Los medios de comunicación experimentan una crisis severa, que afecta a su modelo de negocio, pero también a su credibilidad, frente a la proliferación de mensajes y de interpretaciones de todo tipo que se pueden encontrar a través de las redes sociales. El veterano periodista Bob Woodward, editor asociado a The Washington Post, defiende que para sobrevivir en estos momentos, los medios no pueden bajar la guardia y deben interpelar al poder, con “toda la agresividad que se pueda”, pero siempre de forma “civilizada”. Por ello, Woodward considera que “los medios han estado demasiado dispuestos a seguir a Trump”, que supo “tomarles el pulso a través de sus mensajes en las redes”.

El autor de Rabia, el trabajo de investigación sobre la presidencia de Trump, considera que los medios y sus profesionales deben hacer un esfuerzo para contextualizar los hechos, y para que los propios “hechos” ofrezcan el mejor escenario para que los lectores tomen una posición, sin que los propios periodistas muestren sus inclinaciones ideológicas. En el marco de una conversación, organizada por la asociación de directores de comunicación de Cataluña, bajo el título de Netcom 2020, y dirigida por su presidenta, Maria Lluïsa Martínez, Woodward ha insistido en que él mismo ha criticado con dureza a lo largo de toda su carrera “a presidentes demócratas y republicanos, sin querer confidencias, y con el ánimo siempre de preguntar sobre cuestiones concretas de sus cometidos”.

Cómo se informa la hija de Woodward

Woodward, doble premio Pulitzer por el caso Watergate y por el caso de los atentados del 11-S, autor también de una biografía económico-personal de Greenspan, --el expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos— entiende que los medios tradicionales deben mantener la obsesión por el rigor y por un trabajo más pausado, pero desde un mayor conocimiento sobre cómo se informa el ciudadano medio en estos momentos. Con el ejemplo de su propia hija, con quien está muy unido, y que trabaja como investigadora en un despacho de psiquiatría, Woodward ha señalado que se conoce muy poco sobre cómo se accede a la información. “No sé cómo se informa mi hija ni cómo le llegan las noticias, a pesar de que estamos en contacto permanente. Y conocer eso, ver cómo se informa la gente, a través de qué redes sociales o cómo elige las noticias, requiere una investigación seria, para, a partir de ella, adaptarse mejor”.

El periodista Bob Woodward y la presidenta de Dircom Catalunya Maria Lluïsa Martinez

La presidenta de los Dircom catalanes, una asociación que agrupa a los responsables de comunicación de las grandes corporaciones, ha indicado que la pandemia ha puesto a prueba a todo el colectivo, a las propias empresas y a los medios de comunicación, con la obligación de ser “más creativos, demostrando el verdadero compromiso, y con una nueva estrategia de relaciones”, que ha pasado por las nuevas tecnologías, como las que ha utilizado la propia asociación con la entrevista con Woodward.

 

El juego del poder

El periodista se ha referido de forma extensa a su relación con Trump, con la idea de que la huella que dejará como presidente es la negativa a hacer frente a la pandemia. Según Woodward, Trump sabía en el mes de febrero de este año “lo que iba a llegar, porque se lo habían explicado, y me lo dijo a mí, en las múltiples entrevistas que le hice para escribir el libro. Lo sabía pero no lo decía en público, donde minimizaba los posibles efectos de la pandemia”. Pero no hizo caso a nadie, y ha sido "el presidente más solitario que he conocido nunca, no sabe formar equipos", remacha el periodista.

Por ello, ha insistido en que los medios deben fiscalizar con mayor determinación al poder, porque Trump “supo muy bien cómo tomar el pulso a los medios a través de sus constantes mensajes”, y muchos de ellos, a juicio del periodista norteamericano, le siguieron el juego, que consiste, no tanto en hacerle caso, como jugar en el terreno marcado por el presidente norteamericano, hablando de las cuestiones que él mismo difundía a través de Twitter.