La Consejería de Interior ha decidido no esperar a que la Comisión sobre el modelo policial catalán, creada a la medida de la CUP, emita sus conclusiones y ha aprobado ya un borrador sobre una nueva ley que todavía no ha sido presentada a los grupos parlamentarios.

Las presiones de los antisistema y el perfil de la persona a la que el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, ha encargado esa norma, ha provocado inquietud en un cuerpo policial, harto de ser moneda de cambio entre los partidos políticos y que esta misma semana, a través de Eduard Sallent comisario de la Prefactura de Policía de los Mossos d'Esquadra, ha reclamado más recursos para hacer frente a las movilizaciones radicales.

Una reivindicación que va en un sentido contrario al de la fiscalización que promueve la CUP y, a falta de concreciones, del borrador de Interior.

 

Nadie cuestiona en los Mossos la necesidad de mejorar y reordenar la legislación que regula la seguridad ciudadana en Cataluña. Pero los pactos entre ERC y CUP abrían la puerta a un nuevo modelo y a una rendición de cuentas que añaden presión a los policías. La comisión creada en la Cámara catalana, fruto de la negociación de Esquerra con los antisistema para la investidura de Pere Aragonès, y apoyada por Junts per Catalunya y los comunes, debía servir de guía para la nueva norma. Las conclusiones, según el calendario parlamentario, se esperaban para diciembre, pero la Consejería de Interior ya tiene su propuesta. Abierta, eso sí, a nuevas aportaciones.

Un equipo pilotado por Amand Calderó, coordinador de Sistemas de Seguridad Pública, ex secretario de Medidas Penales de la Generalitat, ha sido el encargado de darle cuerpo a ese borrador de la Ley del Sistema de Policía de Cataluña, según publicó El Mon.

Las prisas de Interior plantean muchos interrogantes. ¿De qué sirven las resoluciones parlamentarias? ¿Obviará el departamento las conclusiones de la comisión de estudio, planteada por la CUP como ‘la mayor auditoría de los mossos de la historia’?

Impunidad policial, derechos...

Los cupaires también pusieron el foco en la “impunidad” de algunas actuaciones policiales, la defensa de los derechos y un modelo de seguridad “al lado de los débiles”. Una filosofía que cuadra con el perfil de Calderó y que va a ser muy difícil de encajar con las antiguas exigencias de los Mossos: más recursos para luchar contra las manifestaciones radicales, cada vez más violentas y que buscan el cuerpo a cuerpo.

El nuevo comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent (i)/ PARLAMENT

Así lo advirtió el comisario Sallent en la última reunión de la citada comisión parlamentaria celebrada el pasado viernes. No hizo falta leer entre líneas para comprobar que la realidad policial dista del enfoque de ERC y CUP. Y también el malestar latente en un cuerpo que, en contra de lo exigido por los antisistema, mantiene su unidad antidisturbios (Brimo) y exige el uso de foam. No así su gabinete de abogados, que ha pasado de Interior al Gabinete Jurídico de la Generalitat, que depende de la Consejería de Presidencia, en un intento de filtrar los casos en los que el Govern presenta acusación en causas judiciales contra activistas juzgados de agredir a mossos.

Un malestar extensivo a los grupos de la oposición que eran contrarios a la creación de la comisión policial presidida por la antisistema Dolors Sabater, pero que han acudido a las sesiones, mientras que la Consejería de Interior ha optado por la política de hechos consumados.

"¿Qué hacemos aquí?"

“Hay 45 comparecencias pendientes y las conclusiones estaban previstas para diciembre ¿Qué hacemos aquí?”, se pregunta el diputado y exconsejero de Interior, PSC-Units, Ramon Espadaler, quien en la última reunión del órgano parlamentario, advirtió que su grupo “no actuará de comparsa”.

Según Espadaler, “el Govern ya tiene las bases, un texto articulado ya escrito, un proyecto de ley del sistema policial. ¿De qué sirve la comisión? No es una ley cualquiera, contempla cambios sociales, una realidad metropolitana, la singularidad Barcelona...".

Está previsto que Elena comience la semana próxima una ronda de contactos con los grupos para abordar esa nueva ley policial catalana.