Laura Borràs sería una buena presidenta del Parlament”. Lo dijo ayer el expresidente Carles Puigdemont. Pero será el partido quien lo decida en un proceso de primarias. Porque, aunque todavía no se han cerrado las negociaciones entre Junts per Catalunya (JxCat), ERC y CUP, todo apunta a una presidencia de la Cámara catalana en manos de los neoconvergentes y una vicepresidencia para los cupaires.

A 24 horas de que se constituya el nuevo Parlament, todavía no hay un acuerdo firme entre las formaciones independentistas. Tras las elecciones catalanas del 14 de febrero, el candidato con más posibilidades de presentarse a la investidura, Pere Aragonès, apostó por un gobierno amplio que incluía a En Comú Podem. Pero el partido capitaneado por Jéssica Albiach se desmarcó muy pronto de esa alianza en la que el republicano pretendía aunar el modelo progresista de los comunes con las políticas conservadoras de los herederos de Convergència. Tampoco está siendo fácil conciliar los intereses de los antisistema, que no renuncian a la presidencia del hemiciclo, con JxCat.

La CUP, que propondrá a su diputado por Lleida Pau Juvillà, lamenta en un comunicado que JxCat "siga exigiendo la presidencia del Parlament sin querer concretar ni propuesta política ni nombres, y que ni tan solo estén dispuestos a hablar de ello, llevando la situación al límite 48 horas antes de la constitución" de la Cámara catalana.

Barra libre a iniciativas independentistas

Pero todo apunta a un acuerdo independentista para tomar el control del Parlament, lo que daría barra libre a la tramitación de iniciativas independentistas. Es decir, a abrir la puerta a otra legislatura de confrontación y desafío a la legalidad.

PSC, el partido ganador de las elecciones, quiere luchar hasta el último momento para evitar que el secesionismo aplique su rodillo en la Mesa del Parlament, con siete puestos a repartir: una presidencia, dos vicepresidencias y cuatro secretarías. Con esta finalidad, ha negociado con los comunes y Ciudadanos el acceso al órgano gestor de la Cámara catalana.

Diferencias

Sobre la composición del futuro Govern, hay menos avances, más allá de los intentos de ERC de evitar que todo el control económico esté en manos de JxCat --con desglose en una vicepresidencia empresarial y una consejería de Hacienda y presupuestos--, asegurar el acceso de los republicanos a la Consejería de Interior y, posiblemente, a la de Territorio. También se crearía una vicepresidencia de Cultura, un cargo perfecto para Borràs si, finalmente, no accede a la presidencia del Parlament.

De hecho, JxCat pretendía extender el mandato del 14F “más allá de la investidura y la formación de Govern”, según aseguraron ayer en un comunicado. Y “con el objetivo de superar desencuentros de la legislatura”, los neoconvergentes defienden que "el rigor pasaba por acordar las bases de actuación y coordinación entre las formaciones independentistas, y después entrar a debatir elementos como la elección de los miembros de la Mesa del Parlament".