El expresidente de la Generalitat fugado de la justicia por el procés secesionista catalán, Carles Puigdemont (JxCat) sigue sin obtener por ahora el eco que desearía con sus persistentes críticas a la democracia española. Tampoco con el denominado caso Pegasus. El eurodiputado de JxCat ha vuelto a cargar este viernes contra la Unión Europea lamentando que sea tan “valiente” ante el presidente de Hungría, Viktor Orban, o ante el “régimen” polaco , pero que guarde silencio cuando, según él, España “espía a disidentes políticos”.

El exmandatario convergente, sin embargo, cree que existe una "oportunidad" de conocer a través de la justicia europea a los responsables de la supuesta vigilancia con el programa Pegasus a varios dirigentes del procés, ya que presentarán querellas en cinco jurisdicciones del continente.

El prófugo está convencido de que esa supuesta vigilancia --de autoría desconocida, y revelada por una entidad llamada CitizenLab-- es "inaceptable" en Europa, y cree que "si depende del Gobierno", no habrá opciones de aclarar quién es el responsable, según ha dicho en una conferencia en el Management Center de Innsbruck (Austria).

Europa "debe demostrar" que no es como Rusia

Puigdemont, asimismo, también piensa que Europa debe "demostrar al mundo" que no actúa como China o Rusia --país en el que su propio jefe de oficina, Josep Lluís Alay, mantuvo contactos en los últimos años--, y que es la más poderosa del mundo a la hora de defender la democracia.



El prófugo, por otra parte, se ha mostrado desafiante al apuntar que si en noviembre de 2017 se hubiese mantenido el "control" de las calles y no se hubiese suspendido la declaración unilateral de independencia, la comunidad internacional habría reaccionado de manera diferente al proceso catalán. "Espero que la próxima vez que tomemos las calles será no sólo para protestar sino para avanzar hacia la independencia", ha advertido.