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El Consell Executiu de ayer fue inusual; lo reconocía la propia portavoz del Govern, Sílvia Paneque, en la habitual rueda de prensa posterior. El motivo, la destacada ausencia del presidente Salvador Illa y la sustitución interina de Albert Dalmau.

La hospitalización del dirigente socialista, que recibe tratamiento contra una oesteomielitis púbica en el Hospital Vall d’Hebron desde que ingresara el sábado, ha obligado a acometer cambios organizativos en el seno del Ejecutivo.

El exministro le ha encargado las funciones de su despacho al conseller de Presidencia, aunque ha delegado su agenda en él y el resto de miembros del Govern. Ello, bajo la premisa de "que se note lo mínimo posible su ausencia".

Responderá en el Parlament

La infección ósea de Illa --catalogada como poco frecuente-- le obliga a hacer reposo al menos dos semanas y a tomar antibióticos durante algunas más.

Dalmau le sustituyó este martes y lo hará en la sesión de control del Parlament del próximo miércoles, la primera de 2026, cuando se enfrente a las preguntas de la oposición en calidad de presidente en funciones y no de conseller.

Valor en liza

Una responsabilidad para la que los que conocen a este vecino de la Barceloneta le ven plenamente preparado, a pesar de su juventud.

Illa no dudó en ficharle como su segundo cuando tenía 33 años y hoy, con 35, es uno de los grandes valores en liza del socialismo catalán.

Cual bisagra, y con un ojo puesto en los departamentos más demandantes, Dalmau coordina la acción de la Generalitat y desatasca los embrollos de la agitada rutina de Palau.

El presidente interino, Albert Dalmau, a su llegada a la reunión del Consell Executiu del Govern durante la hospitalización del 'president' Salvador Illa; a la derecha, la 'consellera' de Interior, Núria Parlon Lorena Sopêna / Europa Press

Si bien ha dado cuenta, por ejemplo, del nuevo modelo de financiación autonómica liderado por Economía y pactado con el Gobierno y ERC, sobre él recae la ambiciosa reforma de la Administración catalana.

Este, uno de sus mayores proyectos, cosecha amplios consensos de partidos de todo signo, muestra de su capacidad de negociación y de aunar opiniones antes de decidir, movido por el rechazo a la inacción. "La peor decisión es la que no se toma", que transmite a su equipo.

Gestor discreto

Hijo de Joan Albert Dalmau, histórico gerente de las alcaldías de Maragall, Clos y Hereu, voces cercanas lo describen como un "gestor discreto y con gran capacidad de trabajo", curtido en las trincheras del Ayuntamiento de Barcelona. 

Llegó al consistorio en 2016 como jefe de gabinete del hoy alcalde y entonces segundo teniente, Jaume Collboni. Tres años después, pasó a gerente de Economía y, un año antes de fichar por el Govern, asumió la gerencia municipal, lo equivalente a la posición de CEO en una empresa.

Ya entonces destacó por la aprobación de cuatro presupuestos municipales, la recuperación de las arcas públicas tras la pandemia y la llegada de la Copa América a la capital catalana.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa (c), y el conseller de la Presidència, Albert Dalmau (i), llegan a la primera jornada del Debate de Política General, en el Parlament de Catalunya, a 7 de octubre de 2025, en Barcelona Europa Press

Entusiasta

"No me extraña que Illa se lo llevara como mano derecha", valoran fuentes de Barcelona Global, asociación privada de empresas, centros de investigación, universidades e instituciones culturales a la que llegó siendo becario.

Como en los despachos del ayuntamiento, allí también dejó su impronta; le recuerdan como "una persona tremendamente entusiasta de Barcelona y de enorme curiosidad, con ganas de hacer que las cosas pasen, no de aparentar que pasan".

Una forma de trabajar "de tremenda valía" en la política de primer nivel, en la que no es común que un conseller llame a un técnico raso antes de tomar una decisión; él lo hace, lo que sorprende a propios y extraños.

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