el IRPF en el arranque de la etapa más decisiva de la legislatura hasta hoy

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Cataluña se debate entre el "no han hecho los deberes" de Elisenda Alamany (ERC), y el "quien esté a favor de avanzar, de no bloquear el país, sentémonos" de Salvador Illa (PSC). Las relaciones del Govern con Esquerra atraviesan un bache en el momento más importante de la legislatura, cuando los presupuestos se tienen que aprobar.

El president de la Generalitat desveló ayer el plan que ya conocían los republicanos. Arropado por los presidentes de Foment y Pimec --Josep Sánchez Llibre y Antoni Cañete--, y de los líderes de CCOO y UGT en la región --Belén López y Camil Ros--, Illa correspondió al empuje de empresarios y sindicalistas anunciando que el Consell Executiu aprobará este viernes las cuentas catalanas.

Lo hará sin el apoyo de ERC, pese a que hasta ahora prevaleciera la máxima de tener el visto bueno de los socios antes de presentar el proyecto. El movimiento es incómodo. El expresident Pere Aragonès fue el último que tomó ese riesgo, y se topó de bruces con un avance electoral que, hoy, genera anticuerpos en el bloque de investidura.

Enroque

Los caminos se han separado en Madrid. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, acudió a la Moncloa el pasado viernes esperando algo más que la complicidad de Pedro Sánchez en sus demandas. Pero no arrancó del presidente del Gobierno ningún compromiso que acerque la recaudación del IRPF a la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC).

Los republicanos esperaban un acuerdo que estableciera plazos y pasos a seguir, como el apoyo pleno del PSOE a la proposición de ley que entraron en septiembre --y que han debido retirar--, o bien la presentación de enmiendas que den lugar a una negociación.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, durante una rueda de prensa en la sede de ERC

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, durante una rueda de prensa en la sede de ERC EFE/ Quique García

Malestar

Nada de eso sucedió. El exvicepresidente del Govern se volvió de vacío, el sábado confirmó su enroque con los presupuestos, y presentó como un mal menor la posibilidad de volver a echar mano de supuestos suplementos de crédito.

Esto cayó como un jarro de agua fría en la plaza Sant Jaume, donde esperaban que Junqueras anunciara el arranque de las negociaciones ante la dirección del partido, dando por bueno el compromiso sobre la cesión de la gestión del IRPF y los avances por el consorcio de inversiones.

El regate ha generado "malestar" en el Ejecutivo, donde señalan a ERC por desdecirse y desmarcarse del plan que, insisten, también les interpelaba. Este fijaba la aprobación del proyecto en un Consell Executiu extraordinario el 27 de febrero para dar inicio al trámite parlamentario, que se extenderá unos 40 días.

Gran consenso

De esta manera, se alumbrarían los presupuestos a principios de abril, de acuerdo con el calendario fijado, del que los Comuns no se han desmarcado. Su líder, Jéssica Albiach, oficializó su apoyo a las cuentas la semana pasada, a cambio de limitar la especulación con la vivienda.

"No pueden decir que no, y menos después del acto de este lunes", explican voces del núcleo socialista, incidiendo en el valor de la firma de las cuatro principales organizaciones sociales del territorio. Algunas sumamente exigentes, como Foment, que lidera las reticencias al nuevo modelo de financiación.

Antoni Cañete (Pimec), Josep Sánchez Llibre (Foment), Alícia Romero (Economía), el 'president' Salvador Illa, Miquel Sàmper (Empresa), Belén López (CCOO) y Camil Ros (UGT)

Antoni Cañete (Pimec), Josep Sánchez Llibre (Foment), Alícia Romero (Economía), el 'president' Salvador Illa, Miquel Sàmper (Empresa), Belén López (CCOO) y Camil Ros (UGT) David Zorrakino / Europa Press

"Cataluña no se puede permitir el lujo de no tener presupuestos", dijo Sánchez Llibre, recordando que, si no se aprueban, el Govern dejaría de poder invertir entre 4.000 y 5.000 millones de euros. "Cuando sepamos los detalles en fiscalidad y vivienda, ya los criticaremos, si no nos gustan", dijo tras rubricar su apoyo.

Entre los gastos firmados, constan el Pacte Nacional per a la Indústria (4.400 millones), proyectos de inversión extranjera (6.000 millones), y una inversión masiva en vivienda (900 millones). El presupuesto de Educación superará los 8.000 millones, y la Atención Primaria se blindará con 3.878 millones, entre otras cifras.

Coger el AVE

"Ahora son ellos los que se tienen que mover", rematan los socialistas en referencia a los de Junqueras. Lo contrario sostienen en la calle Calabria de Barcelona, donde los independentistas tienen su sede.

"Nosotros hemos hecho todo lo necesario, pero interpretamos que el PSC no", recalcan fuentes republicanas, que reclaman a Illa que se suba al AVE y se encuentre en Madrid con Sánchez para hacerle cumplir los acuerdos de investidura. Tampoco se responsabilizan del sentimiento de engaño que se respira en el Palau.

Apretón de manos del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con el presidente de ERC, Oriol Junqueras, a 9 de enero de 2026

Apretón de manos del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con el presidente de ERC, Oriol Junqueras, a 9 de enero de 2026 David Zorrakino / Europa Press

¿Y ahora qué?

"Siempre hay margen para las negociaciones y para los acuerdos. Siempre. Hasta el último momento. Por tanto, es simplemente buscar la fórmula más adecuada", dijo la segunda de los socialistas catalanes, Lluïsa Moret, apelando al optimismo.

¿Y ahora qué? La misión presupuestos aún une a los socios de investidura, que no rompen puentes y mantienen contactos informales para disolver el enroque y reconstruir la confianza resquebrajada, con la cuenta atrás a punto de arrancar.