Evolución de la opinión de los catalanes sobre la llegada de extranjeros
El 64% de los catalanes son partidarios de limitar la entrada de extranjeros
El 80% de los votantes de JxCat quieren evitar que entren tantos inmigrantes como ahora, el mismo porcentaje que los seguidores de Aliança Catalana
El 63,7% de los catalanes son partidarios de limitar la entrada de inmigrantes en el país. La cifra supera en diez puntos la de quienes opinaban lo mismo en 2024, que a su vez superaba en diez puntos la registrada en 2023. En dos años, 20 puntos.
Así lo pone de manifiesto el sondeo realizado por el Institut de Ciéncies Polítiques i Socials (ICPS), que también evidencia que el 52,4% de los consultados no tienen la inmigración como una preocupación mayoritaria.
La ola reaccionaria
La idea general, según el ICPS, es que se observa un escenario de continuidad respecto a los sondeos de 2023 y 2024, aunque con un robustecimiento de las tendencias que coinciden con la ola reaccionaria y el endurecimiento de la opinión respecto a fenómenos como el feminismo o la inmigración.
Ese casi 64% de catalanes que están de acuerdo con limitar la entrada de población extranjera es un porcentaje “prácticamente igual” al que registró este sondeo en 1993. Desde entonces, la población extranjera en Barcelona ha crecido un 1.000%.
El "efecto agenda"
El instituto considera que la opinión es sensible al “efecto agenda”, o sea que el debate sobre la inmigración fomenta las opiniones negativas y cerradas.
El 64% es la media, pero los votantes de Aliança Catalana y los de Vox la superan claramente. Los de JxCat presentan el fenómeno más sorprendente porque el 80% de ellos están por limitar a los extranjeros: en 2024, eran el 67% y en 2023 sólo el 48,3%.
Menos interés por la política
La misma derechización que descubre la opinión sobre los extranjeros se ve reflejada en el desinterés por la política, una cuestión que atrae a la mitad de los encuestados (49,9%).
En 73,1% de los encuestados dice que la política le despierta aburrimiento, desconfianza, irritación y frustración; un dato que se ha disparado en las dos últimas décadas: en 2005 eran un 41%. Los sentimientos positivos (entusiasmo, compromiso, interés) han mejorado respecto a hace un año pero se sitúan en un 19,5%, cuando en 2005 llegaban a un tercio de la población.
El bache del procés
Las opiniones sobre la democracia revelan que la opinión pública se mantiene muy crítica: el 63,8% dice que está poco o nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia.
El punto más bajo de ese escaso aprecio se registró en 2014, en pleno procés, cuando el 85% de los encuestados tenían entonces poca o ninguna satisfacción con la democracia, 20 puntos por encima del resultado actual. Un 32% está bastante satisfecho con el funcionamiento de la democracia, pero veníamos del 13%.