Los Comuns han decidido esta semana por amplia mayoría que Gerardo Pisarello será su candidato en las próximas elecciones a la alcaldía de Barcelona, previstas para mayo de 2027.
La formación hará público este viernes el resultado de las primarias, las primeras del partido, después de tres días de votación interna. Y Pisarello, actual secretario de la Mesa del Congreso de los Diputados, que ha estado arropado desde el principio por la exalcaldesa Ada Colau, el ministro Ernest Urtasun y el resto de pesos pesados, ha dejado sin opciones a su contrincante outsider Bob Pop.
El mediático humorista y presentador planteó el pasado octubre que quería ser alcalde. Y, pese a las presiones, decidió desafiar a Pisarello, el candidato oficialista, y forzar el mecanismo para designar al cabeza de lista de forma consensuada. Aunque sus opciones fueran mínimas.
Institucionalidad contra divertimento
Mientras el polémico profesor argentino planteó su campaña desde su experiencia institucional, Bob Pop apeló a los orígenes del partido, que insinuó que se había diluido en los tecnicismos y se había alejado del día a día de la gente. Una propuesta rompedora y, efectivamente, excéntrica.
Pisarello ha insistido en la necesidad de dar continuidad al proyecto de Colau, y ha jugado la baza de ser el "primer alcalde migrante" de la ciudad, al estilo de Zohran Mamdani. La audacia, la diversión y las propuestas extravagantes del cómico Bob Pop, pese a haber seducido a más militantes y simpatizantes –éstos también han podido votar– de los previstos, quedarán en un cajón.
El partido de Jéssica Albiach, que en paralelo acaba de acordar los presupuestos de la Generalitat con el Govern y busca este sábado una nueva coalición nacional junto a Sumar, Más Madrid e IU, insiste de forma decidida en la vía Colau para recuperar el peso perdido en la ciudad.
Las mismas ideas y los mismos métodos con los que la exalcaldesa, siempre acompañada de Pisarello en sus ocho años de mandato, ha ido perdiendo apoyo de forma progresiva desde que, impulsada por el 15M y la explosión de Podemos a nivel nacional, ganó las elecciones de 2015.
Malas encuestas
El candidato Pisarello, en esta línea, deberá revertir las malas encuestas que afronta su formación de cara a los próximos comicios municipales: con dos concejales más a repartir por haberse superado la barrera de los 1.700.001 habitantes empadronados, obtendría su peor resultado desde entonces.
En su primera incursión, la entonces activista antidesahucios consiguió 11 regidores y el apoyo de ERC, PSC y CUP para gobernar. En 2019, con un edil menos, logró una coalición con los socialistas y el apoyo de Barcelona pel Canvi - Ciutadans para impedir que fuera alcalde el republicano Ernest Maragall.
Cuatro años después fue Xavier Trias quien ganó. Y los Comuns quedaron relegados a la tercera posición, sin más opción que facilitar la investidura de Jaume Collboni junto al PP, y que la ciudad dejara atrás casi una década de políticas controvertidas y las peores consecuencias posibles.
Así, pues, según los sondeos, el actual alcalde sería la primera opción, seguido de ERC, mientras Pisarello obtendría, en el mejor de los casos, siete de los futuros 43 concejales. Le seguiría Junts (6), Aliança (5), PP (4) y Vox (3). Y se mantendría, eso sí, una holgada mayoría de izquierdas.
Sus rivales
Sigue quedando, no obstante, más de un año para las elecciones municipales. Y muchos de los citados partidos siguen sin tener claro a quién presentarán para desbancar a Collboni. Sólo Comuns y ERC, con su secretaria general Elisenda Alamany como única opción en sus primarias, han avanzado sus planes.
Y más allá de que Collboni y el popular Dani Sirera repetirán con toda seguridad, Vox, Aliança y Junts siguen sin tener claros sus planes. En el caso de los primeros, sigue contemplándose la opción de Joan Garriga frente a un Gonzalo de Oro que quiere seguir; y los segundos esperan el sí definitivo del publicista Lluís Carrasco, que todavía duda, para consolidar su irrupción.
El partido de Carles Puigdemont, finalmente, sigue estancado entre Josep Rius, el candidato que el expresident quiere imponer, y Jordi Martí, el actual líder municipal. Waterloo quiere evitar primarias, pero no habrá otra opción si no se encuentra un candidato de consenso. Algo que lleva unos meses intentándose sin éxito, y que decidirá las opciones del último partido que ganó.
