La Assemblea Nacional Catalana (ANC) ultima los preparativos para las movilizaciones secesionistas del próximo 11 de septiembre, festividad autonómica de Cataluña. La entidad ultranacionalista no repara en medios ni gastos, y este viernes ha anunciado que ya ha reservado más de un centenar de autocares para acudir a la manifestación de la Diada que se celebrará en Barcelona, confiando en que se llenen más a lo largo de la próxima semana.

La ANC se muestra "optimista de cara a la asistencia de público a la manifestación, pese al contexto político actual". Entre los asistentes, sin embargo, esta vez no figurarán algunos de los mandatarios de la Generalitat que en los años álgidos del procés se sumaron de forma entusiasta a las mismas. Es el caso de su presidente, Pere Aragonès (ERC), que ha justificado su ausencia criticando que la concentración sea "contra los partidos, no contra el Estado".

Malestar y división

La manifestación de este año transcurrirá cerca del puerto, comenzando en el Paralelo de Barcelona, siguiendo por el Moll de la Fusta, el paseo de Isabell II y la avenida Marqués de Argentera, y acabará frente a la Estación de Francia, donde tendrá lugar el acto político con los mítines, consignas y soflamas habituales.

La pérdida de poder convocatoria de la ANC vuelve a evidenciarse este año, en el que, como ya ocurrió en 2021 y a diferencia de ediciones anteriores, tampoco habrá inscripciones de asistentes por tramos. La entidad ultranacionalista ha reivindicado que la manifestación de este año "quiere volver a situar la independencia en el centro de la política catalana", al considerar que sus partidos afines al frente de la Generalitat han abandonado este camino.

Criticas a Aragonès

Así, la ANC asegura "no entender" que Aragonès decline participar en su movilización, reprochándole que se fotografíe con el Gobierno español de Pedro Sánchez en lugar de con los "centenares de miles de catalanes que exigen la independencia, lo mismo que su partido lleva en el programa electoral".

El presidente de la Generalitat, que en la última Diada sí acudió a la manifestación y fue increpado por algunos asistentes, cree que no sería "coherente" por su parte asistir a esta marcha, teniendo en cuenta cómo la plantea la ANC, ya que una movilización contra el papel de los partidos secesionistas y del Govern, y no contra el Estado, "profundiza en las divergencias del independentismo", según fuentes de la Generalitat.

A pesar de la radicalidad de sus soflamas, la ANC considera que se trata de una manifestación "en positivo para la independencia" y que no se convoca "contra nadie", si bien la entidad "no avala el autonomismo". "Ha de ser una exigencia y una normalidad democrática que los ciudadanos y sus representantes se encuentren en la calle. Y lamentamos que en esta ocasión no se pueda hacer con el presidente. La manifestación se plantea como reivindicativa, pero pacífica y democrática, y siempre ha sido así", sostiene la entidad.



En su posterior intento de recular, la ANC le recuerda a Aragonès en un comunicado que la movilización "no es contra los partidos, sino contra la estrategia de los partidos, que no se corresponde con la independencia"; y se muestra convencida de que será la ciudadanía "quien hará la independencia, pasando por delante de políticos y partidos".