Rubén Viñuales arrasó en las últimas elecciones a la alcaldía de Tarragona y ha conseguido aprobar recientemente los presupuestos municipales de la mano de Junts --un partido que, dice, "es más sensato en el ámbito local"-- y los Comuns.
Empezó su carrera política en Ciutadans --donde, asegura, le llamaban "el rojillo"--, fue diputado en el Parlament de la mano de su actual partido, el PSC, y conseller de Justicia en el Govern Alternatiu de Salvador Illa.
Pero asegura que lo que más le conmueve es "poder ayudar a sus vecinos" y consolidar a su ciudad --para muchos, también para el edil, "históricamente ninguneada"-- como una potencia regional. Algo que asegura que la llegada de los socialistas a la Generalitat ha ayudado a impulsar con importantes inversiones.
Recibe a Crónica Global en la histórica Casa de la Beneficiència, hoy sede de la Diputación Provincial, frente a las murallas de la antigua acrópolis romana. Y dice estar muy agradecido siempre que la prensa catalana "mira al sur".
- Que Tarragona ha estado históricamente olvidada por la Generalitat parece algo muy asumido en esta ciudad. Cuéntenos...
- Es verdad que somos una ciudad que no ha sido tratada de manera justa históricamente. Estamos muy cerca de Barcelona, una gran capital que ha acumulado mucha inversión de recursos públicos. Ha habido mucha lucha desde Tarragona y desde el sur de Cataluña por intentar revertir esta situación. Ahora se ve el fruto de la lucha de mucha gente que me ha precedido; nosotros hemos aprovechado la oportunidad y el contexto.
- Barcelona y su área metropolitana están saturadas. Y ahora se nos empieza a tener en cuenta porque Tarragona es un sitio maravilloso, la única ciudad Patrimonio de la Humanidad de toda Cataluña. Somos una zona con una industria potente, una potencia turística increíble y sectores en auge como el agroalimentario. Ya no hablamos de potencial, sino de potencia: no en condicional, sino en presente.
- ¿Qué ha hecho el actual Govern para corregir esta deuda?
- Muchísimas cosas. Al president Illa habría que hacerle una estatua porque se ha portado muy bien con nosotros. Nos trata con respeto institucional y estima personal. Él siempre ha creído en esta ciudad y ahora mismo tenemos unos 500 millones de euros en inversiones del sector público. Esto no había pasado nunca.
- Ejemplos de ello son el Hospital Juan XXIII, con 230 millones de inversión, el nuevo edificio de bomberos, la creación del Consorcio, el reparto de los Fondos Next Generation o el millón de euros para gestionar el patrimonio. Además, existe la lealtad institucional necesaria para ir de la mano de la Generalitat a reclamar cosas al Estado.
- ¿Cómo va a afectar el nuevo Pla de Barris a la ciudad? ¿Qué actuaciones tienen previstas?
- Va a afectar muchísimo. La Llei de Barris del tripartito abordó lo que la gente necesitaba: regenerar el espacio público. En Tarragona ahora permitiremos que la Part Baixa, el barrio marítimo, tenga una transformación radical. Son 25 millones de euros de inversión para actuaciones en urbanismo, ámbito social y patrimonial, ya que es una zona con restos romanos como las Termas de Sant Miquel o el Teatro Romano. Va a ser una revolución como la que vivió la Part Alta en los años 90; un catalizador que vamos a poder acelerar.
- El Corredor Mediterráneo es otra reivindicación histórica. ¿En qué punto está el proyecto?
- Después de muchísimos debates, venció la lógica del Corredor periférico. Pero es cierto que el tema ferroviario es uno de los problemas más profundos y complejos que tenemos. Tarragona, como capital, está bastante aislada. No tenemos trenes de media distancia y la estación del AVE está en la Secuita, lejos del centro de la ciudad.
- El corredor es necesario, pero el tren tiene que conectar a las personas. Hay que acercar el tren a las personas y no al revés. Esa es una dinámica que en Tarragona no se había dado y ahora esperamos que cambie. El Corredor Mediterráneo tiene que conectar a los núcleos poblacionales.
- ¿Y cuál es la solución?
- Hay una estación prevista en el norte de Vila-seca, pero también está alejada. Nosotros planteamos otras opciones, como la estación de Horta Gran, en el centro de la ciudad. Esto permitiría tener conexión directa con la alta velocidad y el Corredor Mediterráneo, salvando a los dos millones de usuarios anuales que tenemos. También permitiría liberar la línea de la costa para llegar más rápido a Barcelona. Hace años se tardaba 45 minutos y ahora una hora y cuarto, si no se rompe nada.
- Su ayuntamiento forma parte del grupo impulsor del Área Metropolitana de Tarragona. ¿Qué necesidades viene a cubrir este proyecto?
- La idea es mancomunar servicios que ya son competencia municipal para prestarlos de manera más eficiente, económica y racional por economía de escala. Nuestro espejo es el área metropolitana de Barcelona, salvando las distancias. Queremos un modelo al estilo de Tarragona que conecte a más de medio millón de personas. Es la masa crítica suficiente para generar sinergias y atraer oportunidades.
Rubén Viñuales
- En esta línea está previsto el proyecto del TramCamp. ¿Qué importancia tiene?
- Es la columna vertebral. Este tranvía pasará por los municipios del grupo impulsor y revolucionará el transporte público. Permitirá conectarnos con Reus en un método sostenible, económico y que une de verdad. Entre Reus y Tarragona hay 11 kilómetros, lo mismo que mide la Diagonal. Si juntamos la población y el PIB de ambas, somos más potentes que Sabadell o Terrassa. Si a eso le sumas la zona turística y municipios como Valls, con su polígono industrial, el resultado es una realidad metropolitana muy potente.
- La última legislatura catalana cayó porque los Comuns boicotearon el Hard Rock. ¿Es importante este proyecto para el área metropolitana?
- El área metropolitana debe centrarse en sus competencias y el Hard Rock no es cosa nuestra. Es un proyecto que ha vivido muchas modificaciones: de cuatro macrocasinos iniciales se ha pasado a uno solo. Es un modelo más parecido a La Roca Village 2. Pero la gente por la calle lo que me pregunta es dónde tiene que dejar el currículum. Nuestra preocupación debe ser que el proyecto genere beneficios para la ciudadanía y que se redistribuya la riqueza.
- A escala estrictamente municipal, ¿cuáles son los principales retos de su gobierno?
- La limpieza era la preocupación del 80% de la ciudadanía hace 84 días; hoy ya no. Aunque la maquinaria nueva aún no ha llegado, ya se nota un cambio. El espacio público y la cultura son nuestras obsesiones. La Tabacalera es el epicentro de este proyecto: un edificio gigantesco que lleva años vacío y que ahora convertiremos en un centro de investigación, universidad, biblioteca estatal y conservatorio de música. Y también un espacio reservado para el ámbito tecnológico, un "22@" al estilo de Tarragona.
- Otro eje principal parece ser el deporte.
- Efectivamente. Hemos sido designados Ciudad del Deporte por el Consejo Superior de Deportes. Para el 2026 tenemos el Europeo de Triatlón, la Copa de la Reina de básquet y de tenis de mesa, los Special Olympic Games y el inicio de la segunda etapa del Tour de Francia. Nunca el Tour había salido tan al sur. El turismo deportivo nos está posicionando a nivel mundial.
Pared de un bar de la Part Alta de Tarragona
- ¿La multirreincidencia es un problema en Tarragona?
- En Tarragona no es un problema. Lo es en Barcelona por la lentitud judicial y una normativa de imposible aplicación en hurtos de menos de 400 euros. Aquí los delitos se han reducido un 4,3% según el Ministerio del Interior. Además, hemos creado la UPRP, una unidad policial reactiva y preventiva con horarios especiales que está teniendo una efectividad increíble. En verano, para combatir los hurtos de ladrones que vienen del área de Barcelona, tenemos agentes vestidos de turistas. Y los trincan siempre.
- Una de las principales novedades políticas en Cataluña es el auge de Aliança Catalana, que crece con especial fuerza en las provincias de Lleida y Girona. ¿Ha llegado también aquí esta irrupción?
- La extrema derecha me preocupa mucho porque atenta contra los principios morales y el humanismo que ha hecho grande a Europa. Este tipo de grupos pretende deshumanizar a ciertos colectivos por ser inmigrantes, y eso es aberrante. Ser buena persona parece que no está de moda, pero es lo que nos hace fuertes como especie. Aliança Catalana existe en Tarragona y negarlo no ayuda, pero no tiene tanto recorrido como en otros lugares. Debemos defender los principios democráticos frente a quienes buscan un enemigo externo y ofrecen soluciones mágicas. Siempre es la misma fórmula y nunca sale bien. La ley del más fuerte es muy peligrosa, pero yo tengo fe en la especie humana.
- Usted ha aprobado los presupuestos con el apoyo de Junts. ¿Esta sociovergencia debería extrapolarse al Parlament?
- Esto es política municipal. Cuando era diputado veía que los compañeros de Junts decían una cosa en privado y votaban otra. En el ámbito municipal se sienten más libres de hacer lo que consideran correcto. Yo he aprobado presupuestos con Junts y también con En Comú Podem. Hacemos las cosas pensando en el bien de la ciudad y yo solo tengo palabras de agradecimiento para los consellers de Junts --nos llamamos así, tenemos ese derecho--, son personas con altura de miras y responsabilidad. Tenemos diferencias pero miramos lo que nos une. La política debe ser útil, y cuando uno deja de ser útil, desaparece. Junts debería planteárselo: si copias al original, la gente votará al original.
- ¿Qué opina del nuevo modelo de financiación pactado entre el PSC y ERC?
- Cuando Junts dice que no es suficiente, me pregunto: ¿5.000 millones de euros no son suficientes? Como poco, es un buen inicio, teniendo en cuenta que el presupuesto de la Generalitat son 40.000 millones.
- Una parte importante irá a municipios que ellos mismos gobiernan. No sé cómo les dirán a sus alcaldes que no podrán hacer el colegio o el hospital que llevan años reclamando. Uno de los argumentos que dicen, repito, en público; es que este sistema es bueno para todos, y eso les parece malo. La solidaridad, como decía antes, es la base de nuestro éxito como especie. ¡Qué maravilla que este nuevo modelo sea también bueno para Extremadura, Castilla-La Mancha o Madrid! Tienen muy poca memoria, porque además en Cataluña venimos todos de padres de otros lugares de España y del mundo.
- ¿Los escándalos que rodean al Gobierno de Pedro Sánchez son motivo para exigir su dimisión?
- Siempre se intenta lo mismo contra el PSOE. El presidente Sánchez está aguantando ataques que van ya a lo personal, y eso es muy feo. Querer a España no es hablar mal de tu país cada vez que tienes ocasión, como hace el señor Feijóo. Yo le pido al presidente que aguante; España es una de las potencias económicas que mejor va en el mundo. El que haya hecho algo, que lo pague, pero no pueden juzgarnos a todos por una parte.
- ¿Cómo ha sido su transición ideológica desde Ciudadanos al PSC?
- No he tenido mucha transición. En 2012, Ciudadanos era socialdemócrata por estatutos y la mayoría de sus votantes venían del PSC. Otros cogieron caminos distintos, pero yo siempre he mantenido mi visión. De hecho, allí ya me llamaban "el rojillo", así que no creo que mi paso al PSC haya sorprendido a nadie.
Rubén Viñuales
- ¿Le quedó la espina de no dar el salto al Govern actual tras haber sido conseller del Govern Alternatiu?
- ¡Ni en broma!. Ser alcalde de tu ciudad es lo más grande que puedes hacer. En Tarragona puedes gestionar desde lo más pequeño, como poner unas papeleras en una escalera donde desayunan los chavales, hasta atraer una gran inversión o el Tour de Francia. No hay nada comparable a eso.
