Carles Puigdemont, el personaje del momento en la vida política catalana y del conjunto de España, ha hecho un llamamiento a rechazar la "paz autonómica" que, a su juicio, ha ofrecido durante estos años el Gobierno central con el fin de culminar el proceso de independencia de Cataluña que considera que se inició hace justo seis años, con el referéndum ilegal de 2017 que promovió la Generalitat que lideraba. 

El expresident, prófugo de la Justicia española por este y otros actos relacionados con el procés, se ha encargado de cerrar el acto conmemorativo de la consulta ilícita, celebrado en la barcelonesa Plaza de Catalunya y convocado por la Asamblea Nacional Catalana y el Comité de Defensa de la República (CDR), entre otros. 

Resistencia

A través de una intervención a distancia pero en directo, que ha permitido al exalcalde de Girona escuchar los vítores y aplausos del público asistente, Puigdemont ha valorado la actitud de mantener la posición frente a los que han querido acabar con el proceso "desde fuera y desde dentro". 

"No nos resignamos a la paz autonómica que nos proponían. Estos seis años han sido un colosal ejemplo de resiliencia". Y, en este sentido, ha advertido de que "todos los intentos desde el lado contrario por echarlo abajo han fracasado y fracasarán".

Logro del pueblo 

Puigdemont ha puesto en valor "el esfuerzo del pueblo que fue quien hizo posible el 1-O con su movilización". De ahí que haya aludido a términos como "empatía", "convencimiento" e incluso "fe" como elementos para culminar la independencia.

"Nunca más digamos que no podemos, que hemos perdido la fe. Tenemos la fórmula, sólo hemos de aplicarla, depende de nuestra voluntad", ha afirmado para insistir en que el logro pasa "por una confluencia y no una dispersión de voluntades", en alusión a las múltiples fracturas en el separatismo durante este tiempo.

Ni olvido ni perdón

Antes de concluir con un "Visca Catalunya lliure", Puigdemont exhortado a los asistentes a seguir luchando "porque nadie tiene el derecho de negarnos la libertad".

Previamente ha intervenido la presidenta de la ANC, Dolors Feliu, que en un tono más agresivo ha lanzado un mensaje al Gobierno central, "que ahora nos pide votos para gobernar en Madrid a cambio de perdón. Pues no queremos perdón. Ni olvido ni perdón".

Independencia o elecciones

Feliu ha instado al Parlament a declarar la independencia "el mismo día" que se apruebe la amnistía en el Congreso, ya que considera que ambas deben ser indivisibles.

"Si el Parlament no quiere hacerlo, que convoque elecciones y deje hablar a la gente. Lo que no queremos es ser un pueblo perdonado y vencido, a la espera de que Madrid nos diga lo que tenemos que hacer".

Silbidos a Antich

Al igual que el año pasado, se han repetido los abucheos por parte del público. En esta ocasión, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha sido víctima de los silbidos de los manifestantes cuando ha defendido la amnistía negociada con el Estado.

Una posición diametralmente opuesta a la sostenida por Feliu. "Luchamos por la amnistía para forzar al Estado a afrontar democráticamente el conflicto político", ha sostenido Antich, cuyas palabras han sentado mal al auditorio congregado en plaza Catalunya.